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miércoles, 15 de julio de 2015
Ha sido peor así
lunes, 29 de junio de 2015
España no es Grecia (ni falta que hace)
Pablo Iglesias debería estar preocupado, porque él mismo decía aquello de que en Grecia comienza el cambio, poniendo a ese país como ejemplo de lo que se debe de hacer. Pues si esto es a lo que nos quieren llevar estamos aviados, aunque si les soy sincero no quiero ser alarmista porque dudo mucho que siguieran ese camino. Han visto lo que pasa cuando te intentas poner farruco con los que firman los talones y dudo mucho que aquí se llegara a hacer algo así una vez cerradas las urnas. Una cosa es predicar y otra dar trigo.
Ya es hora de empezar a respirar un poco más alto, sin miedo a que te oigan y te roben la cartera: sí, parece que España empieza a levantar cabeza y que las cifras comienzan a ser reales y esperanzadoras. Falta mucho camino por andar, pero les puedo decir que en el puesto donde trabajo, que tiene mucho que ver con el movimiento de la economía, se nota muchísimo que esto empieza a recuperar ritmo. Si a estas alturas de año se tramitaban en 2014 240 expedientes de un tema relacionado con el ritmo económico, ahora vamos casi por el número 466, y son cifras reales.Cogieron un país al borde del rescate, que todo el mundo daba por sentado, y ahora resulta que somos poco menos que la locomotora de Europe en el tema del crecimiento económico, que por poco que uno sepa de estas cosas, sabe que es el indicador para la creación de empleo.
miércoles, 17 de julio de 2013
Las acciones en Barras Elécricas
viernes, 28 de diciembre de 2012
Ciceron dixit
Lo peor de la etapa de Zapatero, en mi opinión, no fue que tirase un dinero que teníamos ahorrado para los malos tiempos, sino que tiró un dinero que no teníamos, que pidió prestado. El gran problema de los créditos es que hay que devolverlos, y no es lo mismo meterse en una hipoteca para comprar un piso, o en un préstamo para pagar la carrera a un hijo, que hacerlo para pagarse un viaje, comprar un reloj de oro o cambiar de coche porque el que tenemos “no mola”. Hay prioridades. miércoles, 11 de julio de 2012
Afilando las tijeras
Es difícil ser imparcial cuando a uno le fastidian la paga extra de Navidad y los días de libre disposición (los Moscosos de toda la vida). También cuando vas a pagar más por cualquier cosa que compres porque te han subido el IVA cuando el mantra era que eso era una barbaridad y se hicieron en su día campañas contra la subida del maldito impuesto.
Sin embargo, aunque cueste, he de decir que veo un par de cosas positivas en la sesión del Congreso de hoy. Les diré que me la comí enterita en directo, por la radio, que en el trabajo teníamos puesto todos en la Xunta principalmente porque los interinos, laborales y eventuales estaban temblando por si los mandaban a la calle de un estacazo. Al final libraron.
Que la crisis no se lleve por delante tanto empleado público como era previsible es una buena noticia para los interesados, aunque implique que los demás tengamos que renunciar a una de nuestras pagas. Quizás sería menos choque si en lugar de cargarse la de Navidad hubieran reducido las dos anuales a sueldo y trienios, con lo que quedaría en media paga cada seis meses y parecería menos duro.
Pero lo positivo de hoy, por ser constructivo, es que me ha parecido que Rajoy cogía el toro por los cuernos. Se ha explicado correctamente y ha planteado un diagnóstico, unas recetas y un escenario final. Ha reconocido que él mismo dijo que estaba contra la subida del IVA y que no le gustaba hacer todo esto, pero que no quedaba otra.
Cuando un Presidente del Gobierno dice que su país está pasando una mala situación hay dos formas de verlo. La primera es la del alarmista que tira piedras contra la credibilidad de su propia Nación. La segunda es la de la responsabilidad de quien sabe que para ser creíble hay que reconocer lo que no gusta para que cuando se digan otras cosas también sean dignas de crédito ajeno. Desde luego si en unos meses nos dicen algo será más creíble que cuando Zapatero nos decía lo de la Champions, los brotes verdes y la ligera desaceleración. No es un “y tú más”, que ya saben que no me gusta normalmente. Es un recordatorio. No es lo mismo.
De todas formas no todo es positivo. Sobre la reducción de concejales, el tope de salarios a los alcaldes y otras medidas de reestructuración, les diré que me han parecido insuficientes. No son malas, son pocas. ¿Qué hay de la ordenación competencial del carajal administrativo que tenemos con nuestra maraña administrativa? ¿Qué hay de la supresión de cargos y más cargos en las despilfarradoras Comunidades Autónomas? ¿Qué pasa con la madre del cordero?
Vamos a darle una vueltecilla al tema, y a ver cómo se va desarrollando todo, porque o muy equivocado estoy o esto no ha acabado.
lunes, 9 de julio de 2012
Hoy va de fuentes
Aunque decir a 9 de julio, con el veranito que estamos teniendo, que el agua es importante y que su conservación es fundamental pueda parecer cachondeo, les juro que no lo es. La existencia del agua es la piedra angular sobre la que se basa la supervivencia de cualquier forma de vida conocida, incluyéndonos a nosotros mismos. La civilización se fundamentó siempre en dar cobijo, alimento y agua a los seres humanos para garantizar la continuidad de la especie, y aunque hoy con girar un pequeño mando tengamos toda el agua que necesitamos, no podemos olvidar que es un recurso limitado y cada vez más caro. Hace pocos meses mirábamos aterrorizados los embalses, que estaban con una capacidad ridícula, pero como ahora hace mal tiempo parece que nos podemos relajar, y no.
Las campañas que se hacen todos los años para intentar que el despilfarro del preciado bien sea menor se ven contrarrestadas por las actuaciones que la propias administraciones llevan a cabo de la forma más pública y notoria que pueden. Una fuente, por ejemplo, que está tirando agua a manos llenas no es un buen ejemplo para que el vecino de al lado no vacíe la piscina todos los años para limpiarla bien con un cepillo y detergente.
Se supone que las fuentes tienen un circuito que aprovecha el agua, de forma que el consumo sea el menor posible. La idea es que el vaso que recoge el agua de los chorros sirva de alimentación, y que se tome de la red de abastecimiento el menor número de litros para compensar las pérdidas que, por evaporación o por otras circunstancias, puedan desaparecer. Insisto en el “se supone”.
Obviamente, cuando más moderna es la fuente menos pérdidas debería tener, y por lo tanto, menos agua de la red debería consumir, pero ya sabemos que en este Lugo nuestro lo obvio no siempre lo es tanto, y para ejemplo tenemos las dos últimas fuentes instaladas en nuestra ciudad (sin contar la de la plaza de Avilés porque es reconstruir una antigua, con el diseño original). Una es la de Fonte dos Ranchos, esa con luces y música que vuelve locos a los vecinos y que ducha a los incautos que se sitúan en el lado incorrecto (que puede ser cualquiera, dependiendo del viento) para regocijo de los viandantes y conductores que, al pasar, ven cómo se ducha al tontaina de turno.
La otra, o mejor dicho, la otras, ya que son dos, son los últimos adefesios instalados en nuestra flamante, novedosa, moderna, ecléctica y espantosa plaza de San Marcos. Los pedrolos esos que pusieron para completar el horror de farolas torcidas, sillas pesadas y bancos incómodos resulta que son dos fuentes. Cada cual más horrenda que la anterior, y por si fuera poco, un ejemplo de lo que no se debe de hacer respecto a la conservación del agua. Cuando están encendidas, además de poner la piedra más oscura, su única función es despilfarrar litros y litros de agua, que se van alegremente por los discretos sumideros que han puesto por la plaza. Así canta menos.
