jueves, 6 de septiembre de 2018

Ser europeísta


Amiga Lara, pocas personas encontrará más europeístas que yo, pero diferimos notablemente en lo que significa tal concepto.

Ser europeísta es acercar los medios de transporte a los núcleos urbanos para que los pasajeros puedan ir y volver andando a las estaciones, tal y como ocurre ahora con la de autobuses de Lugo, a la que acceden peatonalmente el 54% de los usuarios, según los datos oficiales.

Ser europeísta es pensar en las personas mayores que vienen a hacer sus gestiones a la ciudad y que no dependan de un taxi o un autobús urbano para acercarse a los centros administrativos, a los que hoy día van caminando cómodamente.

Ser europeísta es organizar un sistema de autobuses urbanos que permita no dilapidar seis millones de euros en mover una estación 900 metros, para llevarla a una ubicación muchísimo más incómoda porque las cuestas son terribles, creando un problema que “ya veremos cómo se resuelve”.

Ser europeísta es ver que ciudades como Madrid, la que tiene más líneas de AVE de España, no tienen intermodal, por lo que ésta no es necesaria para la Alta Velocidad.

Ser europeísta es luchar para que haya líneas de tren que comuniquen Lugo con otras ciudades en tiempos razonables y después preocuparse de la estación, y no empezar la casa por el tejado.

Ser europeísta es, además de ahorrar agua, reciclar papel y plástico, aprovechar edificios, huyendo de ese complejo de nuevo rico de “tirar con todo y hacerlo nuevo” bajo el falso pretexto de que lo reciente es mejor por definición. Hay infinidad de ejemplos de instalaciones de la época de la II Guerra Mundial que siguen prestando servicio mientras otros recursos, esos que aquí despilfarramos en nuevas moles, se utilizan para mejorar la vida de los ciudadanos.

Ser europeísta es gastar con prudencia los fondos de la Unión Europea, no dejando las obras a medias como la de la Plaza de Abastos, pagada con dinero europeo y que lleva años sin terminarse.

Ser europeísta, en definitiva, es pensar en la siguiente generación y no en las siguientes elecciones, tener un proyecto global de ciudad que tenga en cuenta las necesidades reales de la población y no solo atender cuestiones cortoplacistas que busquen el titular y la maqueta llamativa que capte el voto.

Artículo publicado en La Voz de Galicia del 6 de septiembre de 2018

miércoles, 5 de septiembre de 2018

Franco a la venta en la Milagrosa



Un cartel en una tienda de artículos de segunda mano ubicada en el lucense barrio de La Milagrosa es la comidilla de media ciudad a causa de un producto que expone en su escaparate y que responde a la más rabiosa actualidad: un retrato de Franco.

Entre los logros del breve periodo que lleva en el Gobierno, hay que destacar que el Presidente Sánchez ha logrado resucitar, para bien y para mal, un debate que España no ha afrontado desde los años setenta, y no es otro que el del tratamiento de la figura del dictador. Quizá lo ideal fuera que se abriera ese tema con más templanza y por intereses menos espúrios, pero lo importante es que se trate esto de una vez por todas y podamos seguir adelante, casi medio siglo más tarde, y abandonar de una puñetera vez el Franquismo como eje de la política nacional. Pero para eso hay que limpiar la herida y coserla, y no solo ponerle una venda como se ha hecho hasta ahora.

Hubo una especie de “acuerdo común” de guardar silencio sobre su presencia en calles, plazas, monumentos y demás hasta que llegó Zapatero con la Ley de Memoria Histórica y comenzó una labor de desmantelamiento de los homenajes al régimen franquista que llegó treinta años tarde, pero llegó. En lo económico son un desastre, pero en estas cosas los socialistas marcan el rumbo del progreso de España, lo que deja en bastante mal lugar a los demás grupos.

No confundamos recordar la historia con homenajearla
El argumento utilizado contra la retirada del nombre de Franco de las avenidas, el de que “es historia”, es una chorrada como un piano, porque también son historia la Inqusición, la peste negra, el asesinato de los Marqueses de Urquijo o el desastre de Aznalcóllar y no por eso les dedicamos calles y monumentos. Hay historia e Historia. La que merece ser recordada porque nos engrandece y la que, aunque nos dé vergüenza, no puede ser olvidada pero tampoco homenajeada.

