miércoles, 29 de abril de 2026

La mayor responsabilidad

Los personajes de Aquí no hay quien viva se han convertido ya en parte de la iconografía popular

La vida está llena de responsabilidades. Los estudios, la familia, el trabajo, la hipoteca, las facturas… A mayores están aquellas en que nos metemos voluntariamente como las actividades que hacemos, asociaciones, grupos, aficiones… y ya no les cuento nada de las personas que deciden meterse en política o similares asuntos, que les ponen bajo el foco de la opinión pública y son convertidos en diana del odio de gente que no tiene más que hacer que sentarse tras un teclado, amparados por el supuesto anonimato que da un perfil troll, para vomitar su odio y su rencor.

Pero todo esto palidece ante la más terrible, la mayor, la más difícil responsabilidad que a uno le puede caer encima y que, desde ayer, me ha tocado a mí: ser presidente de tu comunidad de propietarios. Si piensan que Elena Candia tiene una tarea complicada en el próximo año, no es nada comparado con lo que me ha caído a mí.

Las series como Aquí no hay quien viva y La que se avecina (primas hermanas, por otro lado), ridiculizan la convivencia vecinal… y la retratan más que acertadamente. Como en otras ficciones tipo Torrente o las comedias de los Monty Python, la realidad ha superado ampliamente lo que hace no mucho eran desvaríos que nos hacían reír. Hoy ya no nos reímos, lamentablemente.

Mi edificio es pequeño. Somos tan sólo seis vecinos, pero cada reunión es un desafío al temple de todos nosotros, principalmente porque nos ha tocado una versión gañana (si es que es posible) de Antonio Recio.

Cuando una de las viviendas se vendió y la compró una chica muy maja que vino a saludarnos a todos, le pusimos en antecedentes para que no se asustase cuando conociera a nuestro particular Rancio. Pensó que exagerábamos… y después vio que nos quedábamos cortos. De hecho, esta misma persona, por avatares de la vida ajenos a este asunto, vendió la vivienda y las nuevas propietarias fueron advertidas por ella de la situación. Ayer, en nuestra primera reunión con “las nuevas” vieron que la cosa era escandalosamente cierta.

Pero es lo que hay. Todos somos especialitos en algún momento de nuestra vida y toca convivir como buenamente se pueda. Intentar responder con sonrisas a las provocaciones, con educación a los insultos, con argumentos a la cerrazón. Es complicado y en ocasiones hay que reconocer que no tenemos la paciencia necesaria, sobre todo si, como es el caso, te mentan a la madre en una reunión. Literalmente.

Santiago Segura optó por un policía para encabezar su sátira sobre España, pero también podía haber optado por el vecino tocahuevos que todos tenemos y cuya única virtud es que nos une a todos en su contra, así que en el fondo sí “hace piña”.

Deséenme suerte porque éste es uno de los más grandes retos a que se puede enfrentar alguien.

martes, 28 de abril de 2026

El repentino chute de energía

Abel Caballero de paseo por Quiroga Ballesteros (supongo que prestando atención para no tropezar y romperse la crisma)
Foto: Atlántico.net

Ayer les decía que no quería estar dando vueltas a esto toda la semana, pero la actualidad manda y el tema es enjundioso.

La alcaldesa de Coruña, el Alcalde de Vigo, el portavoz del PSOE en Galicia y camarada secretario general, la secretaria de organización, la portavoz nacional del BNG, dirigentes de agrupaciones locales de toda la provincia, afiliados, simpatizantes y demás familia de ambos partidos andan desfilando por Lugo volcados en una campaña sin precedentes. Les ha movilizado la moción de censura. Es una pena que no desplegasen tales recursos por algún tema de la ciudad que no les fuera directamente en la nómina, porque además de ser más constructivo habría sido más beneficioso para todos.

¿Se imaginan que el bipartito hubiera hecho un esfuerzo similar para, por ejemplo, reclamar trenes dignos para Lugo? Imaginen los alcaldes de Vigo y Coruña en la ciudad pidiendo conexiones para no tardar 4 horas en llegar a Vigo (con transbordos, claro, que no hay trenes directos). Pero no, ese escenario no es posible porque perro no come perro.

La moción ha sido un chute de energía para el bipartito, pero su motivación no es la ciudad. Su esfuerzo se ha desatado cuando ven que se les escapan los sillones de un mando que no ejercían más que para hacer chorradas como el restaurante pijo en la fábrica de la luz (ha costado unos cuantos millones de euros), el restaurante pijo en la vieja cárcel (muy recomendable, por cierto, he ido y se come muy bien) o la cafetería pija en el parque Rosalía (casi un millón de euros en un cajón de hormigón y cristal, salen caros los cafés)... Les encanta gastar millones públicos en hostelería. Es comprensible ante la escasez de bares que hay en Lugo. Era una necesidad a cubrir.

Con este desembarco de cargos y personalidades, y la repercusión en medios que está teniendo (más discreta de lo que a ellos les gustaría, pero al final mucho más amplia de lo que estamos acostumbrados), desde PSOE y BNG han hecho más por el turismo de la ciudad en estos últimos días que en los tres años anteriores, llenando Lugo de autobuses de otras partes de la geografía gallega, y promocionando las visitas de dirigentes de todo pelaje a la ciudad de las Murallas. Agrupaciones de Barreiros y Chantada (por poner ejemplos concretos) vinieron de excursión a Lugo. Maravilloso.

Además, se han sacudido de encima su parsimonia, con un ansia inauguradora nunca vista antes, y abren obras incluso antes de que se terminen para que se vea que son cosa suya, como si gastarse más de un millón de euros en una pasarela fuera una gran idea en una ciudad con tantas carencias como la nuestra. Toda suya la medalla.

También aprobarán a toda prisa contratos y pliegos, que hay que soltar las últimas migajas antes de que otros asuman las tareas de regir los destinos de la ciudad, pero curiosamente dejarán pendientes de resolución asuntos como el Arde Lucus, cuya financiación sigue sin aclararse. Total, qué prisa hay, si falta todavía un mes y pico… Es que la gente de las asociaciones son unos ansias de cuidado.

La presentación de la moción de censura ha sido un antes y un después. Elena Candia les ha insuflado una energía nunca vista (una parte de la que le sobra a ella cuando se va a dormir) pero ese arranque de hiperactividad demuestra claramente que sólo se mueven cuando les interesa algo, y ese algo me temo que no es Lugo sino sus puestos.

La moción de censura para algunos es un fin, pero puede que para la ciudad sea un comienzo. Esa es la realidad que hoy plasma magníficamente Miguel Couto (probablemente la persona que más conoce las carencias del gobierno local, ya que fue uno de los damnificados de la forma de trabajar del PSOE lucense) en un artículo de El Progreso titulado “A moción de censura non é a causa, é a consecuencia” que, obviamente, será tachado de fango por los perjudicados. Normal. Si dices eso no hacen falta añadir argumentos.

El más digno de todos los miembros del equipo de gobierno ha sido Mauricio Repetto, que ha asumido con normalidad el relevo y toma el café en la Plaza de España como siempre ha hecho sin que se le desencaje la cara. También es cierto que su caso es diferente al resto. No digo que sienta satisfacción, pero estoy convencido de que una vocecita en su cabeza dice “esto a mí no me habría pasado, porque no habría despreciado y provocado a Reigosa como hizo Miguel”. Nunca lo sabremos.

lunes, 27 de abril de 2026

La indigestión

La indigestión es muy molesta. Conviene superarla cuanto antes.

Estos días están siendo convulsos tanto literal (a los temblores de tierra me remito) como metafóricamente. No tengo intención de seguir hablando toda la semana de la anunciada y, si nada cambia, previsible moción de censura, que por interesante que sea el tema ya empieza a cansar, pero sí que es normal, creo yo, hacer una valoración de lo que ha pasado en estas últimas jornadas, con una considerable manifestación incluida.