Parece ser que para que la cosa quede moderna tiene que ser inútil y un peligro público como a algún lumbrera, que los habrá, se le ocurra la feliz idea de encender el chisme ese en una mañana de helada. La pista de patinaje está asegurada, y espero que la responsabilidad civil de la Diputación también, porque las caderas están carísimas en esta época del año, y habrá que pagar unas cuantas como alguien pulse el botón a destiempo.
Les decía antes que no contaba la fuente de los leones de la Plaza de Avilés, y no por reducir el mérito de volver a recuperar esa pieza (aunque sea con estatuas de imitación, que las originales andan por ahí perdidas y sin pagar) sino porque los errores de diseño que hacen que se pierda el agua aquí no se dan, precisamente porque el diseño es antiguo y no supermoderno que te mueres.
Ser original es fácil. Lo peliagudo es ser original y que encima la cosa quede bien. Señores míos, ya está casi todo inventado, y las fuentes son como son por algún motivo, no porque los diseñadores sean perezosos y prefieran copiarse unos a otros. Fuente = chorrito + vaso de recogida. Lo demás son imbecilidades que, además de quedar antiestéticas, son peligrosas y un despilfarro. Eso sí, lo bueno que tiene esto es que podrán pagar a otro colega para rehacer la obra cuando les ilumine el sentido común.
lunes, 2 de julio de 2012
Triunfos sin condiciones
Lo mejor de la selección española es que sus triunfos no pasan factura, vienen sin condiciones y no hacen que subamos el IVA, trabajemos más años o nos bajemos el sueldo. Lo único que lamentamos todos, aunque muchos no se atreven a decirlo para no despertar las iras de la lideresa centroeuropea, es que la final no fuera contra Alemania y el 4-0 le cayera a los colores de Merkel. Le tenemos ganas, la verdad.
Últimamente nos ponen tan a mano ser pesimistas que cuando vienen buenas noticias las vemos con cierta precaución, en plan “a ver qué trae detrás”. Es la condición humana, la tradición que nos dice que nada bueno es gratis… salvo en el fútbol. Parece que España está más llena de españoles que nunca. Ni el día de las fuerzas armadas, ni la coronación del Rey, ni la boda de los Príncipes de Asturias, ni los logros de Rajoy en la Unión Europea hacen que saquemos tantas banderas como cuando once tíos se ponen a dar patadas a un balón. Lo decía muy bien el último artículo del blog de García Díez: nadie se baña en una fuente para celebrar que se salve nuestra economía.
Los gallegos en general y los lucenses en particular, además, llevamos un plus de felicidad por los ascensos del Celta y el Depor a primera y, sobre todo para los de las murallas, del Lugo a segunda. Parece que lo que no nos deja vivir la economía nos lo dan otras áreas. Y que dure.
Para alcanzar la perfección, sólo falta que venga un verano bueno a la costa de Lugo, y entonces ese pesimismo en que estamos instalados nos hará preguntarnos si no es una de las trompetas del Apocalipsis: sol en Foz.
miércoles, 27 de junio de 2012
Bendita amnesia… a ratos
Lo mejor y lo peor que tiene nuestra España es su falta absoluta de memoria, o al menos sus ataques de memoria selectiva. Por ejemplo, este fin de semana en Lugo creo que sólo escuché hablar de la prima de riesgo una vez, y para cagarse en ella en una canción en plan chirigota. La celebración del Arde Lucus, los triunfos de la Selección Española, Fernando Alonso, Nadal y, sobre todo, el C.D. Lugo hicieron que nuestra ciudad fuera de fiesta en fiesta como hacía muchísimo que no recordaba, creo que desde que empezó todo el rollo de la crisis en el 2008. Fíjense cómo pasa el tiempo, llevamos 4 años de crisis y parece que sean 20 o 1, dependiendo del día que nos levantemos.
Pero esa especie de amnesia colectiva a veces viene muy bien. Evidentemente no es buena para evitar en el futuro los graves errores del pasado, empezando por hipotecar nuestra economía hasta límites insospechados duplicando la deuda pública y esas cosas. Pero a veces hay que dejar descansar la cabeza, y si les soy sincero a mi personalmente me vino muy bien estar 72 horas sin acordarme de la Merkel, Zapatero, Rajoy, la prima de riesgo, los mercados, los bancos, Grecia, Portugal, la zona euro y la madre que los parió a todos.
Nuestros problemas son graves, pero creo que estamos cayendo en una espiral obsesiva. Vale, hay que ser conscientes, pero tampoco creo que sea bueno abrir los telediarios todos los días dando bombo a las cosas más negativas, porque francamente, así a ver quién se atreve a meter un duro en nada. “¡Con la que está cayendo!” es el mantra colectivo que sustituye a “buenos días” o “¿cómo te va?”. Esa frasecita hace que nadie gaste lo que tiene con lo que se paralizan aún más las cosas, por si ya fuera poco lo que teníamos.
Lugo este fin de semana fue un ejemplo de despreocupación relativa, y aunque obviamente se notó que hubo mucha menos gente y que la que había gastaba muchísimo menos que en otras ediciones, tal vez el camino sea ese: la moderación sin renunciar a la diversión.
Evidentemente hay cosas que no volverán, y que no deberán volver jamás. Bueno, ahí me he pasado, fijo que en un futuro la sociedad se olvidará de lo ocurrido, como olvidamos la crisis del 29 u otros problemas cíclicos, y caeremos en los mismos errores una y otra vez, pero imagino que no lo veremos muchos de nosotros. Una sociedad no se puede basar en la apariencia, el boato y la presunción. No es posible que se pida un crédito para ir de vacaciones sin haber terminado de pagar las del año anterior. No es lógico meterse a pagar letras para hacer la primera comunión del niño/niña. Es un absurdo pagar un piso que te cuesta 800 al mes de hipoteca con dos sueldos de 1000 euros… No puede ser, y punto. Nos hemos acostumbrado a vivir muy por encima de nuestras posibilidades, y todo el mundo parece que se cree ministro de la gobernación.
Pero quiero volver al inicio. Cuando uno tiene un problema grave tiene que intentar poner un poco de distancia. Eso no quiere decir que lo olvide o que no tome las medidas oportunas para solucionarlo, simplemente que no puede hacer que su vida gire en torno a ese problema. No podemos permitir que ni siquiera una enfermedad, la ruina o cualquier otra situación pueda hundirnos la vida al 100% porque si ya es complicado salir adelante en este valle de lágrimas, más lo será si estamos todo el día regodeándonos en las desgracias. No es fácil, pero hay que intentar ser un poco optimista.
De la crisis vamos a salir pase lo que pase, así que al menos que no nos amargue la existencia más de lo justamente necesario.
viernes, 22 de junio de 2012
Banquetes sumergidos
Pues no, hoy no hablo del Arde Lucus. Si tal el lunes, según me levante (que será tarde porque ya me he pedido el día en el trabajo, que no sé yo cómo acabará esto). Hoy les voy a explicar un tema que lleva dando que hablar unas cuantas semanas. Verán, hay una campaña de inspección de trabajo que se está centrando en la hostelería, particularmente en los banquetes, a donde están acudiendo por sorpresa inspecciones para ver si todo el personal tiene la documentación en regla y están dados de alta en la Seguridad Social.
Como suele pasar en estos casos, hay una parte de la población que ve esto un ataque a un sector, pero hay que decir que yo, que por lazos familiares estoy muy vinculado a la hostelería, creo que ya era hora de que se cogiera el toro por los cuernos y se ponga coto a tanta cara dura que hay por ahí. Lo malo es que no lo hagan con todos los sectores, pero imagino que es cuestión de tiempo, que Roma no se construyó en un día.
