| Las tres decoraciones ganadoras del concurso de navidad de Lugo Monumental |
El pasado viernes, día 9, se entregaron los premios de decoración navideña de Lugo Monumental, la asociación que tengo el honor de presidir (al menos por ahora, que estamos de elecciones) y que ganó Mariña, seguida de Ikla Home y la Farmacia La Salud.
El jurado, una tarea compleja de la que yo siempre intento escapar, figurando únicamente como secretario sin voz ni voto para echar una mano con el papeleo, lo tuvo complicado y de hecho tuvieron que deshacer empates en la 2ª y 3ª plazas porque había varios locales que alcanzaron las mismas puntuaciones.
La composición del jurado, que tal y como se anunció se haría pública con el fallo del concurso, es ajena totalmente a la directiva y asociados de Lugo Monumental (salvo la ganadora de la edición anterior, que formó parte de la edición actual), y está compuesto por personas de reconocido prestigio en sus profesiones, relacionadas con el diseño o con la promoción de la ciudad: Fernando Villalba (en representación de la Escuela Superior de Arte y Diseño Ramón Falcón), Guido Álvarez (Guido Guía, guía turístico) e Isabel Ares (de Isabel Ares Peluqueros, establecimiento ganador del año pasado).
Más allá del tema concreto de este concurso, me gustaría hacer una reflexión sobre la importancia que tiene el pequeño comercio en las ciudades.
Pasear por nuestras calles y ver los escaparates llenos de alegría y luz, con montajes ingeniosos y llamativos, es algo que creo que a todos nos gusta. La frialdad de comprar a golpe de clic no se puede comparar con esta sensación de “lleno” que dan a nuestras ciudades las iniciativas de nuestros vecinos con negocios, que desafían día a día a todo y a todos para levantar sus persianas y dar lo mejor de sí mismos.
El problema de nuestra sociedad es que lo queremos todo. Por ahorrarnos unos céntimos sacrificamos el futuro de nuestro entorno, de nuestro ecosistema económico, y nos entregamos a las grandes cadenas de internet, a las que, además, confiamos nuestros datos con toda la alegría del mundo sin darnos cuenta de que muchas veces el producto somos nosotros mismos.
¿Qué futuro tiene ese modelo si va a más? ¿Va a trabajar todo el mundo en la venta online? Si cierran todos los locales de todos los barrios, ¿nos condenamos a nosotros mismos a depender de las decisiones de los cuatro o cinco grandes prebostes que manejan (literalmente) las redes?
El comercio local es una forma de resistencia, de valentía y de futuro.
Apostemos por lo nuestro.
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