A pesar de todo lo dicho, que creo que recoge mi postura sobradamente, hay que diferenciar entre la esfera de lo público y lo privado. Si alguien, particularmente, quiere tener en su casa un altar dedicado a Franco, Stalin, Mussolini, Fidel Castro, su prima la de Valladolid o al mismísimo Satanás es cosa suya. Que la gente lleve alegremente camisetas con figuras que escribieron las páginas más negras de la historia de la Humanidad es una muestra de incultura y de borreguismo, pero no puede ser una ilegalidad.

Nadie lleva camisetas con la esvástica, es cierto, pero más por la influencia de las películas americanas que por convicción democrática, ya que de otra forma no se explica que se luzan enseñas de regímenes que aplastaron a sus opositores o exterminaron a pueblos que se resistían a su dominación. Pero están en su derecho de ser idiotas, como esos memos que van a la manifestación del orgullo gay con portan camisetas del Ché Guevara, y a los que el militar cubano habría enviado a un campo de concentración por su condición sexual, eso suponiendo que les dejara seguir respirando. Pero, insisto, la idiotez no puede ser ilegal.

Si os pillara el Ché os metía en un campo de concentración, pero vosotros mismos.
Creo que un particular tiene derecho a vender en su tienda lo que considere conveniente. Decir que “me ofende” es lícito, pero te sitúa al mismo nivel que las beatas que se escandalizan porque una mercería pone unas bragas rojas a la vista o un sex shop insinua los productos que tiene en su stock. Si hay libertad para ofender y escandalizar la hay en ambas direcciones, y no solo hacia la siniestra.

En cualquier caso, no hay peor desprecio que el no aprecio, y les garantizo que la tienda es hoy muchísimo más conocida hoy que hace cuarenta y ocho horas gracias a todo este lío, y al final, como escribió Oscar Wilde “hay solamente una cosa en el mundo peor a que hablen mal de ti, y es que no hablen de ti".

Y aquí estamos, hablando de Franco y de una tienda que no solo vende su cuadro sino que tras la polémica le ha subido el precio (ha pasado de 99 a 199 euros) azuzado por el movimiento. Y estoy seguro de que mucha gente que no se había fijado en el local pasará por allí a verlo y hacerle fotos al cuadro del dictador, y hasta lo venderá, ya verán.

martes, 4 de septiembre de 2018

El sindicato de las putas

Obviar la realidad de la prostitución impide proteger adecuadamente a las trabajadoras del sexo.
La "ordenanza mordaza" no impide la prostitución callejera... incluso la fomentaría - Foto: La Voz de Galicia
Soy incapaz de ver dónde está el problema con el - supuestamente accidental - registro del sindicato de trabajadoras del sexo (Otras) por parte del Gobierno de Sánchez. El argumento de que se trata de una actividad “ilegal” es una chorrada, porque para empezar no es cierto. En España la prostitución no es ilegal sino alegal, es decir, no está prohibida con lo que no se puede sancionar a alguien por desempeñar dicha profesión pero, en un ejercicio de cinismo social, tampoco regulada así que ejercen en negro.

Hay que tener en cuenta que hay, en apariencia constituidas con validez, asociaciones denominadas “Sindicato de Manteros”, que sí defienden el ejercicio de una actividad que va contra la ley con lo que éstos se asimilan más a un posible colectivo de narcotraficantes que de trabajadoras del sexo. Con estos mimbres difícil encaje legal tiene anular la inscripción del sindicato, y si lo consiguen será por los prejuicios que hay en la sociedad.

Ante la reacción airada de la Ministra del ramo, la del gol por la escuadra, que supuso la dimisión de una directora general, la portavoz de Otras ha asegurado que el Gobierno practica un “feminismo burgués”. No puedo estar más de acuerdo. Mientras se defiende, con razón, la libertad de una mujer para ir enseñando carne sin que eso implique su consentimiento para nada que no sea mirar, se ataca su misma autonomía para alquilar su cuerpo libremente. Contradictorio como mínimo.