Los hosteleros que cumplen con las normas laborales, que son la inmensa mayoría, ven cómo hay unos cuantos personajes que se dedican a coger gente sin ningún tipo de contrato para hacer “extras” durante los banquetes de los fines de semana. Por si no conocen cómo funciona el tema se lo explico: un extra es un camarero que sólo trabaja puntualmente un mediodía o una noche para un banquete. Suelen cobrar en torno a los 90 euros por sesión, aunque esta cifra varía muchísimo en función de si tiene que ir temprano para montar la mesa o no, su experiencia, lo cotizado que esté el profesional y, por supuesto, la reducción que la crisis puede haber causado en estas cifras. La relación laboral de estas personas con el empleador es puntual. Sólo se les llama cuando hacen falta, con lo que de lunes a viernes están en sus casas, o estudiando, o haciendo otro trabajo, y los viernes noche, sábados y domingos se sacan un dinerillo que en muchos casos es vital para llegar a fin de mes.
Nada que decir respecto a este esquema, aunque reconozco que me rechina un poco si es algo muy habitual. Quiero decir que hay muchos negocios que funcionan más en épocas puntuales y no por ello se les permite contratar por horas, pero bueno, esa es otra guerra.
El problema es que aunque vayan a trabajar cuatro horas es obligatorio, sólo faltaba, darlos de alta en la Seguridad Social… y muchos no lo hacen. Evidentemente es por ahorrarse un dinero en prestaciones, claro, pero también hay otros motivos: un exceso de papeleo para algo que se percibe como una cosa puntual (aunque insisto que la reincidencia hace que no sea tan puntual) y, en muchísimas ocasiones, que el propio interesado no quiere que le den de alta porque está cobrando prestaciones por desempleo o de otro tipo, o porque ya tiene un empleo semanal. Los hosteleros que tienen plantilla fija, que son casi todos los que no dan banquetes, ven cómo se le exige el cumplimiento de una larga serie de normas laborales que algunos de estos “grandes hosteleros” no cumplen. Y ahí interviene la Inspección.
La guerra contra el fraude es defendida por casi todo el mundo… hasta que le toca la china, claro. Pero es de justicia. Si todo el mundo hace las cosas bien, si la economía sumergida sale a flote en la medida de lo humanamente posible, es obvio que habrá que presionar menos sobre la gente honrada, que les juro que alguna queda. De todas formas, antes de poner el grito en el cielo y decir que “vaya morro tienen algunos” piensen en la nueva norma sobre el personal doméstico. Ahora hay que asegurar al personal de casa, con lo que media España se ha convertido en empresaria. Y muchas personas empleadas de hogar no quieren que se les asegure, pero es lo que hay. Antes de ponernos locos a gritar a los que defraudan pensemos bien qué hacemos nosotros mismos y si alguna vez hemos pedido que “no necesito factura, no me cobres el IVA”. Que nos vamos conociendo…
No me entiendan mal ni tiren a la generalización. Conozco a grandes hosteleros de esta ciudad que dan banquetes desde hace muchos años y que aseguran a sus empleados. No es una condena indiscriminada. Yo me meto con el chorizo, me da igual que sea hostelero, político, panadero o guardia civil. Lo que estamos hablando es que se tiene que acabar la vista gorda en todo. Si todos cumplimos hay dos efectos beneficiosos: un incremento de la recaudación sobre quienes estaban distrayendo dinero de todos, y que se acabe esa sensación de que quien cumple la norma es idiota.
martes, 19 de junio de 2012
ERE sindical, pásmate
Que los sindicatos son poco simpáticos a la mayoría es un secreto a voces. Cuando nos enteramos de que en plena crisis de Bankia los supuestos representantes de los trabajadores estaban más preocupados de salvar sus millonarias asignaciones que de defender a sus presuntos representados la cosa no mejora.
Hoy nos desayunamos la noticia (en página interior y pequeñita, que no hay que molestar mucho a estos mafiosos) de que la CIG aplicará un ERE a 30 de sus 90 trabajadores. ¡La CIG, que ponía el grito en el cielo diciendo que los ERE son una nueva “bofetada a la clase trabajadora”!, ¡La CIG, que se manifestó contra los ERE como si fueran un elemento satánico! Les invito a echar un vistazo a la página web de esta organización para ver sus agradables comentarios sobre la figura jurídica en sí y sobre las empresas que recurrieron a ella. Según su argumentario, todo aquel que recurre a un ERE es un híbrido entre Drácula, Hitler y Alien, el octavo pasajero.
Es decir, que recurren a una maniobra “antiobreira” y a dar una “labazada” a sus trabajadores porque una cosa es ser pancartero y otra gestionar el personal propio. “Amiguiños, amiguiños, pero a vaquiña polo que vale”.
Si pensamos un poco las cosas le vemos sentido. No porque sea algo coherente, que no lo es, sino porque la CIG es el sindicato “amigo" del BNG, y el BNG es quien ataca a las diputaciones desde sus vicepresidencias, cuando no las está usando para pagar anuncios de sus tontadas con el dinero de todos.
Las preguntas que me hago ahora son: ¿con qué cara va un sindicato que aplica un ERE a protestar a las puertas de una empresa que hace lo mismo? En vista de las grandes divisiones del BNG que, asumo, se trasladan al sindicato por correa de distribución automática, ¿unas secciones de la CIG se van a manifestar contra las otras por tomar la decisión? En vista de que el ERE va a afectar, por casualidad nada más, a los trabajadores que no son afiliados a la fuerza que ahora controla el BNG (insisto, es casualidad, no se trata de que haya una purga al más clásico estilo stalinista), ¿es que para afiliarse a un sindicato hay ofertas de 2x1 y te dan el carnet del partido del que es primo-hermano?
La Constitución dice que los sindicatos han de funcionar democráticamente. Tras este gracioso apunte de nuestra norma básica, les diré que también dice lo mismo de los partidos políticos y ya ven lo bien que va el tema. Como decía Gene Hackman en una peli de submarinos en que él era un capitán un poco mandón “aquí estamos para defender la democracia, no para practicarla”. Parece que ese es el mismo esquema de sindicatos y partidos, pero canta más en los primeros principalmente porque aseguran luchar justamente contra eso.
Tengo amigos que eran grandes defensores de la clase trabajadora, en contra del malvado empresario que sólo está para chuparles la sangre y lo que se tercie. Hasta que montaron una empresa. Entonces se dieron cuenta de que las cosas no son tan sencillas, de que el quebradero de cabeza más grande de cualquier empleador es la gestión de personal, y de que no todos los trabajadores están deseando poner buena cara al levantarse por la mañana. Cabrones hay en todas partes, no es ese el tema, pero antes de ponerse contra un colectivo lo interesante sería ver cuál es la realidad del mismo.
La CIG es muy dada a ponerse a rebuznar pancarta en mano contra todo lo que le puede dar votos al BNG. Da igual que sea el rescate de los bancos, que los ERE, que la “independencia da Galiza”, sea eso lo que sea. Eso sí, cuando hablamos de cuentas de gastos, de aplicar un ERE contra sus propios trabajadores o de lanzar cócteles molotov contra la estabilidad laboral de sus asalariados son los primeros en apuntarse.
Y luego protestan porque la imagen de los sindicatos está “deteriorada”.
lunes, 18 de junio de 2012
¿Bajada de precios?
