viernes, 1 de mayo de 2026

El Pleno más ordinario

"Democracia sí", dicen los que insultan a una concejala, le lanzan monedas y, rojos de ira, le gritan en la casa consistorial. Supongo que su concepto de "democracia" es la misma que la de los nazis.

Lo vivido en el Pleno del Ayuntamiento de ayer tuvo mucho de ordinario, pero no por su normalidad, sino por otra acepción del término: la de la grosería y la mala educación. No suelo escribir en festivo, pero lo extraordinario de la situación me ha animado a hacerlo.

En primer lugar, es llamativo el horario en que se celebró este Pleno. Por la tarde, algo muy excepcional. Se hizo, supuestamente, porque por la mañana había “actos con la Guardia Real”. En realidad, lo que hubo fue una rueda de prensa que sirvió como excusa para adaptar el Pleno a un horario que les fuera más cómodo a los manifestantes para acudir a la Plaza de España. Todo sea por la causa, que, por lo que se ve, la neutralidad de las instituciones tampoco es que sea tan importante.

Había que intentar juntar a toda la gente que se pudiera, para mostrar “la indignación del Pueblo”. Aun así, la cosa les salió regulinchi, porque (según me dice la IA a la que le he pasado las fotos) si en la manifestación de la semana pasada había unas 1.500 personas, ayer esa cifra se redujo a aproximadamente 600. La cosa se les desinfla porque “El Pueblo” se está cansando de exageraciones y barbaridades.

En todo caso los manifestantes que había frente al Ayuntamiento, que tienen todo el derecho del mundo a defender sus puestos de trabajo, los de sus amigos y familiares, las prebendas y el poder de sus partidos, me preocupan muchísimo menos que la panda de energúmenos a quienes dejaron acceder al interior del Salón de Plenos.

Los exaltados estaban encabezados por Jesús Vázquez, presidente de la polisubvencionada Federación de Vecinos Lucus Augusti (quizás ahora sabremos cuánto, porque incumplen su obligación legal de publicar esos datos), una entidad que, sin el menor rubor, ha utilizado para pedir el voto para el PSOE, literalmente. Me parece fantástico que el señor Vázquez pida el voto para quien quiera, sólo faltaría, e incluso he de aceptar que sus asociados le admitan tamaña falta neutralidad (se ve que esa sólo la usan para aceptar los cheques sin distinguir las siglas del firmante). Me parece estupendo, de verdad, que sean claros y defiendan su cortijo.

Lo que no me parece tan bien es que nadie, y menos quien se erige en representante de “El Pueblo” le grite a un concejal en un Pleno, que le tire monedas, que le insulte… y todo ello ante no muy convincentes protestas del Alcalde que se vio obligado a desalojar el salón de plenos pero que, mientras esto pasaba, reprendía duramente… a Antonio Ameijide, concejal de la oposición, porque mostraba su indignación ante el intolerable espectáculo.

El PSOE y el BNG han perdido la cabeza. Esta campaña de odio que instigan, y la espiral de violencia que están generando se les están yendo de las manos. En lugar de la protesta ordenada y argumentada, de la defensa de su labor… han optado por el insulto, la hipérbole y el disparate en sus declaraciones, azuzando a los chalados (que en todas partes hay a puñados) y publicando en sus redes montajes de una adversaria con cuernos demoníacos, porque, como todos sabemos, eso aporta sosiego al debate.

El feminismo mostrado por estos partidos es tan intermitente como su condena al transfuguismo y las mociones de censura. Para PSOE y BNG se ve que a las mujeres no se les puede acosar, faltar al respeto o siquiera incomodar (cosa que, dicha así, suena razonable)… salvo que se meta la política de por medio. Entonces se abre la veda y se obliga a dotarse de escolta a una mujer, María Reigosa, cuyo terrible crimen ha sido rebelarse contra un partido que le pretendía forzar a firmar facturas irregulares (por cierto, sigo echando de menos la actuación de oficio de la Fiscalía en esto).

Tomen nota de esto los maltratadores que se cambian de sexo para reducir sus condenas (al menos los que aún no han soltado): si aseguran que sus víctimas no eran progresistas, o mejor aún, si dicen que eran de derechas, o ya ni les cuento si relatan que simpatizaban con VOX, es posible que logren el apoyo de estos feministas de pega que defienden a las mujeres… siempre que la cosa no interfiera con sus chollos políticos, claro está. Que son feministas porque son socialistas, pero les gusta más el coche oficial que a un tonto un lápiz, y ¡ay de la mujer que se cruce en su camino!.