En Lugo nos pasa algo parecido. La prostitución no se prohíbe en el borrador de la disparatada Ordenanza Mordaza, ni siquiera implica que se retiraría de las calles, pero se nos vende, falsamente, que es una herramienta para erradicar su presencia en la vía pública. Para nada, de hecho se ataca su ejercicio en pisos y coches así que casi al revés.

¿Hasta cuándo esta doble moral? ¿Cuándo se reconocerá a las prostitutas como trabajadoras con sus derechos y sus obligaciones como todo hijo de vecino? ¡Ya basta de fariseísmos y de hacerse los suecos! Déjenlas vivir dignamente de su profesión si la han elegido libremente.

Artículo publicado en La Voz de Galicia del 4 de septiembre de 2018

lunes, 3 de septiembre de 2018

Comienza la campaña de las Municipales 2019... que Dios nos coja confesados

Lara Méndez ha dado el pistoletazo de salida. Nos quedan casi nueve meses de tortura electoral. Foto: La Voz de Galicia
Se inicia el curso político a lo grande, con entrevista a página completa de la Alcaldesa de Lugo en La Voz de Galicia, en que anuncia que se volverá a presentar a la reelección. Bueno, hablando con propiedad en realidad no “se volverá a presentar” ni habrá “reelección” (en el sentido del voto directo de la gente, ya me entienden), ya que lo hará por primera vez a ese cargo, porque en 2015 la idea era que ella fuera Presidenta de la Diputación pero la caída de Orozco la convirtió en “alcaldesa por sorpresa” y a Darío Campos le tocó la lotería con una presidencia con la que no contaba ni él, tras el sainete que todos recordamos con Martínez y que aún dará mucho de sí. O mucho de no, según se vea.

Han pasado casi tres años y medio después de lograr la inesperada alcaldía. De hecho hemos de recordar que ni siquiera era el “plan B” del PSOE, que pretendía que fuera Santín quien tomara las riendas del Ayuntamiento tras defenestrarse Orozco, aunque la legislación electoral no permitía la maniobra que pretendían, por lo que acabó la cosa como está ahora.

Comienza hoy en la práctica la campaña a las Municipales de 2019. Será una carrera larga, compleja y me parece que sucia. Los “trolls” de las redes sociales aumentarán exponencialmente (ya han empezado, de hecho) y vendrán a traernos cantos de sirena. Les recomiendo que apunten hoy mismo en un papel a quién votarían y por qué, y dentro de unos meses, cuando tengan que ir a las urnas, lo relean para ver si siguen de acuerdo consigo mismos. Es una forma de no dejarse marear por las campañas de los últimos meses.

Hace un par de años escribí un artículo titulado “Quo vadis, Lara?”, que he releído para escribir éste y la verdad es que podría volver a publicarlo con fecha de hoy y no habría que cambiarle más que un pequeño detalle: donde se habla entre las tareas pendientes de la vieja cárcel, a la que habría que añadir delante las palabras “la cafetería de”, ya que el centro está abierto pero funcionando a trancas y barrancas, sin contenidos excesivamente dignos de mención.

Entre los problemas que mencionaba en octubre de 2016 estaban los siguientes: “el Garañón, la antigua cárcel, el cuartel de San Fernando, el ciclo del agua, la grúa, el sistema ORA, la operación Pokemon, el MIHL, Carmen Basadre, el tráfico, los ineficaces aparcamientos subterráneos públicos, la paralizada renovación de las ordenanzas de publicidad, ruidos o convivencia, los inacabables gastos (que no inversiones) en informática sin que sigamos sin librarnos del papel, la diferida biblioteca de la Piringalla, la caída libre de la limpieza desde la huelga de Urbaser, los conflictos de personal..., y ahora el nuevo lío de la escuela municipal de música”. Saquen lo que les decía de la cárcel y el resto sigue igual, o peor como el tema de la limpieza en una ciudad que últimamente está sucísima.

Es el resumen de un mandato que solo ha servido para arrancar hojas del calendario. Ni playa fluvial, ni peatonalización de la ronda, ni finalización de la plaza de abastos (cuya planta inferior sigue metiendo miedo)… Podríamos seguir, pero para qué si ya saben todos ustedes lo que hay.