En primer lugar, he de decirles que comprendo el shock, la rabia, el desconsuelo e incluso la sensación de impotencia que sienten cargos, asesores, afiliados, allegados, votantes, simpatizantes y periodistas afines al bipartito. Incluso personas ajenas a esos partidos que se hayan creído el discurso que están lanzando, y que es un punto de vista tan válido como cualquier otro. Es totalmente natural que tengan la sensación de que les “roban” el gobierno, igual que la tenían los del otro lado cuando veían cómo llegaba a la alcaldía quien tenía 4 concejales menos que ellos y tomaban decisiones, que nos obligan a todos, un grupo de 5 concejales de 25. Son las normas del juego tanto para los unos como para los otros, y si aceptas lo primero, aceptas lo segundo, no hay mucho más que decir sobre eso.

La manifestación que se convocó para el viernes fue mayor de lo que me esperaba en esta ciudad de pasotas que somos. No me arriesgo a avalar una cifra que, según los medios, va desde 1000 a 2500 personas. La organización habla de 6500 pero recuerden que son los que decían que al Arde Lucus venían 600.000 personas. Lo de contar no se les da bien.

También es cierto que sería triste que entre los dos partidos no consiguieran llenar la parte de arriba de la Plaza de España como hicieron. Influye, por supuesto, que muchos participantes se lo tomaron como un día de excursión a Lugo ya que en redes podíamos ver varias publicaciones de las agrupaciones de Coruña, Chantada o Barreiros que venían a “apoyar a sus camaradas”, por lo que estoy seguro de que no estaban todos los que son… pero más seguro aún de que tampoco son todos los que estaban.

El caso de Coruña tiene su chiste, porque su líder de expedición, Inés Rey, es la única alcaldesa de España condenada en firme por el Constitucional por transfuguismo. Se ve que es de los de “haz lo que yo digo, pero no lo que yo hago”. También es curioso saber que la ley prohibía el transfuguismo, y que fue un recurso del PSOE el que llevó este tema al Constitucional y logró que se anulase esa disposición. Ya ven que les parece inmoral sólo cuando les toca a ellos.

A pesar de entender perfectamente el desasosiego y la rabia creo que se están pasando de frenada y que eso se les puede volver en contra porque han abandonado la cara de buenos que tan favorable resultado les daba. Acusar de delitos de corrupción, compra de voluntades, prácticas mafiosas y demás lindezas a quien lleva a cabo una maniobra perfectamente legal es de dudoso gusto e incluso me atrevería a decir que si fuera al revés lo estarían calificando como un delito de “hodio”, con investigaciones de fiscalía incluidas.

Que María Reigosa y Elena Candia particularmente estén recibiendo insultos y amenazas de todo tipo es intolerable. Se ve que la tesis de ciertos “feministas” de carnet es que a una mujer no se le puede faltar al respeto… salvo que sea por temas políticos, que entonces se le puede decir la mayor barrabasada que se te pase por la cabeza sin que seas un machista, ni siquiera una mala persona, porque estás “del lado correcto de la historia”.

El otro día quedé para tomar un café con una amiga que es concejal del PP. Cuando nos vimos tenía la cara desencajada, y no entendí el motivo hasta que me dijo que un tipo de unos 35 años (vamos, que no era un chavalito) le soltó un “estarás orgullosa, ¡puta!” que la descolocó. No es para menos. A la hija de María Reigosa la mamá de una compañera de estudios le llamó la atención por “lo que está haciendo su madre”.

¿De verdad? ¿Vamos a normalizar el acoso, el insulto y la amenaza porque es “políticamente conveniente”? ¿Les parece bien que por una decisión política haya quien puede que necesite escolta? ¿Aquí no hay condenas públicas? No, no toca.

Bien es cierto que desde que los propios líderes políticos han abierto la veda con sus barbaridades, sus acusaciones de corrupción o de compra, sus referencias a “tres ataúdes” (eso sí es usar a los muertos, literalmente hablando), y otros disparates poco podemos esperar de quienes les siguen, que ven en los discursos de los líderes socialistas y nacionalistas la guía del autoestopista galáctico y la siguen hacia el infinito.

No dejan fuera ni a las instituciones. Se supone que deben ser neutrales políticamente, al menos esa es la idea general. O lo era. Si teníamos dudas sobre la filiación de algunas como el Eixo Atlántico, basta con leer la entrevista que se publica hoy en El Progreso a su secretario, un tal Xoán Vázquez Mao, que no deja la menor duda sobre el pie del que cojean tanto él como la propia organización. Eso sí, después se queja amargamente de que los ayuntamientos regidos por el PP no quieren formar parte de la organización, como extrañado y todo.

Están creando una crispación totalmente desaforada, vertiendo un odio que, si el karma existe realmente, se les va a volver en contra, así que yo les recomendaría muchas tilas y, si ven que no llega, acudir a un especialista para digerir el trauma, y lo digo totalmente en serio. Leyendo lo que se lee, hay quien necesita ayuda. Y no poca.

viernes, 24 de abril de 2026

Muchas gracias, profesor.

Imagen del último artículo publicado en El Progreso por Jorge Vivero

Como les decía el otro día, estuve unos días de vacaciones y presté una atención tangencial a la actualidad, aunque bien es cierto que era jugosa y me distrajo más de lo que pretendía. Sin embargo, hubo una noticia que quise comentar con ustedes, mis queridos lectores, y se me pasó completamente a mi vuelta, lo que es imperdonable dada la importancia de la misma: el fallecimiento de Jorge de Vivero.

Fue mi profesor de literatura en el Ojos Grandes (más conocido como “el femenino”) y recuerdo de él que era de esos maestros que te apetecía escuchar, que es mucho decir en la preadolescencia en que nos enfrentábamos al madrugón. Nos hablaba como a adultos, cosa que se agradecía enormemente, y cumplía una función que debería ser fundamental en la enseñanza: nos animaba a leer.

Pero más allá de los habituales “clásicos”, que para un chaval de 15 años son un coñazo, nos recomendaba libros más ligeros, asumibles a nuestra edad, y disfrutaba con nosotros comentándolos en clase.

Como profesor sólo hay algo negativo que achacarle: ¡qué frío pasábamos en sus clases! En cuanto llegaba abría de par en par la ventana y nos decía que hay que acostumbrarse a las bajas temperaturas para evitar resfriados. No sé, nunca vi eso claro y menos en un piso alto de Lugo a tempranas horas de un mes de enero. Cuando tocaba literatura, tocaba llevar ropa de mucho abrigo.

Pasados los años lo reencontré como columnista en El Progreso y autor de libros de viajes magníficos que me dan una envidia terrible, porque reflejan unas aventuras rollo road-movie que es un lujo poder hacer, y que encima te paguen por ello. De esos trabajos que son más un placer que otra cosa.

En la última presentación de un libro suyo a la que asistí me hizo el honor de recordarme y dedicarme el ejemplar que, aunque es algo que no suelo hacer (sólo pido firma de libros si la obra me gusta de verdad o si conozco al escritor) guardaré con mucho cariño en mi biblioteca.

Su última columna en El Progreso hizo lo que tan bien se le daba: enseñarnos. Nos dejó como colaboración de despedida una lección, y es que la voz del pato es el parpeo (ni me sonaba el término).

Se despidió con una frase que, lamentablemente se quedará como una promesa que no podrá cumplir: “Bueno, pues la próxima semana, como decían nuestros admirados Tip y Coll, hablaremos (mal) del Gobierno”.

Echaré de menos sus breves columnas, condensación de reflexiones y apuntes sobre el día a día que, como siempre hizo en clase, nos hacían pensar o, al menos, detenernos un momento a respirar y sonreír.

Muchas gracias, profesor.

jueves, 23 de abril de 2026

Hermana, yo sí te creo

María Reigosa, la clave de todo. Curiosamente quienes dicen que las mujeres jamás mienten en las denuncian (salvo las de sus compañeros de partido, claro) aquí cambian de criterio y la están poniendo a caldo e incluso amenazando.

Ayer, charlando hasta altas horas con un lector, éste me preguntaba por mi opinión sobre la moción de censura que, ahora sí, se presentó oficialmente en el Ayuntamiento de Lugo. Es evidente que el tema es el más comentado, debatido, gritado e histerizado en la ciudad (y gran parte de los límites exteriores del municipio) en estos momentos, así que vamos a ello.