La moción de censura es posible, dicen ellos, porque los “carroñeros” utilizan a los muertos. Se les olvida, convenientemente, explicar que las mociones de censura eran ilegales hasta que hace unos meses el Constitucional anuló esa prohibición… por un recurso que se planteó para que el PSOE se pudiera hacer con una alcaldía en un pequeño pueblo de Cantabria llamado Arredondo.

¡Qué cosas! ¡Los adalides del lema “transfuguismo no, democracia sí” fueron los mismos que llevaron a un tribunal de “mayoría progresista” el recurso que tumbó la norma que impedía que eso pasara! ¡Las vueltas que da la vida!

Es una pena y un asco lo que vimos en el Pleno de ayer.

Estoy seguro de que los lucenses normales, esos que no le gritan “puta” a una concejala por el motivo que sea (se ve que para algunos hay motivos que justifican eso), están hartos de esta espiral de odio y rencor interesado que destilan los que ahora se verán en la oposición.

Como les decía el otro día, si hubieran dedicado la cuarta parte de la energía que están demostrando en esto a trabajar por la ciudad, otro gallo les cantaba, tanto a ellos como a nosotros.

1 comentario:

  1. El Evangelio según San Jesús: De las "Treinta Monedas" al Mandarinato en Liquidación

    Hay que reconocerle a la política lucense una capacidad cinematográfica que ya quisiera para sí Martin Scorsese. Ayer, en el último pleno antes de la moción de censura, asistimos al clímax de una obra que lleva cuarenta años en cartelera. El protagonista, Jesús Vázquez, el eterno líder de una Federación de Vecinos que siempre pareció más un brazo armado de la estrategia institucional que un grupo de señoras pidiendo farolas, se desgañitaba pancarta en mano. "Judas se vendió por treinta monedas", rezaba el cartel.La ironía es tan gruesa que se podría cortar con un cuchillo de mesa.Para entender la ira de Vázquez, hay que viajar a los años de la "Operación Arca de Noé" de Francisco Cacharro. Aquello no fue un fichaje, fue una migración en manada. Los alcaldes de Coalición Galega (los Mato, los Muiña, los Acal) descubrieron de pronto que el sol brillaba más fuerte bajo el ala de la Diputación. Y allí estaba el joven Vázquez, significadísimo protagonista de aquel transfuguismo coral, esperando que el generoso manto de Alianza Popular cubriera también sus aspiraciones.Pero el destino es caprichoso. Mientras los alcaldes recibían el bastón de mando perpetuo, Vázquez recibió el silencio. Aquella "inmensa contrariedad" —la de quedarse sin coche oficial mientras sus compañeros de siglas estrenaban despacho— fue el Big Bang de su actual existencia. Al verse ninguneado por el PP, decidió que si no podía ser el rey del castillo, sería el dueño del foso.Y así nació el Mandarinato Vecinal.Con la bendición (y los fondos) de un PP que quería exterminar al nacionalista Camilo Gómez Torres, Vázquez construyó su propia administración paralela. Pero cuando el PP dejó de serle útil, el mandarín aplicó la lógica del mercado: si en un sitio no me dan el puesto que merezco, me llevo el invento a la acera de enfrente. Y así, la Federación que nació para servir a la derecha terminó siendo el búnker pretoriano de un PSOE que le permitió manejar subvenciones inconfesables y sentarse a la mesa de los mayores sin haber sido votado jamás.Ayer, ver a Vázquez gritando "traidor" a quien ha replicado —a escala diminuta y casi artesanal— la misma jugada que él protagonizó en los 80, fue el cierre perfecto del círculo. Le duele la traición, dice. Pero lo que le duele es el espejo. Le escuece que el mismo truco de magia que lo encumbró a él como "señor del tejido social" sea el que hoy le arrebata el control del cortijo.Vázquez no está furioso por la ética democrática; está furioso porque su puesto de mando se extingue. La rabia que mostró ayer no es la de un ciudadano indignado, es la de un profesional de la influencia que ve cómo se le acaba la pólvora del rey. Treinta monedas le parecen pocas a quien lleva décadas cobrando en la moneda más cara de todas: la del poder que no rinde cuentas.Se baja el telón. El mandarín se queda sin palacio, pero nos deja una última lección de lucensismo puro: en política, el único Judas que molesta es el que no te invita a la cena.

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