Una inmobiliaria dependiente de un banco, el Santander para más datos, ofrece apartamentos en Barreiros desde 19.900 euros, con piscina, jardín y a dos kilómetros de la playa. Los constructores, por su parte, han puesto el grito en el cielo porque, afirman, hay indicios de competencia desleal por parte del banco ya que afirman que “no hace frente al pago de su fondo inmobiliario y, sin embargo, ejecuta este tipo de actuaciones”. No sé muy bien a qué se refieren, pero al consumidor francamente le importa un rábano todo eso. Lo que queremos todos es que los pisos bajen a un precio razonable.
Como es obvio, Internet está que echa humo con este tema, y en donde se ha publicado la noticia se ven comentarios de todo tipo: desde los que ponen en duda la legalidad de la promoción, hasta los que, pásmense, dicen que sigue siendo caro.
El edificio no tiene mala pinta para nada. Además, la costa de Lugo ya saben que está poniéndose de moda, y lo que ter rondaré, morena, cuando terminen la A8 y los asturianos tengan esto a un tiro de piedra a precios mucho más baratos de lo que pagan ellos en su tierra.
El futuro de los bancos, a pesar de las inyecciones de capital millonarias que vienen de Europa, pasa por volver a prestar dinero. Es su principal negocio hasta la fecha, y eso es parte del problema básico de esta situación: que se olvidaron de que esa es su ocupación y no meterse a hacer pisos como locos.
Había un castañero en la Plaza de España que cuando alguien le pedía si le prestaba mil pesetas contestaba que no podía, que había firmado un convenio con el BBV: “ellos no venden castañas y yo no presto dinero”. Es una respuesta ingeniosa, pero encierra más sabiduría de la que podría aparentar. Cada uno a lo suyo, zapatero a tus zapatos.
¿Qué importa que sea el banco el que hace el edificio? Mucho. Si el promotor y el prestamista son la misma persona es tentador inflar el valor real para poder dar mayor beneficio al que hace la obra (que es el propio banco) y los tasadores, quieran o no, se van a ver presionados por quien elige quién hace la valoración de los inmuebles. Si todas las competencias las tiene el mismo ente, la cosa se va a inclinar hacia su lado sí o sí.
Cada vez que vemos el parque de viviendas vacías de este país nos echamos las manos a la cabeza. Depende de donde se mire la noticia, nos hablan de cerca de tres millones y medio de viviendas vacías en España. Ahí es nada. Una caída de precios salvaje será lo único que pueda dar salida a semejante barbaridad de viviendas.
Por supuesto, lo que parece una buena noticia para unos no lo es para otros. Quienes hemos comprado una vivienda en años pasados vemos cómo la mayor inversión de nuestras vidas cada día vale menos. Los españoles siempre hemos sido mucho de tirar a la compra en lugar del alquiler, con el razonamiento de que al menos así tienes algo “tuyo” (por ahora del banco) y que alquilar es “tirar el dinero”. Pues ahora ya ven, con estas bajadas de precios tirar el dinero ha sido comprar, porque cada euro gastado en la hipoteca, con sus correspondientes intereses, vale ahora menos de la mitad de lo invertido.
Auguro un futuro cercano de pánico entre los vendedores y los propietarios de grandes bolsas de pisos. Si el ejemplo del Santander se pone de moda esto será el anti-boom del ladrillo, y como en el crack del 29, van a vender como locos al precio que sea. Eso sí, habrá todavía un gran número de propietarios (pequeños propietarios) que han heredado un piso además del que tienen de toda la vida, que mantendrán su segunda vivienda sin venderla porque no le sale demasiado rentable.
Qué difícil se está poniendo esto, a saber las repercusiones de una bajada de precios bestial como la que parece que viene (por fin).
martes, 5 de junio de 2012
Oferta = marabunta
Cuando nos ponen delante una oferta no hay crisis que valga. El miércoles pasado abrieron en Lugo una tienda de Desigual que cerró el sábado. Como lo oyen, la cosa duró cuatro días escasos, en los que las colas a la entrada del garito eran espectaculares. Probablemente influye que sólo por entrar te regalaran una bolsa de loneta (de esas que venden en Carrefour para hacer la compra) de colorines (muy chula, la verdad) y que los precios eran bajísimos. Probablemente influyera más la bolsa, que cuando nos regalan cualquier porquería aguantamos colas eternas para no quedarnos sin la chorrada de turno. Lo del precio también influye claro. Para que se hagan a la idea yo compré una camisa (sí, sí, yo también piqué) que teóricamente era de casi 70 € por 14 €. Alguna amiga mía con los bolsos a 19 € se volvió literalmente loca. En su descargo hay que decir que las ofertas nos vuelven locos a todos. Las imágenes que salen en la tele del primer día de rebajas en El Corte Inglés asustan al más pintado, y eso que Zara no tiene la costumbre de enviar a los telediarios las suyas, que deben ser de órdago.
Lo curioso del asunto es que muchas de las personas que estaban allí, que normalmente son exigentes con las formas y los fondos en cualquier comercio pasaban por encima de todas las incomodidades que se puedan imaginar por los descuentos. Lo primero es que hacía un calor infernal. Me costó aguantar dentro más de 10 minutos porque casi ni se respiraba. Lo segundo es que aquello parecía un mercadillo, qué digo un mercadillo, un vertedero. Todo tirado de cualquier forma, en cajas, sin probadores, sin un maldito espejo… Veías a la gente preguntando a desconocidos “¿qué tal me queda esto?”… Incluso había una chica en bragas probándose pantalones en un rincón, y no es una metáfora.
No se admiten cambios ni devoluciones. Si una prenda está rota, te fastidias, que para eso es barata. Todos los derechos que los consumidores blanden alegremente cuando una dependienta no les lame los pies en una tienda “bien” allí se los saltaron a la torera sin que nadie dijera esta boca es mía. Tres seguratas vigilaban atentamente que nadie hiciera fotos, aunque con poco éxito porque ante la falta de espejos la mayoría de las personas usaban sus teléfonos para ver cómo demonios le quedaba la camiseta de turno. De hecho yo mismo hice algunas porque me veía venir un artículo sobre el tema en este blog.
Si hubo algún tipo de control de seguridad o de emergencias lo disimulaban muy bien, porque además de tener una ventilación nula (insisto, no se imaginan el calor que hacía allí) nos iban guiando por un recorrido concreto como ovejas en una competición de esas que tanto les gustan a los ingleses (para más datos pueden ver “Babe, el cerdito valiente”, apunte cultural). Sólo nos faltaba ir rebuznando, balando o mugiendo según el caso y preferencias de cada uno.
Lo más curioso es que ahora veremos a todo Lugo de colorines durante una temporada, porque si algo tiene la ropa de esa marca es que no se la puede acusar de ser discreta. Pero miren, al menos las penas con color son menos. Será por eso que en épocas de crisis se tiende a las cosas con brillos, estampados extravagantes, formas exageradas y ese tipo de términos que tanto usan en las pasarelas y que cuando estamos en modo normal miramos ojipláticos preguntándonos quién se puede poner algo así. Pues nosotros mismos. Sobre todo si está de oferta.
lunes, 4 de junio de 2012
¿Ayuntamiento o inmobiliaria?
Ya hay antecedentes de que los dioses también pueden caer, pero parecía que el más supremo de todos, el dios del ladrillo, era inmortal, eterno e inmutable, y fue que no. Todos nos vimos afectados por esa religión que llegaba a todas partes y cuyo primer mandamiento es “comprarás pisos por encima de todas las cosas” porque “sabíamos” que nunca bajarían de precio y que era más seguro que meter el dinero en el banco. Y entonces llegó la crisis y ese castillo de cartas se fue al cuerno igual que el Crack de la bolsa de 1.929 en que el sistema se pegó un batacazo y las acciones que sólo subían empezaron a caer espectacularmente.