Empecemos por el principio. ¿Me gusta una moción de censura apoyada en una tránsfuga? La respuesta corta es no, claro que no me gusta. A nadie le puede gustar. Estoy seguro de que ni a las propias protagonistas principales, Elena Candia y María Reigosa, les hace la menor gracia y por eso se lo pensaron tanto. ¿Eso quiere decir que estoy en contra de que se haya presentado? Pues no, y paso a explicarles los motivos. Conste que son los motivos de mi postura, no los de nadie más, así que no busquen motivaciones maquiavélicas.

Aclaremos en primer lugar la diferencia filosófica que tanto se lee estos días en redes entre “legalidad” y “moralidad”. ¿Algo puede ser legal pero inmoral? Por supuesto. Lo vemos todos los días y es tan habitual que no me voy a molestar ni en poner ejemplos, seguro que ustedes piensan en algunos. Legal y moral no es lo mismo.

Es obvio que el transfuguismo es legal (curiosamente, lo que son las cosas, gracias a un recurso que el PSOE presentó contra la norma que lo impedía, y que ganó en el Constitucional) igual que también lo es la moción de censura, una herramienta perfectamente válida y democrática regulada por los legisladores. En eso no hay la menor duda. La pregunta es si una moción de censura es inmoral, y el subtema es si un tránsfuga puede hacerlo por causas morales. Pues, soy gallego, depende.

Depende de cómo se ha llegado hasta ahí, porque evidentemente no es lo mismo que una persona deje un partido y se vaya a otro por convicción o porque le han colocado a su sobrinita en una empresa pública o regalado un Mercedes. Lo primero claro que es aceptable, por eso está regulado, lo segundo es un delito.

Llegamos entonces al nudo gordiano de todo esto. En el caso de Lugo, ¿María Reigosa dejó el PSOE y se embarca en la moción de censura con el PP porque le han comprado o por convicción? Personalmente no tengo ni el menor indicio de lo primero (el “escándalo” de la plaza en la Xunta se les ha desinflado al ver que dicho puesto se creó hace un año cuando la autonomía ganó competencias sobre ese tema), pero sí de lo segundo. Del hartazgo de una persona con firmes convicciones, preparación y más personalidad que todos sus excompañeros juntos.

Las claves las pueden leer en la entrevista que le hizo La Voz de Galicia y que ese periódico publicó hace unos días.

En primer lugar, está el hecho de que el Pleno es un mero adorno para el gobierno bipartito de Lugo. Aunque se apruebe algo por mayoría del Pleno, incluso por unanimidad, no ejecutan los acuerdos que no les gustan por lo que realmente esa democracia de la que tanto alardean realmente no tiene reflejo en la realidad. Les importa un carajo lo que digan los representantes de los lucenses, hacen lo que les viene en gana porque, salvo cuestiones muy puntuales, la ley de grandes ciudades le da unos poderes enormes a la Junta de Gobierno. María veía que, aunque se aprobase algo en Pleno no valía para nada, así que eso le hizo dar un paso más. Aquí tienen otro debate sobre la prevalencia de la legalidad sobre la moralidad, si quieren lo hablamos otro día con más detalle.

Pero lo que lo que me parece gravísimo y decisivo es este párrafo de la entrevista (la negrilla la he puesto yo):

Quisieron hacerme firmar pliegos que no cumplían con la legalidad, de hecho hay informes de Intervención que alertaban de contratos que llevaban muchos años caducados. El gobierno local está normalizando una situación cuando los propios servicios que fiscalizan advierten de irregularidades constitutivas de responsabilidad civil o penal, con las que nadie debería estar de acuerdo. En este contexto le dije al alcalde que me diese 15 días para regularizarlo todo y pedir que lo revisaran y corrigieran. Sin embargo, se reunió conmigo en mi despacho para, básicamente, obligarme a firmar, a lo cual me negué. Y a mediodía me llamó para decirme que cogiera un día de vacaciones y que ya se encargaban ellos. Había muchas facturas sin explicación alguna, y en un ayuntamiento hace falta fiscalizar.

Eso no es grave, es gravísimo. Yo diría que incluso delictivo. Presionar a alguien para cometer una ilegalidad es, por definición, una ilegalidad. Vale que es una cuestión normal en el bipartito, donde hasta el Alcalde deja de vez en cuando su puesto para no firmar cosas del BNG para que éstos laven sus propios trapos sucios, pero oiga, sólo esto justificaría, en mi opinión, no sólo una moción de censura sino una investigación de Fiscalía, pero “¿De quién depende la Fiscalía? Pues eso”.

El BNG y el PSOE llevan días desgañitándose hablando de “comprar”, “corrupción”, “ilegalidad”, “penas de cárcel” … Es comprensible su histeria, pero no tanto que desde organizaciones que se suponen con cierta responsabilidad se acuse de delitos sin la menor prueba, más allá de que no conciben que alguien no les apoye en todo cuanto hacen.

Están diciendo cosas muy gordas. “Carroñeros”, que “acceden por la muerte de tres personas”… Estas cosas son demasiado fuertes para no tenerlas en cuenta. La única persona que, literalmente, accedió a la alcaldía de Lugo por un fallecimiento fue el actual titular del puesto, Miguel Fernández, al que habían obligado a renunciar anteriormente. No era ni la opción B de su propio partido y desde que llegó al cargo anduvo a bofetadas con sus propios concejales. Pero no olviden que la responsable de todo esto es la huida Lara Méndez, que se parapeta en el Parlamento de Galicia y que si se hubiera quedado en el puesto habría evitado esta situación, hasta puede que se hubiera evitado alguna desgracia.

Otro argumento que usan es que se quiere “ganar en los despachos lo que se perdió en las urnas”. A ver, criaturas, el PP tiene 4 concejales más que el PSOE y 7 más que el BNG. Quienes gestionaron un gobierno en los despachos, a puerta cerrada y sin la menor transparencia, fueron PSOE y BNG. Volvemos a lo de antes, es perfectamente legal, pero ¿es moral? ¿No se está manipulando la voluntad de las urnas repartiéndose el botín? Tal vez no, es opinable, pero lo que es obvio es que si se avala que el bipartito ganó las elecciones en el Pleno, que es donde cuentan los votos, también ha de avalarse que Candia gane en el mismo lugar. Es lo que hay. O estamos a setas o estamos a Rolex.

Yo creo firmemente en la legalidad y moralidad de los gobiernos de coalición… pero creo que lo segundo sólo siempre y cuando se presenten juntos a las elecciones y tengan un programa público (por ejemplo cuando Podemos e Izquierda Unida hicieron eso, me pareció fantástico). Lo que no me gustan son las componendas post-electorales. No creo que los votantes del PSOE tengan que tragarse darle poder a un nacionalismo que va contra las mismas bases del socialismo (que, por definición, es internacionalista) y sus banderitas ilegales, igual que me parece intolerable que VOX entre en gobiernos del PP. Pero una vez más lo que vale para unos ha de valer para otros.

Tal vez habría que cambiar el sistema, pero mientras tengamos el que tenemos hay que comérselo y las reglas están ahí para todos, da igual que sea Noia que Lugo, el Gobierno de Extremadura que el de España… El Estado de Derecho es la única posibilidad real de convivencia y las leyes se cambian si no están bien. Pero mientras no se toquen, es lo que hay.

Yo creo a María Reigosa y hasta ahora no he tenido ningún indicio de que haya mentido en nada. Creo que se ha hartado y que ha hecho esto por pura convicción moral.

Hermana, yo sí te creo. No porque seas mujer, sino porque veo tu trayectoria y es coherente. Y mientras nadie me demuestre lo contrario, seguiré creyéndote.

miércoles, 22 de abril de 2026

No les puedo dejar solos

Se marcha uno unos días de vacaciones y a la vuelta, la que me tienen liada. A poco me voy con un alcalde y vuelvo con otra persona al frente de la Corporación. Esto aún puede dar mucho de sí, o mucho de no, así que ya veremos, vamos con tranquilidad e iremos comentando las cosas según vayan saliendo.

