| Abel Caballero de paseo por Quiroga Ballesteros (supongo que prestando atención para no tropezar y romperse la crisma) Foto: Atlántico.net |
Ayer les decía que no quería estar dando vueltas a esto toda la semana, pero la actualidad manda y el tema es enjundioso.
La alcaldesa de Coruña, el Alcalde de Vigo, el portavoz del PSOE en Galicia y camarada secretario general, la secretaria de organización, la portavoz nacional del BNG, dirigentes de agrupaciones locales de toda la provincia, afiliados, simpatizantes y demás familia de ambos partidos andan desfilando por Lugo volcados en una campaña sin precedentes. Les ha movilizado la moción de censura. Es una pena que no desplegasen tales recursos por algún tema de la ciudad que no les fuera directamente en la nómina, porque además de ser más constructivo habría sido más beneficioso para todos.
¿Se imaginan que el bipartito hubiera hecho un esfuerzo similar para, por ejemplo, reclamar trenes dignos para Lugo? Imaginen los alcaldes de Vigo y Coruña en la ciudad pidiendo conexiones para no tardar 4 horas en llegar a Vigo (con transbordos, claro, que no hay trenes directos). Pero no, ese escenario no es posible porque perro no come perro.
La moción ha sido un chute de energía para el bipartito, pero su motivación no es la ciudad. Su esfuerzo se ha desatado cuando ven que se les escapan los sillones de un mando que no ejercían más que para hacer chorradas como el restaurante pijo en la fábrica de la luz (ha costado unos cuantos millones de euros), el restaurante pijo en la vieja cárcel (muy recomendable, por cierto, he ido y se come muy bien) o la cafetería pija en el parque Rosalía (casi un millón de euros en un cajón de hormigón y cristal, salen caros los cafés)... Les encanta gastar millones públicos en hostelería. Es comprensible ante la escasez de bares que hay en Lugo. Era una necesidad a cubrir.
Con este desembarco de cargos y personalidades, y la repercusión en medios que está teniendo (más discreta de lo que a ellos les gustaría, pero al final mucho más amplia de lo que estamos acostumbrados), desde PSOE y BNG han hecho más por el turismo de la ciudad en estos últimos días que en los tres años anteriores, llenando Lugo de autobuses de otras partes de la geografía gallega, y promocionando las visitas de dirigentes de todo pelaje a la ciudad de las Murallas. Agrupaciones de Barreiros y Chantada (por poner ejemplos concretos) vinieron de excursión a Lugo. Maravilloso.
Además, se han sacudido de encima su parsimonia, con un ansia inauguradora nunca vista antes, y abren obras incluso antes de que se terminen para que se vea que son cosa suya, como si gastarse más de un millón de euros en una pasarela fuera una gran idea en una ciudad con tantas carencias como la nuestra. Toda suya la medalla.
También aprobarán a toda prisa contratos y pliegos, que hay que soltar las últimas migajas antes de que otros asuman las tareas de regir los destinos de la ciudad, pero curiosamente dejarán pendientes de resolución asuntos como el Arde Lucus, cuya financiación sigue sin aclararse. Total, qué prisa hay, si falta todavía un mes y pico… Es que la gente de las asociaciones son unos ansias de cuidado.
La presentación de la moción de censura ha sido un antes y un después. Elena Candia les ha insuflado una energía nunca vista (una parte de la que le sobra a ella cuando se va a dormir) pero ese arranque de hiperactividad demuestra claramente que sólo se mueven cuando les interesa algo, y ese algo me temo que no es Lugo sino sus puestos.
La moción de censura para algunos es un fin, pero puede que para la ciudad sea un comienzo. Esa es la realidad que hoy plasma magníficamente Miguel Couto (probablemente la persona que más conoce las carencias del gobierno local, ya que fue uno de los damnificados de la forma de trabajar del PSOE lucense) en un artículo de El Progreso titulado “A moción de censura non é a causa, é a consecuencia” que, obviamente, será tachado de fango por los perjudicados. Normal. Si dices eso no hacen falta añadir argumentos.
El más digno de todos los miembros del equipo de gobierno ha sido Mauricio Repetto, que ha asumido con normalidad el relevo y toma el café en la Plaza de España como siempre ha hecho sin que se le desencaje la cara. También es cierto que su caso es diferente al resto. No digo que sienta satisfacción, pero estoy convencido de que una vocecita en su cabeza dice “esto a mí no me habría pasado, porque no habría despreciado y provocado a Reigosa como hizo Miguel”. Nunca lo sabremos.
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