En aquel artículo terminada diciéndole que “El tiempo corre y tu innegable encanto te puede comprar más margen de maniobra, pero nada más. Es el momento de ponerse a trabajar en serio. Se acabó el entrenamiento”. Se ve que o no lo leyó o no consideró oportuno hacerme caso porque si alguien piensa que es fácil que en los ocho meses que faltan hasta las municipales se pueda dar la vuelta a la tortilla es que vive en Fantasilandia.

Bien es cierto que las observaciones que hacía de aquella a la oposición siguen siendo igual de válidas que las del gobierno. Cinco grupos políticos de los que oposición, lo que se dice oposición, solo hacen uno (Ciudadanos, aunque con escaso éxito salvo lo de los carteles-denuncia si es que han sido ellos como se rumorea) y medio (el PP, que está todavía demasiado enzarzado en sus cosillas internas). BNG y Lugonovo, cómplices de la situación que vive Lugo ya que fueron ellos los que auparon al gobierno con sus votos, critican con la boca pequeña y son parejos a los anteriores pero desde el ala nacionalista. El BNG intenta navegar entre las aguas de la incoherencia que supone sostener un gobierno que intenta desacreditar y Lugonovo está ahí, con sus peleas intestinas que me da que no van a poder solventar antes de las municipales, por muchas ganas que tengan de pisar moqueta. Carlos Portomeñe, como siempre, sigue siendo un verso libre al que últimamente no se le ve el pelo pero que siempre aporta a los plenos un punto de crítica ácida y mordaz sólidamente construida que se agradece.

Y así seguimos en Lugo. Menos mal que la maquinaria administrativa funciona más o menos sola, porque si tenemos que esperar a que la dirección se encargue de la buena marcha de la ciudad estábamos listos. Eso sí, funciona a medio gas. Como Lugo desde hace muchos, muchos años.

viernes, 31 de agosto de 2018

Una metedura de pata por la que no habrá disculpas

El Xeral sigue durmiendo el sueño de los justos a la espera de más "sentidiño" y menos política cutre.
Foto: El Progreso
En política es más fácil superar un error que un ridículo, y esto último es lo que ha hecho el concejal de Desarrollo Sostenible del Ayuntamiento de Lugo, Daniel Piñeiro. Como les contábamos ayer tanto un servidor como la prensa local, la Xunta envió a mediados de julio el proyecto para el viejo Xeral, que estuvo un mes dando vueltas por dependencias municipales sin que se sepa exactamente por dónde estuvo descansando.

Esa situación, que no es totalmente anormal en ninguna administración en los meses estivales, no tendría mayor trascendencia si no fuera por los golpes en el pecho del gobierno local, el rasgado de vestiduras por las críticas y la acusación a otra administración, en este caso la Xunta, de haber registrado “solo un papel” sin la documentación adjunta, cosa que no hicieron como se ha demostrado.

No voy a decir que Piñeiro tenga que dimitir por esto, ya que me parecería exagerar, pero no habría estado de más una disculpa, que tan difícil se les hace a algunos cuando meten la pata como ha pasado. De hecho mucha gente tendría que disculparse. Por ejemplo, ayer algún comentarista del artículo que publiqué me decía irónicamente que “la culpa de todo es del Ayuntamiento socialista” (por cierto, me gustaría aclararles que el que es socialista es el gobierno local, no el Ayuntamiento, no es lo mismo) y hoy apostaría dinero a que no se disculpará, porque parafraseando a Juego de Tronos “Mayo is coming” y los nervios empiezan a aflorar. Nos espera una campaña larga y sucia.

Lejos de disculparse por sus acusaciones, el gobierno ha tenido palabras críticas para la Xunta, asegurando que deberían haber enviado la documentación al servicio de licencias en lugar de a la Alcaldía. Si tuvieran en la web un formulario con el encabezamiento correcto a lo mejor era más sencillo, pero como todo el mundo sabe los escritos que se dirigen a los ayuntamientos se suelen enviar a la atención del “alcalde-presidente”, en este caso “alcaldesa-presidente”.

En fin, que es lo que hay. Meter la pata hasta el corvejón como han hecho es consecuencia de esa manía de no afrontar las situaciones por sus fondos sino por un discutible y poco práctico (para la ciudadanía) enfoque siempre politizado, y así nos va.