Lo que sí veo es a la gente histérica. Ya no digo nerviosa, sino fuera de sus casillas. Salidas de tono, insultos, acusaciones tremendas (incluso diría que delictivas en muchos casos), odio, rabia…

Comprendo que hay varios tipos de personas implicadas y que muchas usan ese vertedero en que se ha convertido el Internet de los anónimos para vaciar el costal de bilis y rencor que llevan dentro, pero es una pena que los argumentos y el debate racional se vean empañados por la casquería y el terrible hedor del odio indisimulado. Mi paciencia en estas cosas hace tiempo que se agotó y mi lista de bloqueos es larga como un brazo de un jugador del Breogán, porque me encanta el debate pero no tolero el insulto.

Hay quienes se juegan sus habas en esto, literalmente hablando. No sólo quienes trabajan directamente en o para el Gobierno Local (asesores y demás, así como sus familiares cercanos) sino quienes ven peligrar las subvenciones que tanto les gustan y salen como hidras de siete cabezas a defender lo suyo porque a nadie le agrada ver adelgazar su cartera. Por supuesto hay la versión inversa, los que aspiran a cubrir los huecos que otros dejan, y que tal vez lo logren. Es ley de vida. Citando al señor Spock, “la naturaleza aborrece el vacío”.

También hay quienes adoptan una postura puramente ideológica, en un sentido o en otro porque creen en lo que dicen. Por supuesto hay matices. Uno puede ser una persona muy convencida de sus ideas y al mismo tiempo alguien con un mínimo de educación (una cosa no está reñida con la otra necesariamente), o también engrosar las filas de quienes no tienen ni puñetera idea de lo que defiende su partido (que no siempre es lo mismo que dice defender su partido) y se deja arrastrar por un hooliganismo terrorífico que hace que los insultos sean su único medio de rebuznar sus sandeces. Estos generalmente son más fáciles de identificar porque suelen usar perfiles falsos con nombres llamativos, que obviamente no corresponden al que pone su DNI, y esconden su veneno tras fotos de paisajes o animalitos porque les daría vergüenza que sus conocidos lean las barbaridades que escriben.

Por último, nos encontramos con la gente que no tiene ideas preconcebidas. Bueno, creo que esa no existe, me refiero a quienes no viven la política como si fuera la sal de la tierra y que contemplan esta situación con una mezcla de sorpresa, curiosidad y pasotismo. Esa gente es la que decide las elecciones, porque frente a los extremos más polarizados queda una gran masa más central (me refiero al aspecto político, no a otras consideraciones).

Todo lo que está pasando está demostrando la calidad de cada uno. Amenazas, insultos y groserías no deben ser tolerados. Puedo comprender la rabia y el nerviosismo, pero no aceptar por ello las faltas de respeto. Recuerden que sus redes sociales son para ustedes, y que no tienen por qué abrir la que sea y encontrarse con groserías, incluso aunque no estén dirigidas a ustedes. Bloqueen, es sanísimo para la mente y el espíritu no tener que aguantar bobadas.

Me temo que esta situación será un filtro para eliminar a mucha gente de la que tenemos en redes sociales como ocurrió con la Pandemia. Si leen cosas que no les gustan me permito darles un consejo: valoren la gravedad de lo leído, y si les parece que es de un mal gusto intolerable bloqueen a quien lo ha escrito. Si simplemente es un patinazo, una segunda oportunidad no está de más (todos cometemos errores, yo el primero).

Vienen días intensitos.

martes, 14 de abril de 2026

Moción de censura

 

A pesar de que las posibles protagonistas, Elena Candia y María Reigosa, han negado que estén negociando una moción de censura en Lugo parece que no se habla de otra cosa. Sobre todo por quienes aseguran estar en contra, y que se debaten entre acusarlas de traidoras y manipuladoras si la llevan a cabo, o de tildarlas de cobardes si no lo hacen, intentando cubrir ambos flancos por si las moscas. Por otra parte, muchas personas que desean ver a Elena al frente del Ayuntamiento hacen cálculos de si sería algo bueno o malo de cara a las elecciones de 2027 porque el margen para demostrar que se pueden cambiar las cosas no es demasiado amplio.

Quizás el problema es, precisamente, que nadie - y me incluyo a mí mismo - ha analizado el tema desde la propia naturaleza y fin que motiva una moción de censura: ¿es apropiada para terminar con una mala gestión de un gobierno? Sí, esa es su función. ¿Está sufriendo Lugo esa mala gestión?... la respuesta parece obvia, a la vista de cómo se hacen las cosas y de la situación de crisis perpetua que viven nuestros gestores. No hablo de las desgracias personales, que eso es otro tema (del que, además, Candia no se ha aprovechado jamás, lo que la honra), sino de la permanente excepcionalidad de un equipo en que casi ni se hablan unos con otros, asociados con gente a la que desprecian en privado por mucho que canten el cumbayá en público.

¿Qué puede justificar más una moción de censura que la pésima marcha de nuestro pobre Lugo, donde los asuntos se abordan de una manera pésima (como la triste gestión de la Plaza de Abastos), cuando no conscientemente provocadora (ahora pienso en el Arde Lucus)? ¿Qué tiene que pasar para que sea “razonable” acudir a esa figura? Desde hace años en esta ciudad cuando hay problemas se gestionan mal, y cuando no los hay, se crean.

El cambio ha de llegar de una manera ordenada y tranquila, claro que sí. Pero, por otro lado, es muy complicado pedir que la ciudad siga sufriendo más de un año de calvario hasta junio del 2027 si hay una posibilidad de que las cosas cambien ya mismo. 

Cuando se dice, como hizo la diputada y exalcaldesa Lara Méndez, que es entrar en la alcaldía por la puerta trasera se deja a un lado que así accedió al gobierno de España el actual presidente, Pedro Sánchez, que el PSOE la aplicó en casos como el de Noia (se ve que allí sí era “legítimo”), o que la propia Lara no fue candidata en su primer mandato y ni siquiera era la opción B de su partido para gobernar Lugo cuando sacrificaron injustamente a Orozco por unas acusaciones que quedaron en nada. Preferían a Santín para el puesto, pero la ley les obligó a ponerla a ella, que aspiraba a presidenta de la diputación. Hay muchas puertas traseras, pero si son legítimas, lo son, todas o ninguna, mientras lo recoja así la legislación. Y si creen que no es el caso, pueden cambiar la ley electoral cuando estimen oportuno.

La acusación de que un partido político quiera alcanza el poder “a cualquier precio” también es llamativa. El PSOE lleva años pagando el precio de aplicar políticas nacionalistas y poner en edificios municipales banderas ilegales por motivos ajenos a su programa, y el BNG traga con cuanta iniciativa le plantee su socio porque no le queda otra si quiere seguir pisando moqueta. Echan pestes unos de otros, pero se aguantan porque no tienen más remedio. En la oposición hace mucho frío, y más aún cuando llevas años calentándote con los tuyos al sol de los presupuestos municipales.

Acusar a un partido político por querer gobernar una ciudad es algo tan obvio que se convierte en una bobada. De hecho, su obligación es intentar hacerlo siempre que sea por medios legítimos, y, repito, la moción de censura lo es. Los argumentos en contra de esta herramienta son siempre los mismos, igual que los que se usan en su favor, sólo depende de quién sea el beneficiario. La cuestión es si hay una situación real que la justifique, y en Lugo parece obvio que sí la hay.

María Reigosa tiene la llave del cambio a día de hoy. Sigo dudando mucho que la use, pero también pienso que si lo hace no sería algo inmoral. Su representatividad sería la de los votantes socialistas que llevan tres años ojipláticos viendo cómo se hacen las cosas en la ciudad. La de quienes no comparten que se arranquen árboles por capricho, se vote contra sanear calles, se pongan suelos que se rompen a las pocas semanas, se cierren sin explicación las mal llamadas Caldas o se use la fábrica de la luz para irse de vinos en vez de para playa fluvial. Esa gente, que votó al PSOE en 2023 y que está decepcionada, también puede tener en ella su representación, incluso su esperanza.