Ese es el ambiente que se respiraba hace no mucho, el que justificaba que la ley exija cosas absurdas como que una zona se urbanice antes de construir edificios en ella. Suena bien, incluso lógico, que para que se pueda edificar una torre de viviendas haya alcantarillado, luz, aceras, calles y esas cosas. La normativa exige que haya esos servicios para distinguir un terreno urbano de un solar, siendo este último el edificable y el anterior una mera calificación urbanística, que es una promesa de futuro pero nada más. Es totalmente evidente, ¿no?. Pero eso era cuando escupías y te salía una urbanización que se vendía antes de empezar a poner los cimientos y había bofetadas por quedarse los dúplex y los apartamentos de 40 metros y 1 dormitorio a 125.000 euros.
Ahora pegó un frenazo el tema de la construcción y se dan absurdos como que hay zonas enormes urbanizadas en que las aceras y carreteras de cuatro carriles comunican la ciudad con los hierbajos. En Lugo tenemos sobrados ejemplos, destacando entre todos el macro solar de San Fiz (el que está a la izquierda bajando la avenida de Madrid, para que nos situemos) y el de Garabolos, entre el cuartel de bomberos y Las Termas.
Ambas zonas cuentan con más servicios públicos que barrios enteros llenos de gente. El Ayuntamiento ha obligado a gastar unos buenos euros en poner farolas y aceras donde no hay nadie. Ni un alma. Y no me digan que esto es porque antes se preveían grandes construcciones, porque hace unas semanas han instalado en algunas zonas de Lugo contenedores soterrados y algunos ha ido a parar a San Fiz, esta zona muerta de risa en medio de la nada. Y además de contenedores hay bancos, y juegos infantiles… instalaciones que no tienen sentido en un lugar donde ni las ratas anidan porque no hay nada que comer.
Entiendo que haya que hacer vías y aceras ya que la ley lo exige, pero no me van a convencer de que es lógico dotar de servicios “lujosos” a una zona donde no hay ni una sola construcción mientras barrios como Albeiros, el Puente o A Cheda no cuentan con estas instalaciones. Es que es un atentado contra el sentido común.
Nuestro Alcalde, el señor Orozco, dice querer equilibrar la ciudad distribuyendo servicios a todas las zonas, pero se detecta una obsesión por llevar a zonas sin urbanizar servicios y dotaciones que las hagan atractivas para ¿quién?¿Los constructores? ¿Los compradores de las viviendas que harán esos constructores? ¿Por qué parece que el urbanismos es la piedra angular de la política municipal pero entendiendo como urbanismo edificar torres de viviendas? Fíjense que a la zona de Garabolos llevaron Las Termas, las dotaciones deportivas de Frigsa, y la renovación del cuartel de Garabolos con oficinas municipales y esas cosas. A San Fiz le metieron la casa de la juventud (que está donde Cristo perdió el gorro, muy cómodo para la gente joven de Lugo que no tenga coche), la policía local, y alguna cosa más que no tengo muy claro qué es… ¿Y el barrio del Hospital por el que tanto dicen llorar desde el Ayuntamiento? ¿Qué han llevado allí? Ah, eso es cosa de la Xunta, que ahora es mala.
Parece que el Ayuntamiento más que preocuparse por dónde hacen falta los servicios es una inmobiliaria que quiere hacer atractivas zonas de expansión urbanística. Si el Parque de Rosalía no estuviera allí probablemente lo habrían construido para hacer más “vendibles” los pisos de las torres del Garañón, aunque puede que ese tiro nos salga a todos por la culata y acierte entre ceja y ceja del presupuesto municipal para unos cuantos lustros.
jueves, 24 de mayo de 2012
Hasta ella se equivoca
Ni siquiera ella, la de los rubios cabellos, los calcetines hábilmente combinados con tacones, la que pide lo que el sentido común reclama desde hace años… Ni siquiera ella, Esperanza, está libre de error. Estos días lo demostró.
Para los que no vean telediarios, ni periódicos ni escuchen radios (aunque de ser así ya me gustaría saber qué demonios hacen leyendo este blog, que yo no he hecho juramento hipocrático de prensa) les resumo rápidamente el tema. A primeros de semana algunos partidos nacionalistas utilizaron el Congreso de los Diputados (gracias a la intervención de Amaiur, que para eso sirve) como plataforma para reivindicar que en la final de la copa del Rey se haga una reivindicación «en positivo» y «sin entrar en provocaciones» en el momento en que suene le himno español. La primera pregunta que se le ocurre a cualquiera es ¿Qué es una reivindicación «en positivo» y «sin entrar en provocaciones»? Porque la memoria histórica que tanto gusta nos dice que es una pitada que intenta acallar el himno que, presuntamente, representa a todos. [Nota al margen: ¿por qué la pancarta que sostenían estaba en vasco, catalán… y portugués?]
Esperanza Aguirre, ante tal panorama, convirtió lo que sería una noticia de un día en una portada al pedir que si esto se produce se suspenda el partido y se celebre, a puerta cerrada, en otro estadio. De verdad que la comprendo. La cabeza debe regir la política, pero en lo que a gestión se refiere. A veces, cuando estamos hablando de principios quien manda está un poco más abajo (el estómago, hablo del estómago).
El problema no es que no esté de acuerdo con Esperanza Aguirre, que lo estoy en gran parte. No me parece de recibo que quienes van de independentistas por la vida utilicen las mismas instituciones contra las que dicen luchar para darnos palos a todos. Ni el Congreso es lugar para que vengan a pelear contra España, ni la final de la Copa del Rey el escenario apropiado para pitar al jefe del Estado. La coherencia, nos dicen las encuestas, es el valor menos apreciado por los ciudadanos. Se nota.
Guardiola rechazó el Príncipe de Asturias porque, según su declaración, es muy joven y lo suyo era un mérito de equipo. Marlon Brando no quiso recoger un Oscar porque no estaba de acuerdo con el sistema de la industria del cine y para reclamar atención sobre el problema del pueblo nativo americano que Hollywood se había pasado toda la vida desfigurando públicamente. Jean-Paul Sartre se negó a recibir el Premio Nobel de literatura porque siempre dijo estar contra honores oficiales. Le Duc Tho, representante de Vietnam en las conversaciones con Kissinger rechazó también el Nobel de la Paz porque aunque se había firmado el tratado aún no había paz en su país y no le parecía coherente…
Si los equipos del Barcelona y el Atlético de Bilbao quieren hacer una escenificación de la independencia de su autonomía, lo tienen muy fácil: que no jueguen ni la Copa del Rey ni la Liga. Es así de sencillo. Lo que no se puede es dar misa y estar repicando. En eso estoy de acuerdo con Esperanza Aguirre, en que no se puede consentir que en una Copa del Rey se insulte al Rey o al himno. La cuestión es que ha abierto un debate que, sin su intervención, sería una mera anécdota.
Pero no es ella la única que ha metido la pata. Patxi López ha ido más allá y le ha pedido, por escrito, que retire sus palabras. Tiene guasa que este señor pida a Aguirre que rectifique pero que no haya reaccionado, ni antes ni ahora, contra los que piden que se boicotee la parte nacional de un encuentro a nivel nacional. Me gustaría saber si envió cartas también a los chicos de Amaiur y sus colegas para que retirasen su invitación a reivindicar sus tontadas en un foro tan poco apropiado.
Alfredo Bosch, diputado de ERC (qué te vas a esperar de éstos, claro) llamó a Aguirre “hooligan” y “ultrasur number 1”, como si esas palabras fueran de un tipo pausado, prudente y calmado. Por si fuera poco añadió lo que en la calle se consideraría una amenaza al decir que “Es posible que Madrid se esté quemando en unos días porque una compañera suya de partido se comporta como una hooligan". Ahí, tranquilizando a la masas.