“Mayo is coming”, habrá que tomar nota de todo esto.

jueves, 30 de agosto de 2018

Un proyecto clave para la vieja Residencia que se torpedea con chorradas

Infografía de la primera fase del futuro de la Residencia. A la derecha el viejo Xeral, que será derribado.
Si no la lían por los fondos la lían por las formas. La Xunta de Galicia y el Ayuntamiento de Lugo vuelven a las manos por un inexplicable retraso en la entrega de una documentación, nada importante... solamente el proyecto del Sergas para pedir licencia y poder hacer algo en el antiguo Hospital Xeral. Ya ven, algo anecdótico.

La cosa es que según el Sergas se envió la documentación a través de Correos el 19 de julio, y el Ayuntamiento asegura que no les llegó nada hasta mediados de agosto y que no hay proyecto alguno en el sobre. La administración local echa en cara a la autonómica, además, que en vez de meterlo en el registro municipal lo envíe por Correos.

Vamos por partes. Lo primero es la forma de remitir la documentación. El artículo 16 de la Ley 39/2015, de 1 de octubre, del Procedimiento Administrativo Común de las Administraciones Públicas, dice claramente que cualquier interesado (y aquí la Xunta actúa como tal) puede presentar cualquier documentación en los registros de la administración de destino, pero también en cualquier oficina de Correos, entre otros lugares.

Cuando uno presenta un documento en una ventanilla (cualquiera de las enumeradas) ha de ser muy concreto con lo que le sellan para evitar problemas. Por ejemplo, si se trata de una solicitud con documentación anexa es recomendable que se haga mención a dichos anexos (un simple párrafo que diga “se incluye la siguiente documentación adjunta” y relacionando lo que se manda). Así, aunque el sello solo te lo pongan en la hoja inicial se entiende que se ha recibido todo el papeleo.

De esta forma se evita lo que está pasando ahora, que la administración remitente dice que mandó todo y la receptora afirma lo contrario. Bien es cierto que el recibo de Correos habla de documentación adjunta, aunque como no dice exactamente qué es esa documentación la cosa queda coja. Es como cuando mandas una carta certificada, que si no es con garantía de su contenido no demuestra gran cosa, porque tanto puedes enviar una notificación como un recorte del Marca. Sin embargo, verán que la administración jamás hace esto, y envía notificaciones con acuse de recibo y se dan por ciertas, porque de lo contrario sería la ruina.

Todo esto se solventaría con facilidad si el Ayuntamiento tuviera en vigor el registro electrónico, tal y como funciona en localidades mucho más pequeñas y con presupuestos más modestos como es el caso de Foz, que ya les puse como ejemplo hace unas semanas. Es cierto que hasta el 2 de octubre (es decir, en un mes y nada) no será obligatoria su entrada en funcionamiento, pero dejar todo para el último día no es la mejor señal de eficiencia, aunque estoy seguro de que si ponen a funcionar el tema el día 1 lo harán felicitándose de su magnífica gestión. Ver para creer.

El registro electrónico no solo te permite enviar archivos adjuntos, sino que quedan registrados, con lo que se resolverían dos problemas, el de si se envió o no la documentación y el de ese problema tan propio del siglo XIX, en que una carta tarda un mes en ir de Santiago a Lugo. Bueno me he pasado, en el siglo XIX no tardaban esa barbaridad, porque andando te da tiempo a presentarla, llevar la respuesta, la réplica a la respuesta y la contrarréplica a la réplica de la respuesta y te sobra tiempo para admirar el paisaje en todos los trayectos.

Es una tomadura de pelo que un proyecto tan importante se torpedee con tecnicismos y chorradas de este tipo. En el caso de que no se enviase el proyecto (cosa más que dudosa, la verdad) antes de ponerse dignos con “las obligaciones”, recuerden que hace un par de años la propia Alcaldesa de Lugo, Lara Méndez, fue en persona a la Xunta a registrar un papel con unos anexos… y se olvidó de llevar estos últimos, así que todos somos humanos. Eso sí, lo del mes de tardanza del correo merece una investigación...


Hace un par de años, y acompañada (no sé por qué motivo) por miembros de la Federación de Vecinos,
la alcaldesa registró un documento al que olvidó anexar los planos que se anunciaban en el mismo.

miércoles, 29 de agosto de 2018

¡Solo 1.000 días para señalizar un ascensor!