Es innegable que lo que se haga, en uno u otro sentido, tendrá repercusiones importantes e inciertas en las elecciones del 2027, pero si dejamos a un lado las tácticas y las estrategias y pensamos sólo en Lugo… quizá tampoco sería tan terrible que esta agonía termine cuanto antes.

lunes, 13 de abril de 2026

El referendo

El referendo que propone el BNG me parece estupendo. Es una pena que lo pidan a los demás pero no lo practiquen en sus áreas.

Propone el BNG que la Xunta convoque un referendo para decidir el futuro de la estación de autobuses. Se ve que la decisión tomada el pasado marzo por el Pleno del Ayuntamiento de Lugo, que representa a los ciudadanos, no les gustó y pretenden ganar en las calles lo que ven que se les tuerce en los foros de debate. Es una opción, por supuesto, pero es llamativo que se plantee ahora, y más teniendo en cuenta el discreto resultado de su campaña de firmas, que lleva un mes colgada han recogido poco más de 800.

Al repentino interés que les ha entrado ahora por las zonas verdes, un interés que no tuvo el gobierno local del que forman parte cuando empedraron todo el casco histórico con esas terribles losas que se rompen día sí y día también, se une ahora una furia evangelizadora sobre las virtudes de las decisiones asamblearias. Cuando conviene, claro está.

¿Por qué el BNG pide a la Xunta esa consulta, pero no las hace en los gobiernos en que participa? ¿Qué les parefe si convocan un referendo popular para decidir si los lucenses apoyamos que la vieja fábrica de la luz se dedique a un surrealista museo del vino en lugar de a la ansiada playa fluvial? ¿Qué tal si consultan si queremos triplicar el carril bici como recoge el absurdo plan de movilidad? ¿Por qué no se abren a ideas para el viejo cuartel de San Fernando si, como parece, el interés real por el museo es escaso? ¿Y si preguntamos si los concejales deberían dejar de cobrar sueldos o los grupos no tener asignaciones? Será por temas a consultar…

La democracia es estupenda. Las consultas depende. A veces se confunde opinión con conocimiento, y por elitista que suene, ni todas las opiniones son respetables (por ejemplo las de los nazis no creo que lo sean) ni todos los planteamientos son realizables.

Luis Latorre Real
Politólogo

Artículo publicado en La Voz de Galicia del 11 de Abril de 2026

viernes, 10 de abril de 2026

La protectora presenta (¡al fin!) el proyecto de ejecución de la reforma

Los trabajadores, directiva y voluntarios hacen lo que pueden, pero no es fácil trabajar así.

Hace unas semanas escribía un artículo en que avisaba de que si no había avances respecto a la Protectora de Lugo yo mismo, a título particular, me dirigiría a Fiscalía para poner una denuncia por la que considero una actitud criminal por parte de las autoridades que tienen la competencia y la responsabilidad sobre el cuidado de los animales abandonados.

Hubo lectores que me escribieron para respaldar la denuncia (bueno, al menos para estudiarla conmigo, claro, que no van a firmar a ciegas) y quisiera pedirles una disculpa en este mismo blog porque desde aquella no tuvieron noticias de este tema, y quiero explicarles el motivo: me dieron ciertas explicaciones y me anunciaron unas actuaciones que harían avanzar la reforma de las instalaciones y las subvenciones pendientes… pero me pidieron encarecidamente que no lo divulgase (aunque no entiendo bien el secretismo, tan de Lugo). En todo caso, aunque no comparto que esas cosas no se puedan saber, como la información no era mía no me sentía con la libertad de difundirla hasta ahora.

Sobre esto, hay casualidades que mosquean. Al poco de publicar el artículo del que hablaba, una persona vinculada al Ayuntamiento escribió explicando que la Protectora estaba pendiente de cobrar la subvención de 2024 porque les faltaba documentación y que no habían presentado la de 2025, por lo que no se había tramitado. Otras fuentes me cuentan que “casualmente” se le envió un requerimiento a la Protectora el mismo día en que me escribían eso, para así justificar esa circunstancia, para tener una excusa. Pero en cualquier caso, parece ser que eso ya se desbloqueó y, en consecuencia, también la ayuda de 2025 (que dependía de la del año anterior por temas contables).

Pero lo más importante de todo no es esto, sino que esta semana la Protectora registró por fin el proyecto de ejecución de la reforma de las instalaciones que tiene en Muxa. Ese es el objetivo más importante a corto y medio plazo que hay sobre la mesa.

La financiación está apalabrada, aunque no asegurada porque estas cosas no se las cree uno hasta que le hacen el ingreso en el banco, y se supone que la reforma se pagará a partes iguales entre el Ayuntamiento de Lugo (de quien es la competencia en este tema), la Diputación Provincial (propietaria del terreno donde están las instalaciones) y la Xunta de Galicia. El Ayuntamiento y la Xunta ya tienen el dinero en los presupuestos y supongo que la Diputación también, aunque eso no lo puedo asegurar porque no los he visto.

Este tema lleva meses en la cuerda floja. Hablando con una persona de la Protectora hace unas semanas les transmitía mi preocupación por los plazos del proyecto. Desde que se concede licencia con el anteproyecto hasta que se presenta el proyecto de ejecución de la obra hay un plazo de presentación que si no se cumple da al traste con todo. Ese plazo vencía ahora, en abril. Esta persona me decía que no me preocupase, que el ayuntamiento le había dicho que aunque se incumpliera no pasaría nada… como para fiarse con los antecedentes que tenemos.

Hay algún motivo para que el Gobierno Local de Lugo quiera torpedear el proyecto de la Protectora. Lo intentaron por activa y por pasiva. Primero decían que era ilegal hacer la reforma donde está actualmente y se querían llevar la Protectora al viejo matadero. Después reconocieron que sí, que era legal hacerlo pero votaron en contra en el Pleno. Luego anunciaron que denegarían la licencia… aunque después se vieron obligados a concederla y sacaron una nota de prensa presumiendo (lo que es sarcasmo puro). Han retrasado todo lo que pudieron cada acción sobre este asunto. Eso sí, en campaña se hacían fotos con perritos porque somos súper sensibles, tía.

Es difícil tener fe en los anuncios. Este recorte es del año 2008 y anunciaban que las instalaciones estarían reformadas en 2009. Han pasado casi 20 años y sigue igual, o peor.


Ni siquiera he visto que planteen el convenio a cuatro bandas que es necesario para la financiación, y lo lógico sería que el Alcalde, que es quien tiene la responsabilidad sobre esto, liderase el tema. No lo ha hecho. ¿Por qué? ¿Qué interés tienen en joder a los pobres animales?

La explicación más probable es Elena Candia.

Todos los que conocemos la tramitación que ha tenido este asunto sabemos que ella ha sido la que ha impulsado, insistido y amadrinado el proyecto desde el minuto cero, y el Gobierno Local también lo sabe, y le aterra que los votantes perciban un triunfo de Candia. Si se completa con éxito, será un logro de Elena, que incluso desde la oposición ha conseguido que esto se lleve a cabo después de décadas de espera. Afortunadamente parece que será así, y es lo mejor para Lugo y, sobre todo, para los pobres animales que malviven en la Protectora.

La administración es desesperantemente lenta, y a la Protectora se le ha pegado un poco esa forma de actuar. Sólo la arrolladora energía de Elena ha logrado espabilarlos y que esto tenga, por fin, actuaciones firmes y reales de futuro. Me consta que le ha costado esfuerzos vencer el inmovilismo de quienes atienden tantas situaciones terribles en el día a día que apenas les quedan fuerzas para ver otras cuestiones. Es comprensible, pero no es bueno.

Pero por fin se ha presentado el proyecto. Ahora toca empezar las obras, salvo que el Ayuntamiento se invente alguna piedra que poner en el camino, pero espero que por fin tiren la toalla y depongan su actitud entorpecedora y permitan que otros les solucionen un problema que, por competencias y por ley, es suyo. Y, como sociedad, nuestro.


jueves, 9 de abril de 2026

Tres Bloques y un destino

¿Peligra el puesto de Rubén Arroxo como cabeza de lista en el BNG?