Este país es de coña. Se defiende la libertad de expresión de Otegui o de quienes tiran piedras contra lo que viene siendo España pero se ataca sin piedad a quien dice lo contrario, probablemente porque seguimos con un complejo de lo más tonto que identifica todo lo español con el fascismo de Franco. No veo que nadie acuse a Hollande de ser como Napoleón por defender lo suyo, ni a Merkel de ser como Hitler por tirar por su país. Aquí el deporte nacional es cargarse la Nación, curiosamente.
Esperanza Aguirre se ha equivocado, insisto, pero no por lo que ha dicho que, esté o no completamente de acuerdo, me parece una postura coherente con su forma de pensar. Su error ha sido poner en la palestra un tema en que tiene muy poco que ganar y mucho que perder. Aunque conociéndola, lo más seguro es que fuera a propósito porque así mata dos pájaros de un tiro: centra el debate en un tema que tarde o temprano tendremos que afrontar y lo aleja de otras cosas que le interesa menos tratar, como las facturas que había por ahí en algún cajón.
miércoles, 2 de mayo de 2012
España no tiene Commonwealth, y se nota
Como admirador declarado del pueblo británico, no puedo dejar de pensar en lo bien que llevaron ellos la cosa de la descolonización al menos en comparación a nuestro chapucero “sálvese quien pueda” cuando nos retiramos de América o nos echaron a patadas, según el caso. Hoy día, los ingleses todavía mantienen la Commonwealth con la mayor parte de sus antiguas colonias. Esta organización, por llamarla de alguna manera, además de servir para que la Reina Isabel II siga saliendo en los sellos de Canadá, es el reflejo de un espíritu de buena voluntad que une a esos países. Si pensamos que Inglaterra no tiene Constitución y que aún así es la democracia más antigua y perfecta del mundo (en mi opinión al menos) no nos extrañará que no haya un acta fundacional del chiringuito.
España no tiene Commonwealth, y se nota. Nosotros, que formalmente seguimos teniendo algunas colonias aunque hayamos renunciado a gestionarlas como en el caso del Sáhara, hicimos las cosas muy malamente. Y de aquellos polvos vienen estos lodos. En lugar de una relación de respeto mutuo y, siendo más prácticos de aprovechamiento comercial, nuestras tiranteces ocultas con los países antes llamados iberoamericanos (no sé si ahora se puede decir así o soy un asqueroso racista) han salido a la luz con las recientes expropiaciones de empresas petroleras y energéticas.
Si esto ocurriera en Inglaterra, que no ocurre porque no hay narices a hacerles eso, veríamos dos cosas de inmediato: una absoluta unidad del pueblo británico durante la crisis y una exigencia de responsabilidades internas una vez superado el bache. Aquí, en España, somos más peculiares. Nos tiramos los trastos a la cabeza unos a otros mientras nos invaden (territorial u económicamente, es irrelevante) y claro, se pierden batallas y guerras a porrillo. Luego, una vez machacados convenientemente, llegamos a la conclusión de que teníamos razón y empezamos la reconquista, que exige un esfuerzo infinitamente mayor que la mera resistencia desde el primer momento. Y así estamos.
Esto lo supieron ver desde los árabes a Napoleón, llegando ahora a nuestros queridos “compadres” Evo Morales y Cristina Kirchner. La cuestión no es lo que puede hacer España para castigar estas operaciones contra nuestra economía, sino si habrá consenso para hacerlo. Izquierda Unida ya salió a defender estas medidas con su teoría de que el patriotismo es cosa de fascistas, y el PSOE a ver cómo se pone, imagino que de perfil para que no le saquen los colores por las condonaciones de deuda que hizo a sus amiguetes de ultramar.
Estamos en una crisis tremebunda y parece que todo está fatal, que ya no pintamos nada en ningún sitio y que no tenemos nada con lo que luchar, pero España sigue siendo una economía importante en el mundo. A eso hay que unir que estamos en la Unión Europea y que para muchos países de sudamérica somos el puente para entrar en este supuesto vergel de oportunidades. Según se abrió el grifo se puede cerrar, y si nos ponemos tontos ellos tienen más que perder en esta batalla. Siempre que luchemos en ella. Ahí está el tema, que no se va a responder convenientemente. Como mucho un par de comunicados, alguna amenaza políticamente correcta y puede que hasta el embajador de algún país tenga que irse a casa unos días. Nada más, porque no hay cohesión interna como nación. Ah, me olvidaba, y muchos chistes, que en eso somos buenísimos.
Si hay problemas en las empresas que están por ahí y que tienen sede en España, si violan leyes internacionales, si sobreexplotan o son malignas, que denuncien y les pegamos un repaso. Si algunos en nuestro país creen que hay que cambiar ciertas cosas, pues vale, pero eso una vez pasado el cirio pascual. Ahora toca caminar todos a una, porque históricamente en las escasas ocasiones en que lo hemos hecho, no ha sido fácil machacarnos. Y quien habla de nuestra postura hacia fuera, también lo puede aplicar hacia dentro, pero eso es otro cantar.
viernes, 27 de abril de 2012
Cataluña ataca el AVE gallego
Lo de “zapatero a tus zapatos” todavía tiene tintes políticos, al menos hasta que nos vayamos olvidando de nuestro expresidente que, vista la velocidad a la que va esto, parece que en lugar de haber dejado el cargo hace cinco meses lo haya hecho hace cinco años. Hoy nos cuentan que el Real Automóvil Club de Cataluña, más conocido como RACC ha atacado el AVE gallego amparándose en estudios “técnicos” de “catedráticos y estudiosos” catalanes que nos dicen que el AVE en España es una ruina salvo uno, el Madrid-Barcelona. Casualidades de la vida.
Piden que el dinero que se va a destinar al AVE gallego se destine a objetivos “más productivos” como una red de transporte de mercancías en el Mediterráneo, es decir, entre Cataluña y sus presuntas colonias lingüísticas. A esto hay que unir que empresas y colectivos catalanes están, por lo visto, empezando a moverse contra el AVE gallego, y las críticas lanzadas por sus representantes en foros públicos, y no me refiero a un oscuro diputado marrullero, sino al Presidente de la Generalidad de Cataluña, que es ligeramente diferente.
Tengo amigos catalanes y no siento ninguna antipatía por ellos, pero reconozco que como colectivo tienen la costumbre de tocar bastante las narices al prójimo. Eso no quiere decir que mire mal a un catalán por el hecho de serlo, ni mucho menos, no sé si me explico, pero cuando los representantes de una comunidad dicen algo, nadie dentro de allí les contradice, y parece que los representantes sociales aplauden el argumento… pues qué quieren que les diga, no me hace gracia. Menos aún cuando el argumento me perjudica. Cataluña, como colectivo, está atacando el AVE gallego, y esto no es meter en el mismo saco a todos los ciudadanos de esa Comunidad, sino a sus altavoces públicos. No percibo malestar ciudadano por allí respecto a estas declaraciones.
Que se me diga que estamos en un momento muy malo y que hay que replantearse el tema del AVE porque no hay un duro para grandes obras, que se paraliza su construcción al igual que la del Gaiás, así como muchos otros gastos que puede haber por ahí y que no son absolutamente necesarios, es una cosa. Que me pidan que no gasten el dinero del AVE a Galicia para llevarlo a la zona más rica de España es otra. No es un tema de ausencia de dinero (según CiU) sino de dónde se invierte.