El ascensor de la Muralla, inaugurado en 2015, será señalizado. ¡Para que luego digan de la lentitud administrativa!
Ya saben que siempre protesto contra la lentitud del Ayuntamiento en hacer sus deberes aunque hay honrosas excepciones, como hablamos ayer con su inmediato pintado del mural de Lugo sen Mordazas (cuya desaparición tuvo prioridad sobre la de pintadas tan hermosas como las de “más fútvol, por favor”), o con la celeridad que muestran a la hora de retirar los carteles-denuncia “ciudadanos” que aparecen en diferentes puntos de la ciudad y que avergüenzan a la administración por mucho que algún pelmazo nos cuelgue fotos en Facebook de lo mucho que se hace, como si fuera una graciosa concesión a la ciudadanía y no su obligación.

Sobre esto último, he de mencionar que siempre que veo estas cosas recuerdo que de pequeño pregunté a mi madre por mi premio por aprobar todo y su respuesta fue categórica: “ninguno, es tu obligación”. El corolario era que si no cumplía con dicha obligación se me castigaría, como es lógico. No hacía falta decirlo, lo captaba al vuelo, aunque se ve que no todas las madres han inculcado ese mensaje a sus hijos y de ahí que algunos insistan en que les aplaudamos por hacer, tarde, mal y a rastras, su trabajo.

Pero bueno, que se me desvía el asunto. La introducción viene a que a pesar de mis protestas por la lentitud municipal hoy hay que aplaudir el anuncio realizado por la siempre diligente y competente concejala de Cultura y Turismo, Carmen Basadre, que ha comunicado a la Humanidad que van a señalizar el ascensor instalado en la Muralla (patrimonio del colectivo terrestre) para que todos los discapacitados que en el mundo son puedan encontrarlo sin problemas. Creo que habría que montar una plataforma ciudadana o algo (¡atención, federaciones subvencionadas, aquí tenéis otro filón para sacar pasta!) para que se promueva el darle la Cruz del Mérito Civil por haber tardado... ¡¡tan solo tres años!! en poner las señales, ya que les recuerdo que el ascensor se inauguró el 30 de noviembre de 2015, aunque puestos a ser exactos quizá habría que poner el reloj a andar un poco más tarde porque se estropeó a las dos semanas de su instalación, aunque son tecnicismos sin mayor importancia.

Habrá quien se atreva a comparar la complejidad técnica, administrativa y económica que supone instalar un ascensor con la que conlleva poner cuatro cochinas señales, y ese alguien incluso podría decir que lo suyo sería que éstas estuvieran instaladas el mismo día de la inauguración (y tapadas convenientemente los días de malfuncionamiento de la instalación) y no mil días más tarde, pero eso son lenguas viperinas contrarias a los avances de Lugo que protagoniza nuestra más insigne representante municipal, de cuya valía y competencia nadie puede dudar. No en vano inventó que inventó el Arde Lucus, y esa es una creación intelectual digna de mención.

Para que vean la dificultad que entraña la instalación de unas aparentemente sencillas señales, no tienen más que acudir a un sitio apartado, recóndito incluso, uno de esos rincones que los turistas no ven porque están a desmano: la plaza del Campo. Allí podrán observar, si buscan atentamente (recomiendo ayudarse de una lupa de 20 aumentos), ciertas pequeñas señales de humedad en la señalización turística instalada hace unos pocos años. Es la prueba palpable de que no es tan sencillo hacer bien estas cosas y que hay que tener en cuenta imprevistos tales como la lluvia, que en Lugo son tan ocasionales que podríamos decir que son milagrosos, y que pueden estropear un diseño con feas agresiones de la climatología, que como todo el mundo sabe es de derechas y por eso ataca las obras municipales.

Así que unámonos todos para felicitar al Ayuntamiento y a la concejala del ramo por señalizar el ascensor solamente tres años después de su instalación. Me atrevería a decir que han batido algún tipo de récord, a ver si consulto el Guiness para tramitar su inclusión... ¡Para que luego digan que la administración es lenta!

Las casi inapreciables manchas de humedad.

Afortunadamente la señal está en un sitio poco relevante.
El día que hice la foto el santo estaba de vacaciones, pero la última vez que pasé por allí seguía igual (el santo no, la humedad).