Lo bueno de tener dos gobiernos por el precio de uno en Lugo es que te diviertes el doble viendo los líos internos de cada uno. Bueno, a veces no es divertido, porque hay desgracias que han teñido de luto nuestra ciudad en tres ocasiones en poco más de un año, pero ya saben a qué me refiero.

Pero no a todo le prestamos la misma atención. Las cuchilladas públicas en el PSOE local tapan las maniobras orquestales en la oscuridad que se vaticinan en el BNG.

Mientras el Alcalde tiene que mirar a en todas direcciones, tanto en las organizaciones rivales como en la propia, para evitar que le intenten quitar el bastón de mando, literal y figuradamente, Rubén Arroxo ve cómo la democracia interna, que casualmente siempre coincide con el criterio marcado por por la UPG, amenaza con arrebatarle el puesto de cabeza de lista en las municipales del año que viene.

Hoy mismo habla del tema Jaureguizar, que mete en las quinielas al resucitado Antón Bao y a Olalla Rodil, pero deja fuera a quien mi porra pondría de sustituto de Arroxo: a Efrén Castro. No porque piense que es mejor que Rubén, sino porque creo que su aspiración es migrar de Sarria a Lugo y de San Marcos a la Plaza de España (algo chocante en un nacionalista). Lo mencioné de pasada el pasado miércoles en el artículo sobre “el Clamor”, pero a lo mejor fui demasiado sutil.

No sé si sería un acierto por parte del BNG sustituir a Rubén. En su etapa el Bloque pasó de 4.535 votos a 9.957, es decir, casi el doble, y probablemente se deba en gran medida a su figura, que aunque tiende al radicalismo en ciertas cuestiones ajenas a la ciudad (se empeña en tener banderas ilegales en edificios públicos o defender a Otegui) en los asuntos de gestión de Lugo demuestra ser una persona dialogante y, sobre todo, transmite genuina preocupación.

Yo lo he vivido en primera persona. Sin su implicación hay eventos que en Lugo no se habrían llevado a cabo por la cabezonería (e incluso quizá la prevaricación) de alguna persona de su área, y que sólo gracias a la intervención de Rubén salieron adelante. Y no sólo me ha pasado a mí, me consta que hay más gente que ha resuelto airosa problemas “técnicos” que sin él no se habrían superado.

Es una cara amable. Cae bien. Quizás ese sea su peor pecado para una parte del BNG que vive mejor en el monte (metafóricamente, no me entiendan mal) que en el gobierno. Es un partido pensado para estar en la oposición, porque al final gobernar es decidir y es muy complicado presentarte como el partido de los humildes cuando tu voto hace que se gasten 10 millones de euros en empedrar el casco histórico (y mal empedrado) con un afán de nuevo rico mientras barros y parroquias languidecen llenos de baches y sin aceras.

Pero no todos los errores son del socio. Tampoco es fácil explicar cómo un partido que se dice ecologista y que peleó duramente contra la construcción de la AP9 por su “navallada” a Galicia o contra la creación de Alcoa (aunque ahora la defienda) pugna por el derribo de un edificio en buen estado como es la estación de autobuses, una idea a la que se oponen las organizaciones ecologistas y que parece más pensada para ajardinar los bajos de las torres de lujo del Seminario que para solaz público. Lo de gastarse más de un millón de euros en cambiar una pasarela (en vez de adornarla, que sería más barato) mientras se mira para otro lado ante la desmedida urbanización que se hará en la esquina de San Roque con la Ronda, tampoco ayuda.

No conozco los entresijos del BNG. Quizá los compañeros de partido, si cuaja el cambio de cabeza de lista, piensen que Rubén está “amortizado”, esa cruel palabra que usan las organizaciones políticas para sacar al que está y ponerse otros que quieren estar. Personalmente creo que es un error, pero claro, a lo mejor que a mí me parezca un buen candidato es una piedra más al cuello de Arroxo, aunque tampoco me creo tan importante como para que me tengan en cuenta.

miércoles, 8 de abril de 2026

Las cinco preguntas que debería contestar cualquier propuesta para la estación de autobuses

Las dársenas de la estación, con unos carteles muy "vintage" que  yo, personalmente, conservaría.
Foto: El Progreso
 

El intenso debate sobre el futuro uso de la actual estación de autobuses es algo poco frecuente en Lugo. Es sanísimo que haya propuestas, ideas y argumentos, y si les soy sincero estoy orgullosísimo de que haya sido Lugo Monumental, la asociación que tengo el honor de presidir, la que haya empezado con esto. El diálogo, el debate, las propuestas, siempre son buenas incluso aunque no se esté de acuerdo con unas u otras.

Las propuestas que se plantean son de todo tipo: tirando el edificio, sin tirarlo, haciendo excavación, sin hacerla, poniendo zonas verdes, sin ponerlas… hay tantas soluciones como opiniones, que es algo que varía muchísimo en función de los puntos de vista de cada cual y la profundidad con la que se aborde el tema.

Los puntos de partida también cambian según las querencias de quien construye su propuesta, aunque en algunos casos creo que se adolece de dos pecados capitales: no hacer una reflexión sino una ocurrencia y no contemplar la zona en su conjunto, algo muy de Lugo, donde se ponen parches a las localizaciones sin ver la ciudad como un todo.

En mi opinión el resultado ha de ser fruto de un diálogo en que hay que plantearse una serie de cuestiones básicas, fundamentales, que creo que son las siguientes:

1.- ¿Queremos que los buses sigan teniendo una parada en ese espacio?

Es la primera de las preguntas, porque en función de la respuesta varía enormemente la configuración de la zona. Si se desea que las líneas interurbanas puedan seguir parando, aunque sea brevemente, para dejar y recoger viajeros es de sentido común que no podemos prescindir de un espacio para ese menester. Tampoco se podría eliminar el tráfico de la zona, aunque esto tampoco sería posible porque el aparcamiento subterráneo de la Plaza de la Constitución lo impediría.

La propuesta presentada por Lugo Monumental coincide con la del BNG en que sí, es necesario mantener una parada de buses ahí, frente a quienes opinan que con la Intermodal sería suficiente (parece que desconocen que muchos buses ya hacen otras paradas, como en Fonte dos Ranchos por ejemplo, y eso se debe a que la mayoría de los que opinan – y por desgracia muchos de los que deciden – no han usado un bus en su vida).

2.- ¿Necesitamos ampliar el aparcamiento subterráneo?

También es una cuestión fundamental. Quienes abogan por que ese parking crezca parecen obviar que el actual nunca se llena (bueno, quizás en Arde Lucus o San Froilán, aunque ni siquiera en esas fechas está a tope todo el día sino en momentos puntuales) y que el casco histórico no necesita más plazas de aparcamiento de pago, sino gratuitas.

Aquí es donde creo que una vez más se nota que no hay visión de conjunto. Hay otras zonas donde hacer un enorme aparcamiento en altura que sería poco agresivo estéticamente, con un mantenimiento mucho menor, un coste de construcción infinitamente más bajo que el de un subterráneo, con menos problemas derivados de los restos arqueológicos, con gran número de plazas, y que solventaría varios problemas al mismo tiempo si se ubica entre la Ronda, Miguel de Cervantes y Castelao. Esa estructura podría suponer no sólo la solución al problema de aparcamiento del casco histórico sino el de conexión de la Intermodal con el centro.

3.- ¿Tiramos el edificio?

Es el tercer pilar de cualquier propuesta: mantener el inmueble o derribarlo. Quienes piensan que hay que tirarlo lo consideran viejo, feo, inútil y “poco moderno”… lo mismo que en su día se decía de la Muralla.

Derribar un edificio en una ubicación envidiable, con un tamaño considerable y una estructura en buen estado es un disparate económico, social y, sobre todo, ecológico. Con la de usos que se le podría dar (estos días han salido muchísimos, desde culturales a residencia de mayores, espacio para actividades juveniles, económicas, comerciales…) parece absurdo demolerlo.

4.- ¿Queremos zonas verdes?

La querencia por el verde es bastante general, creo yo, aunque alguna de las propuestas parece apostar por esto para compensar lo que se ha hecho en el casco histórico, donde han convertido una oportunidad en un páramo de piedras rotas y cemento.

