| María Reigosa. Foto de La Voz de Galicia |
Una vez aclarado esto, he de decir que me ha sorprendido que renunciase a la militancia que mantenía en el PSOE y siga como concejala independiente. Es una decisión muy difícil para la que hay que tener las cosas muy claras y unas convicciones férreas, y visto así no puedo menos que admirar su fuerza.
María entró en el ayuntamiento tras el fallecimiento de Pablo Permuy y se encontró con unas responsabilidades importantes en el tema de cohesión territorial para las que no tenía ni las herramientas, ni el presupuesto, ni el apoyo que necesitaba para sacar adelante el trabajo. Esto hizo que dejase el área a los pocos meses de asumirla, lo que supuso un mazazo para el alcalde, Miguel Fernández, que tuvo que recibir él mismo esas competencias porque tampoco tiene más gente en quien delegarlas.
María es ingeniera y una buena profesional, y como tal parece que no lleva bien la chapuza constante en que está metido el Ayuntamiento, que hace las cosas como las hace y eso no le convence. Tuvo que votar a favor de renovar la calle Milagrosa sin cambiar el saneamiento (algo que meses después el grupo de gobierno tuvo que enmendar porque era un disparate dejar lo subterráneo hecho un asco y sólo arreglar “la cara” de la calle) y recibió informes desfavorables de intervención por los contratos que heredó. También hubo ciertas decisiones de su grupo que no le gustaron en lo relativo a la zona rural, y la suma de todo le hizo mandarlos a paseo… relativamente.
Ahora María Reigosa seguirá como miembro de la corporación y en el grupo socialista pero como independiente. Aunque es habitual que las listas incluyan gente en esa categoría, es más raro que se pasen ahí en pleno mandato, pero es una forma de decir “voy a apoyaros en todo… menos en lo que crea que no tengáis razón”. No ha traicionado sus principios, justo al contrario, los ha mantenido frente a las más que probables presiones recibidas y eso es digno de aplauso, aunque pueda resultar difícil de entender a algunas personas que sólo ven siglas.
Es innegable que para el alcalde es un nuevo melón que se abre y que debilita todavía más su ya precaria situación. De los trece concejales que forman la “mayoría” del grupo de gobierno cinco son del BNG, por lo que son del “otro gobierno”. Le quedan ocho concejales de su partido (contándose a sí mismo), de los cuales uno está a medio gas, con dos tuvo gravísimos problemas y se llevan a matar (por mucho que mantengan las formas en público porque es lo suyo) y eso le reduce su “equipo de confianza” a él mismo y tres personas.
Intentó paliar esas carencias con la contratación de Olga Louzao como jefa de gabinete, pero esto en lugar de ser el gran empuje que esperaba (y que probablemente lo fue en algún aspecto) supuso otro problema interno porque mucha gente del PSOE no entendió que se fichase a alguien que llevaba una década poniéndolos a caldo y que, por el momento, tampoco ha logrado mejorar la gestión municipal.
Sin embargo, todo esto no da las esperanzas a la oposición que podrían caber a corto plazo. Dudo muchísimo que María Reigosa se uniera a una moción de censura y ella misma afirma hoy en La Voz de Galicia que Elena Candia ni le propuso tal cosa ni le sugirió siquiera algo por el estilo. Elena es lista y sabe que una cosa es el desacuerdo y otra votar con el adversario, y que María no lo haría. De hecho, creo que todos sabemos que de darse esa situación en el gobierno hay eslabones más débiles que Reigosa y de producirse la sorpresa... no vendría de ella el tema. Hay otras personas más enfadadas y que saben que en 17 meses les darán la patada… por lo que pueden sentir la tentación de morir matando.
Pero el PSOE de Lugo tiene ahora mismo una minoría preocupante en el gobierno de Lugo y una situación bastante delicada también en la Diputación. Dependen de los votos de personas que están dadas de baja en el partido y desencantadas con la forma de hacer las cosas y, aunque no es probable que entreguen las llaves del reino al PP, sí se transmite una sensación de lupanar y de descomposición difícil de superar.
¿Cómo se intenta paliar esa sensación? Anunciando cosas a lo loco (como por ejemplo esa candidatura a la Agencia Española de la Salud Pública que es casi imposible que nos den) o atacando a la Xunta y decir que Elena Candia está aquí para usar Lugo como puente a Santiago, que es un comodín que a Lara Méndez le funcionó muy bien hasta que ella misma fue la que huyó al Parlamento de Galicia porque su propia gestión (por llamarlo de alguna manera) se la merendó.
Todo esto se traduce en que la acción de gobierno va a trancas y barrancas. La debilidad del ala socialista le da más cancha a la del BNG, y el sufrido ciudadano ve que se hacen más esfuerzos en lanzar notas de prensa y gastar pólvora en salvas que en solucionar los muchos problemas de Lugo. Mientras se continúa con la política de gastar millones en proyectos ridículos (como la bobada del centro del vino en la vieja fábrica de la luz), las aceras se deterioran, el MIIHL sigue cayéndose en pedazos, las piedras del centro se siguen rompiendo, el carril bici se despinta y la ciudad se degrada día a día.
Lugo acusa la falta de energía del gobierno, que se pasa el día tapando huecos como buenamente puede (para ejemplo el desastre de expedición a FITUR que se prevé para promocionar los 25 años del Arde Lucus), y con escaso éxito.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Derecho a réplica:
Se admiten comentarios, sugerencias y críticas. Sólo se pide cierta dosis de ''sentidiño''; y cortesía.