Yo creo que aquí hay gente que aún no se entera de muchas cosas. Una Galicia conectada por autovía con el resto de España desde hace dos telediarios está esperando como agua de mayo (es un decir, que estamos en abril y miren la que cae) una alternativa al coche particular que no implique pasarse 11 horas en un tren chuchú. Dicho de otra forma, ¡ahora nos toca a nosotros!
¿Que se han hecho inversiones absurdas? Desde luego que sí. ¿Qué pintan tres aeropuertos en Galicia? ¿Y tres universidades? Los localismos absurdos que han creado situaciones ridículas no pueden ser el argumento facilón para negarnos el pan y la sal. Cataluña tal vez debería revisar sus números antes de ponerse a dar voces sobre los gastos de los demás.
Les voy a dar un dato que seguro que les va a llamar la atención. Ahora que está tan traída y llevada la cuestión del gasto en las administraciones y que se nos pone sobre la mesa la fusión de municipios, todos los españoles ponen la lupa sobre su propio caso. Galicia, por ejemplo, tiene 315 municipios. Cataluña 947, es decir, más del triple.
¡Lógico!, es más grande y tiene mucha más población, ¿no?. Pues sí y no. Es decir, tiene más superficie y más población, pero no tanto que justifique triplicar las administraciones. Cataluña tiene 32.113 kilómetros cuadrados, Galicia 29.574. Cataluña cuenta con 7.539.618 ciudadanos censados, Galicia con 2.795.422. Un matemático mediocre les puede decir con un lápiz y un papel (uno bueno seguramente sin lápiz ni papel) que la media de los municipios de Galicia es más racional que la de Cataluña: son más grandes en superficie y, agárrense, tienen más ciudadanos. El municipio medio en Galicia tiene 93.89 kilómetros cuadrados frente a los 33.91 de Cataluña, y cuenta con 8.874 ciudadanos mientras que nuestros vecinos lejanos han creado un municipio para cada 7.962 catalanes.
Así que cuidadito con los números, que si nos ponemos tontos, nos ponemos todos.
viernes, 20 de abril de 2012
Vacas sagradas
Es curioso que cuando las cosas vienen chungas se ponen en su sitio temas que deberían haberse revisado cuando iban bien. Por ejemplo, esa revisión que están haciendo de coches oficiales, lujos asiáticos (que tampoco son para tanto salvo excepciones) sueldos astronómicos de jardineros y demás aperturas de caja de Pandora… tiene muchas cosas llamativas pero la que más me asombra es que no se hiciera antes o que se llegara siquiera a plantear. Por muy bien que vayan las cosas ¿quién firma un contrato de 4.000 euros a alguien por arreglar un jardín?, es un decir.
Ayer, revisando el tema de los medicamentos y el gasto farmacéutico me fijé en que hay cosas que se corrigen y con las que estoy de acuerdo y cosas que me parecen peor. Puede que no me haya enterado bien de algún punto, y total, hasta que se apruebe en firme estamos teorizando sobre supuestos, pero ya que estamos a ello…
El sistema sigue partiendo de una percepción falsa en mi opinión: la de la existencia de vacas sagradas. Se supone que un pensionista, por el mero hecho de serlo, tiene menos capacidad adquisitiva que una persona en activo. No entiendo ese razonamiento porque hay pensionistas que se levantan 2.400 euros al mes y trabajadores que cobran 600. Ya sé que hay pocas pensiones de 2.400 euros, pero un principio no se basa en el número de casos sino en el supuesto en sí.
A lo que iba. ¿Por qué un pensionista que tiene garantizados unos ingresos ha de pagar menos por los medicamentos que un trabajador que tal vez el mes que viene esté en la calle? Me vendrán con que un pensionista tiene más probabilidades de gastar dinero en medicamentos por razón de su edad, pero eso se soluciona poniendo límites máximos de gasto por persona. También al trabajador que cobra 600 euros si le toca pagar el 50% de un medicamento caro le hace la puñeta. El sistema no debería discriminar por una situación personal de este tipo, sino por la renta.
No es lógico que le paguemos los medicamentos a Amancio Ortega cuando esté jubilado (me cae bien el hombre, pero como ejemplo de rico está muy a mano) y no a una persona que lleve un único sueldo de 800 euros al mes a una casa con dos hijos, por ejemplo. Y ya puestos, el sistema anterior era aún peor. Se le cobraba el 50% de los medicamentos incluso a los parados sin ningún tipo de prestación, lo cual ya es rizar el rizo de la indignidad social. Eso se ha corregido y los parados de larga duración sin ingresos tendrán los medicamentos gratis, siendo los únicos que ahora disfrutarán de esto, que bastante tienen con lo suyo.
Me dirán que ahora un pensionista con 400 €, que también los hay, y probablemente más enfermedades que el trabajador de mi ejemplo ha de pagar medicamentos que hasta hoy le salían gratis. Suena muy dramático y puede que lo sea, porque aunque para esa persona hay un tope de 8 € al mes en medicamentos, esos 8 € para alguien que cobra 400 es una pasta. Acepto esa crítica al nuevo sistema, ya que lo lógico sería poner un mínimo exento. Pero con lo que no estoy de acuerdo es con que ese mínimo exento sea sólo para jubilados. Tiene que ser para todo el mundo.
Bonos de transporte para estudiantes (muchos de los cuales tienen un móvil que cuesta un riñón), para jubilados (incluidos los de los 2.400 euros al mes), viajes del Imserso o como se llame ahora, Kilómetro cero en su versión provincial de Lugo para chupar votos invitando a marisco, descuentos en el cine, en la óptica, ahora incluso en las tiendas de electrónica… Hoy día si uno es hombre, soltero, tiene entre 30 y 60 años, y trabaja parece que es más gilipollas que el resto de la población. La discriminación positiva no deja de ser discriminación, y una cosa es ayudar a un colectivo concreto y otra ayudar a tantos que los cuatro que quedamos parecemos los apestados de la sociedad. Y si fumas ni te cuento (yo no fumo, por ahí me escapo).
No me caigan en la crítica facilona. Ya sé que las cosas están mal y mucha gente está peor que otra, pero no seamos falsos. Yo les estoy diciendo que precisamente el criterio a considerar debería ser el de ingresos, no el del grupo de pertenencia y que me parece más dramática la situación de un padre de familia que cobra 600 euros que el de un jubileta que se levanta 2000. No me vendan a la pobre abuelita que vende cajas de cerillas para llegar a final de mes para usar mis impuestos y pagar los fármacos del señor Ortega (insisto, de veras que me cae bien). También les puedo hablar yo de gente que no sabe cómo van a comer en su casa de cuatro personas porque no hay ingresos y encima tiene que pagar el 50% de esas mismas medicinas.
Las vacas sagradas, en la India. Y como esto siga así no sé lo que durarán, que hay que comer de algo.
miércoles, 18 de abril de 2012
Contradicciones
A Galicia le ha tocado “la lotería” en los Presupuestos Generales del Estado. Eso ha dicho Manuel Pezzi, portavoz del PSOE en la Comisión de Fomento del Congreso de los Diputados, apoyando la intervención de Pere Macías, el diputado de CiU que siempre tiene algo que decir sobre el AVE a Galicia. A sus habituales críticas a que los gallegos tengamos un AVE que llegó, por ejemplo, a Sevilla hace dos décadas y a Cataluña hace un lustro, sumó ayer una de sus respuestas tan graciosas. Cuando se le dijo que en Galicia no hay AVE y en Cataluña sí respondió que “y en Cataluña no hay percebes”. Se equivocó, uno al menos sí lo hay.