Pero a veces lo más verde no es poner un jardín, sino mantener un inmueble cuya demolición supondría generar toneladas y más toneladas de residuos inútiles y una huella de CO2 importante, ya que estas obras son muy contaminantes.

Además, las dársenas ocupan un gran espacio que se podría ajardinar, además de la propia cubierta del edificio para abrirla a un público que muchas veces no es consciente de lo que tenemos ahí.

5.- ¿Qué usos necesitamos?

Es el otro gran debate. La propuesta de Sánchez-Montaña, por ejemplo, nos ha parecido preciosa a muchísimas personas, si bien supone repetir lo que ya existe en la Vieja Cárcel. ¿Tenemos necesidad de más espacios culturales medio vacíos como el MIHL o los Auditorios? ¿Tanta presión tienen esos locales, con agendas repletas y listas de espera? Me temo que no es el caso. De hecho, las fotos de los actos culturales en Lugo no suelen mostrar el público, porque salvo casos puntuales, es desolador. El amigo Carlos ha puesto un público en sus (magníficas) infografías que no sé si se correspondería con la realidad.

También se han mencionado usos deportivos, lo que de nuevo obvia la existencia del viejo pabellón de la OJE en pleno casco histórico y que lleva cerrado casi medio siglo. Quizá lo que sería razonable es que los esfuerzos vayan encaminados a una visión de conjunto, recuperando ese pabellón y usando el terreno de la estación para otros menesteres.

En cuanto a las propuestas alternativas que creo que sí podrían tener más sentido una sería la de una gran residencia pública para personas mayores, que al estar en pleno centro les daría una maravillosa libertad de movimientos. No me parece ninguna locura, más bien al revés, es un planteamiento muy interesante. Quizá, si el Museo de la Romanización no sale adelante o se cambia su propuesta de ubicación (a lo mejor el desierto MIHL no es mal lugar para ese Museo) tampoco sería mal sitio San Fernando para ese centro de mayores.


Creo que, en resumen, estas son las cinco preguntas que tenemos que hacernos. Si responden lo que opinan a cada una, la propuesta les sale sola.

martes, 7 de abril de 2026

La desgracia se ceba con el gobierno de Lugo

Olga Racamonde, en una fotografía publicada por La Voz de Galicia

La desgracia se ceba con el gobierno de Lugo, y más concretamente con el grupo del PSOE una vez más. Tres fallecimientos en un año en un grupo de ocho personas es una estadística terrible, y crea una herida muy difícil de superar.

No trataba prácticamente a Olga Racamonde, así que no cometeré la imprudencia de hablar de ella salvo para decir que transmitía fuerza, convicción y determinación. Las mujeres fuertes son la esencia de Galicia, y Olga era sin duda alguna una de ellas. Me impresionó profundamente que acudiese a los plenos, particularmente al de febrero, cuando ya estaba muy enferma, lo que transmite su compromiso con su puesto y su ciudad.

Para Lugo fue muy traumático perder a la alcaldesa Paula Alvarellos hace ahora poco más de un año. Lo inesperado de su fallecimiento no hizo más que acrecentar el golpe, y más cuando su desvanecimiento inicial se produjo en público, a pocos minutos del pregón de Carnaval de 2025.

A los pocos meses fallecía Pablo Permuy y, ahora, Olga Racamonde.

No es fácil asumir esto como ciudadanos, así que imagino que como compañeros de corporación tendrá que ser muchísimo más duro, tanto en las filas propias como incluso en las de los adversarios, ya que lo cortés no quita lo valiente y no es infrecuente que personas que se pelean con cierta dureza en las sesiones plenarias después tengan una relación que, no diré que sea cordial, pero sí al menos amable.

Le deseo a la familia de Olga que sientan cercana la compañía de quienes están a su lado en estos momentos difíciles, y a la corporación municipal en general, y al gobierno local y el grupo socialista en concreto, que puedan asumir este nuevo golpe, que no por esperado es menos doloroso.

lunes, 6 de abril de 2026

Más voces y planteamientos de usos para la vieja estación de autobuses

Infografías de la magnífica propuesta presentada por Carlos Sánchez-Montaña. En sus redes sociales pueden ver el desarrollo que plantea.

Desde que hace unas semanas Lugo Monumental, la asociación que tengo el honor de presidir, puso sobre la mesa nuevamente el tema del futuro de la actual estación de autobuses, han surgido propuestas para ese espacio, generando un sanísimo debate sobre ese privilegiado espacio.

A las que ya conocíamos del BNG y la propia de la Asociación, se unen ahora las voces de la Federación de Vecinos Lucus Augusti y la del arquitecto Carlos Sánchez-Montaña. La entidad que preside el peticionario de votos para el PSOE Jesús Vázquez coincide plenamente con la del BNG (quién lo iba a decir) y plantea derribar el edificio y hacer aparcamientos, mientras que la de Sánchez Montaña va por el camino de la conservación, e incluso plantea mantener las dársenas para usarlas como espacio cultural.

La de la Federación no parece muy estudiada, así que no vamos a insistir en los argumentos contra el derribo del edificio ni de la inutilidad de hacer un aparcamiento cuando el que existe no se llena jamás. Lo de que no la han pensado mucho no lo digo porque coincida con la del BNG, sino porque, hasta donde yo sé, sólo han presentado una nota de prensa sin estudio o reflexión adjunta.

En cambio, la de Sánchez-Montaña me ha parecido precisamente lo contrario: reflexionada y bien encarrilada, meditada y razonada. Vamos, que me ha encantado. Es una idea preciosa para convertir la estación en un área cultural y aprovechar las actuales dársenas para hacer eventos e incluso mercados y actividades al aire libre que sería muy interesante para la ciudad.

La pega que le veo es la misma que al aparcamiento que propone el BNG: no veo la demanda. Ya sé que es muy poco “quedabien” decir que no se ve un espacio cultural, porque es el típico uso que todo el mundo apoya… aunque no todo el mundo use. Pero es una cuestión de utilidad. Quizá deberíamos dejar de repetir usos en las mismas zonas y buscar otros que sean necesarios y que no estén ya cubiertos o se podrían cubrir con espacios ya existentes e infrautilizados.

Hablamos de un lugar que está junto a la vieja cárcel, ya dedicada a usos culturales y con una ocupación bastante floja. No es que precisamente haya eventos a diario, ni una agenda tan apretada que precise de ampliar a otros espacios, porque además ya tenemos en Lugo muchos como el nuevo Auditorio, el viejo Auditorio, el MIHL y un montón de inmuebles sin uso o con poca utilización donde hacer actividades de ese tipo. De hecho, el patio trasero de la cárcel no sé si se ha usado jamás para nada, y ahí lo tienen, con unos horrendos pegotes de mármol de nuevo rico que no conoce casi nadie, pero que valdría perfectamente para mercadillos navideños y eventos. Incluso, si fuera necesario, se podrían abrir huecos en el muro que rodea la cárcel para aprovechar las calles y la pequeña plaza peatonales que hay a su alrededor.

Necesitamos una visión de conjunto de la ciudad y, si bien reitero mi aplauso a la propuesta tomada “en sí misma”, creo que si la vemos globalmente sería repetirse. Coincido con que la ubicación de este espacio es mejor que la de los mencionados antes como alternativa, pero eso es por la manía que hay en esta santa ciudad de llevar las cosas a lugares absurdos, como se hará con los autobuses, creando un problema que después habrá que resolver con escaleras, rampas y ascensores carísimos y de mantenimiento dudoso. La idea de Carlos también impediría el apeadero de líneas interurbanas, lo que tampoco me convence porque creo vital para la zona y para la ciudad que la gente pueda llegar y salir de ahí para no tener que coger otro vehículo para acceder.

En resumen, la idea es preciosa, pero me parece que poco práctica. Los espacios culturales abundan, y justo junto a uno que ya existe y que no se llena, quizá no sea lo más acertado meter otro, aunque su uso fuera mejor que el del que ya hay, que eso no se lo discuto.

En lo que sí me gusta más su propuesta que la que hicimos desde Lugo Monumental es en que mantiene mucho más la estética actual del edificio. Es cierto que encaja muy bien donde está, cerrando la plaza y con un diálogo muy natural con la cárcel y el entorno. No es una crítica al excelente diseño que hizo Guille Tort, que además fue lo que le pedimos porque queríamos transmitir que era posible “modernizar” el edificio, simplemente creo que Sánchez-Montaña acierta más de lo que hicimos nosotros al no cambiar lo que no necesita cambio y mantener elementos como el suelo del hall o el reloj (que es una pena que no sea el viejo, que seguro que fue al contenedor).

No han sido las únicas voces que se han escuchado estos días hablando de la Estación de Autobuses. Lourdes Abuide, que se hizo muy popular en la ciudad por su etapa en Onda Cero y Achádego, también se ha pronunciado por el mantenimiento del edificio, aplicando la misma lógica que se defiende desde Lugo Monumental, ADEGA, Ecoloxistas en Acción y otras muchas personas como Santiago Catalán, Tomás Notario o Joaquín García Díez: la del sentido común y la ecología del reciclaje de edificios que, como el que hablamos, está en un excelente estado y en una ubicación envidiable y que tiene mucha vida por delante.

Finalizo hoy reiterando mi enhorabuena a Sánchez-Montaña por su magnífica propuesta y su interés en el tema. Sólo siento que no llegase a tiempo de participar en la charla que tuve con Rubén Arroxo hace unos días, porque es un debate apasionante y me habría encantado escuchar su desarrollo.

miércoles, 1 de abril de 2026

El clamor

Foto: El Progreso

No estoy de acuerdo con Elena Candia. No percibo un “clamor” para que se produzca una moción de censura que la haga alcaldesa. Sí creo que lo hay (y cada vez más) pidiendo un cambio, que en Lugo se hagan las cosas de otra manera lo que, tras tres alcaldes en dos años, parece que sólo se logrará con un cambio de gobierno y no sólo con la persona que lo encabeza porque tras tanta novedad todo sigue igual.

Sin embargo, el matiz está en cómo se haría ese cambio. Parece que un pueblo tan poco dado a las revoluciones como es el lucense apuesta por esperar a mayo del 27, no por un puñetazo en la mesa basado en que una persona abandona su grupo político.

Por supuesto las mociones de censura son una herramienta perfectamente válida, a pesar de que la parlamentaria y exalcaldesa de Lugo, Lara Méndez, pretenda denostarlas hablando de entrar “por la puerta de atrás”. No sé qué le parecerá a su jefe de filas, el presidente Pedro Sánchez, que una insigne socialista descalifique su entrada en el Gobierno de España de esa manera, pero eso pueden arreglarlo en la comisión de asuntos internos, ya saben, esa que funciona intermitentemente, según interese. Pero a lo que íbamos: aunque la herramienta es válida no pega nada con la calma y sosiego tan propia de los lucenses.

Motivos no sobran para pedir un cambio. Es difícil de rebatir que Lugo está hecho un trapo. Los baches ya son focanchas y las calles se rompen, tanto las viejas como las nuevas. Los servicios funcionan regular tirando a mal y las colas en el padrón son un síntoma de mala organización. Por si fuera poco con los líos del día a día, los concejales del gobierno se las apañan para provocar nuevos incendios y así complicar más aún la gestión de lo que ya de por sí no es sencillo, como el puteado Arde Lucus o la ignorada Plaza de Abastos, y se crean problemas nuevos como el del traslado de la estación de autobuses que ahora costará una millonada compensar con escaleras mecánicas, rampas móviles o ascensores que serían innecesarios si la hubieran dejado tranquila en su magnífica ubicación.

El clamor que detecta Elena Candia, que sí comparto que lo hay, es el del hartazgo de que se gaste el dinero en chorradas innecesarias, en las mal llamadas (y cerradas) Caldas o en convertir la vieja fábrica de la luz en un sitio para irse de vinos o, como dijo un señor en el debate de la semana pasada, hacer tortillas francesas, mientras para bajar al río nos ponen una rampa de madera que da incluso más vergüenza que risa, que ya es decir.

Muchos lucenses estamos hartos y queremos que esto se acabe, pero estamos dispuestos a esperar el natural devenir de las cosas, porque lo que necesitamos es claridad y contundencia de un electorado que es el único juez válido, y no un voto bailón, que, por legal y respetable que sea (que lo es) tampoco daría la estabilidad que pedimos y necesitamos.

Además, se dan por sentadas cosas que no son. Quien piense que el pase de María Reigosa a su actual condición de concejala no adscrita es un pistoletazo de salida para una moción de censura es que conoce muy poco a Reigosa, si bien yo tampoco la seguiría provocando a lo tonto, que la última vez que lo hicieron el resultado no fue muy allá. También hay que tener en cuenta que hay más opciones que la de su firma para que prospere el derribo, y más fáciles de conseguir dentro de alguno de los partidos del propio gobierno… Y hasta aquí puedo leer, que diría Mayra Gómez Kemp (cómo se nos notan los años…).

En todo caso esa maniobra sería, creo yo, un tiro en el pie para Elena Candia. Veamos por qué.

¿Qué tiene que ganar? Muy poco. Es mejor dejar que los actuales dirigentes se cuezan en su salsa. El gobierno estaba ya bajo mínimos mucho antes de que María les hiciera perder el rodillo que siempre han usado en los plenos, pero eso es la puntilla. La descomposición, sobre todo en la parte socialista, es evidente… aunque tampoco es ajena en el otro lado, donde hay cuchilladas, más discretas eso sí, pero puñaladas a fin de cuentas, para echar a Rubén y poner en su lugar a quien quiere mudarse de San Marcos a la Plaza de España. Pero como decía, se ve mejor en el PSOE, donde algunos de los pocos concejales que quedan no se hablan e incluso en el “núcleo duro” empieza a haber roces y recelos, probablemente fundados, de que a alguna persona se le ha subido el cargo a la cabeza y pretende sustituir a Miguel en el primer puesto de la candidatura para el año que viene.

¿Qué tiene que perder? Mucho, porque Elena no tendrá una segunda oportunidad si meten la pata, y el listón, por bajo que esté, sigue siendo alto al ser obligatoria una mayoría absoluta. Para lograrla, Candia necesitaría que en esos pocos meses que faltan hasta el inicio de la campaña electoral (que cada vez empieza antes) se demostrase que su entrada imprime al Ayuntamiento un giro tan grande, tan notorio, tan vistoso… que es prácticamente imposible llevarlo a cabo en ese breve plazo. También necesitaría un equipo de trabajo eficiente y bien preparado… que hoy en día no veo, aunque cuente con algunas piezas importantes de lo que podría venir. Todos tendrían que ser brillantes y no es el caso. Con que uno la fastidie en algo más o menos gordo, adiós… y eso casi se puede garantizar, lamentablemente.

El único argumento para que se presentase la moción de censura antes de las municipales podría ser que en mayo las cosas se pueden complicar más aún. Todavía no sabemos si se elegirán 25 o 27 concejales, ni si VOX se terminará de desintegrar a tiempo para no hacer su habitual función de apoyo a quienes dice querer vencer. Su papel se resume en quitarle votos al PP para que vuelva a gobernar un bipartito, como ocurrió hace tres años, o a espantar al electorado y movilizar a la izquierda porque “viene el lobo”.

Ciudadanos ya está liquidado, aunque su extinción puede modificar la ecuación de formas imprevistas, porque sus saldos de fin de temporada le pueden hacer un flaco favor al PSOE, ya que hay quien no vio con buenos ojos la maniobra de pasar de la crítica al servilismo más absoluto (nómina mediante, eso sí).

En resumen, no tengo la menor duda de que el clamor que detecta Elena existe, un clamor por el cambio en Lugo, pero por un cambio ordenado, tranquilo y sin sospechas y eso sólo puede venir de las urnas.

Falta saber si el interés por el cambio es “absoluto” o si simplemente será de esas cosas que se dicen en los bares pero que después permitirá que Lugo siga como hasta ahora, hundiéndose en “iniciativas pioneras” y caralladas varias.