Eso de que los partidos “nacionales” tengan que defender y atacar las mismas cosas según el día que toque en el calendario político tiene que ser muy cansado. Es lo malo que tiene intentar jugar a la carta de la unidad y los intereses de España con las campañas en las comunidades autónomas, que es donde hoy día parecía residir el poder hasta que al Gobierno central le ha dado por dar un puñetazo en la mesa. Probablemente en la fuerza del puñetazo también influye mucho que el mismo partido gobierne ahí y en 13 de 17 comunidades.
Se encuentra uno con que quienes antes defendían la “histórica” inversión de Fomento en Galicia en tiempos de José Blanco, que ha resultado ser un “ya pagaremos”, ahora atacan que los presupuestos consignen cifras para hacer que uno no tenga que pasarse 9 horas metido en un tren para llegar de Lugo a Madrid. Influye notablemente que esas personas residan en ciudades que, con distancias similares, están separadas por sólo tres horas. Maravillas de la técnica.
Cataluña se queja de una supuesta “catalanofobia” por parte de los demás territorios del Estado, pero este tipo de declaraciones, realizadas por sus representantes sin que sus jefes no sólo no les enmienden la plana sino que les aplauden, no ayuda a que nos caigan simpáticos. Les diré que tengo buenos amigos catalanes y que no tengo la más mínima inquina contra esa Comunidad, sólo hacia los que utilizan unas fronteras que se han inventado para separar entre “ellos” y “nosotros”.
Todas estas cosas, esos vaivenes de opinión que no usan argumentos sino siglas (esto lo hacen casi todos, no es patrimonial del PSOE ni de CiU aunque sean partidos que pueden dar lecciones de cómo tirar de argumentario), lo único que hacen es que el ciudadano de a pie se quede con la sensación de que nos están tomando el pelo. Un argumento no puede irse a sus antípodas por una derrota electoral, y lo que antes era óptimo ahora no puede ser pésimo. Pero es un tipo de político que abunda mucho y que hace que gran parte de la ciudadanía esté harta de la mal llamada “clase política”.
En Lugo también estamos viendo esto y pasamos de los “grandes avances” en el Plan Paradai en tiempos del bipartito a la “parálisis” desde que llegó Feijoo, cuando curiosamente las obras se están planificando ahora y el tema estuvo metido en un cajón durante cuatro años de bigobierno. No sólo eso, sino que todo cuanto hacía la Xunta era buenísimo y ahora es malísimo.
¿No se cansan de esas tonterías? Porque el resto estamos hasta las narices. Además, no se imaginan la credibilidad que les daría decir que algo está bien hecho cuando lo está. Que nos intenten vender que la Tierra es plana a estas alturas no cuela ni al más obtuso de los militantes.
lunes, 16 de abril de 2012
De enchufes y escopetas
Hace aproximadamente cuarenta años un enchufe provocó un incendio en el piso donde vivían mis abuelos. Salieron de allí todos sin daño alguno de milagro, pero se perdieron fotos, recuerdos y se dañó la vivienda. Aún hoy aparecen de vez en cuando algunas fotos medio quemadas. Desde ese momento creo que casi todos en la familia le cogimos un poco de cosa a la electricidad, incluso los que no habíamos nacido, y le tenemos bastante respeto al tema de los incendios. Historias de ese tipo creo que las hay en todas partes: familias a las que les dan miedo los barcos porque el tío Fernando se ahogó cuando era pequeño, los aviones porque los vecinos se mataron en un accidente, o los coches porque salieron vivos de milagro pero el susto no se lo quita nadie. Menos los Borbones.
Ahora se sabe más porque parece que se va perdiendo el miedo a hablar de la Casa Real, pero aún muchos españoles ignoran que cuando el Rey tenía 18 años (vamos, ya era mayorcito) “jugando” se le disparó accidentalmente una pistola y murió su hermano menor Alfonso. Dicen que el Rey quedó traumatizado, pero parece que no demasiado vista su afición a liarse a tiros por ahí cargándose preciosos animales que no hace falta ser miembro de Greenpeace para admirar.
Tampoco la familia parece muy afectada por el accidente, porque ahí, por lo que sabemos, se van de caza muy jovencitos y se pasan los cartuchos de padre a hijo con una facilidad pasmosa. Tengo que reconocer que la caza no está entre mis aficiones, pero que como todos los críos de pequeño tenía una atracción natural hacia las armas de fuego. De hecho recuerdo haber pegado un par de tiros con mi padre y no creo que tuviera los 13 años de Froilán sino que probablemente sería más pequeño. No voy a entrar en lo de si Maricharlar tiene que ser juzgado (si violó la ley, claro que sí, pero tiene guasa que mientras tanto su concuñado Urdangarín esté por la calle tan pancho), pero en cualquier caso es llamativo que un crío de 13 años ande con armas de fuego, y se lo dice quien lo ha hecho. La ley dice 14 años, que tampoco son muchos.
El Rey ha perdido más popularidad con lo de irse a matar elefantes a 37.000 euros la pieza que con lo de Urdangarín, y no es que esto último le hiciera un gran favor, obviamente. Que nuestro monarca esquíe nos parece bien a todos, y probablemente lo hagan gastando el mismo dinero o más que cargándose elefantes, pero como que nos parece un poco diferente. La cuestión ya no es sólo el despilfarro, que también, o que salga de cacería mientras este país está debatiendo dónde recortar la sanidad y la educación haciendo el menor daño posible. Es la falta de sensibilidad de un Rey que disfruta matando animales tan impresionantes como un elefante o un guepardo.
Ya no se trata sólo de ecología, que probablemente también, o de economía, que seguro que sí. Esos 37.000 euros eran míos y de ustedes y yo personalmente los preferiría gastar en otra cosa. La cuestión es qué clase de imagen pretende dar una persona que disfruta encañonando y disparando a bichos que el resto de los mortales para por ver en un zoo o en un circo. Sólo le falta ponerse a apalear focas en el polo y remata la jugada. Le recuerdo que usted presuntamente representa a todos los españoles, y no sé cuántos seríamos capaces de hacer esa barbaridad.
Llevan una temporadita fina. Mira que ponían verde a los duques de Lugo por la separación y esos temas, y al final van a ser los que menos dan que hablar. Ahora es cuando los republicanos van a aprovechar para meter la cuña contra la institución de la monarquía, lo cual, perdonen que les diga, es una imbecilidad.
No me parece una imbecilidad criticar la institución de la monarquía, su papel, su oportunidad o lo que quieran, es un debate perfectamente lícito y debería estar sobre la mesa igual que muchos otros como el de las autonomías, que Esperanza Aguirre intentó abrir pero que se apresuraron todos los partidos a meter debajo de una alfombra. Aún estoy pensando si no le habrán roto la cadera al Rey para cambiar de tema.
Lo que me parece una idiotez es criticar la institución por el buen o mal papel que haga su inquilino. Es como si en Santiago se plantean derogar el Ayuntamiento porque Conde Roa se vea obligado a dimitir por el lío que tiene con Hacienda, o como si en Andalucía disuelven la Junta por los EREs fraudulentos, o como si nos cargamos las diputaciones porque suelen ser un nido de chorizos. Una cosa es que una persona meta la pata, o sea un delincuente, y otra que haya que liquidar a la institución en sí.
Esto es, teóricamente, una democracia, así que se puede plantear cualquier cosa. Lo malo es cuando nos las planteamos porque en el ¡Hola! Letizia sale con el “déjame terminar” o el Rey se cae disparando a un pobre elefante. Esa no es la cuestión, no es el fondo del asunto (saludos a Ángel), es una mera anécdota. Claro que en este país de pandereta se tira más del detalle que del conjunto, así que no me extrañaría que además de 37.000 euros (que hemos pagado nosotros) ese elefante le costara a los borbones una corona. A saber.

