martes, 23 de junio de 2026

Lo mejor y lo peor de un Arde Lucus de X

Circo nocturno del Arde Lucus 2026. Foto: La Voz de Galicia

Como es ya tradicional, comienzo este artículo recordándoles que es mi opinión, no la de ninguna entidad a la que pertenezca o represente, y que jamás he dicho que yo sea objetivo porque, por definición, nadie lo es. Ya sé que es cansino que repita esto siempre, pero es que por lo que veo hay quien no acaba de entender que no hablo por nadie más que por mí mismo.

Ayer fue día de desmontaje de la mayoría de los campamentos de las asociaciones, un reflejo más del trabajo que da el Arde Lucus, que resume en tres días y un poquito (el jueves por la tarde es una especie de aperitivo) una labor de meses.

Si les soy sincero le tenía un poco de miedo a esta edición. El cambio de gobierno no me daba ninguna tranquilidad porque los que conocemos un poco la fiesta desde dentro sabemos que las cosas se suelen hacer de forma atropellada e improvisada. Este año ha sido al revés, ha sido de forma improvisada y atropellada, ya que todo se dejó para el último día y "los nuevos" se encontraron algunas cosas hechas (de las cuales una parte era mejor que no lo estuvieran) y muchas sin hacer, pero como pasa muchas veces en el mundo del espectáculo, mágicamente todo ha salido, creo yo, más que bien.

Ha habido aciertos y errores (como pasa siempre) tanto de los que se fueron como de los que llegaron y recibieron el testigo de la organización. Evidentemente tanto el bipartito, destronado del gobierno, como el equipo de Elena Candia buscan colgarse las medallas de lo bueno y echar la culpa al otro de lo malo. No seré yo quien diga que unos u otros lo han hecho todo bien o todo mal.

Empecemos por lo malo, que así dejamos lo bueno para el postre.

El bipartito metió la pata en varios asuntos: la gestión del tema económico de las asociaciones (es llamativo que ahora salgan a exigir los adelantos de unas subvenciones que todos rechazaron porque se cambió a sistema de contrato y ahí jamás hubo tales "adelantos"), la larga lista de actividades y necesidades que quedaron sin tramitar ni contratar, con muchísimas cosas “apalabradas”, lo que es un disparate jurídico, destacando aquí la contratación verbal ilegal de la estatua que simbolizaba el 25 aniversario (y con la que aún no tenemos claro qué va a pasar), la colocación del Macellum en Reina (tapando escaparates y accesos a algunos comercios que pagan sus impuestos en Lugo y habiendo otros sitios donde ubicar a los invitados), y, quizá lo peor, optar por el "cuanto peor, mejor" al sembrar dudas sobre la seguridad y la protección de público y colaboradores durante la fiesta porque, también en esto, dejaron sin hacer el plan de autoprotección, del que habían avanzado documentación plagada de errores y con la que hubo que volver a empezar de cero.

Por su parte el actual gobierno también cometió errores. El más grande probablemente fue el retraso en cortar el tráfico de la Ronda de la Muralla para el desfile principal (superadas las 19:30 seguían pasando autobuses y coches, y a esa hora ya estábamos convocados para organizar el desfile) y, aunque esto quizá sea más abierto debate, lanzar mensajes contradictorios. Que la alcaldesa acudiese al desfile central del sábado con las Asamblearias, la asociación que la acogió cuando estaba en la oposición, es totalmente comprensible y normal, pero quedó raro ver que el resto de sus compañeros de filas (salvo Cabarcos y Damián, que también lo hicieron con sus propias asociaciones) hicieran el desfile agrupados sin ella. Quizás habría sido más razonable que, si el mensaje era “nosotros no somos importantes, son las asociaciones”, se hubieran distribuido y mezclado con éstas. También me pareció un error que en el desfile infantil se sentasen al paso de los niños de los colegios mientras el César y los senadores estuvieron de pie, como corresponde a quien rinde honores a los críos. Por último, la gestión de la comunicación (uno de los puntos débiles habituales del PP en general) tampoco estuvo a la altura, porque el día del encendido del fuego sagrado por parte de las Vestales se publicaron cinco fotos… y ellas sólo salían en una, y casi de refilón. Mucho sentido no tiene.

Hubo otros errores, pero no se pueden achacar ni al bipartito ni al actual gobierno o se puede achacar a los dos (aunque, en último caso, la responsabilidad siempre es del que manda) como es la ya tradicional confusión y el caos habitual en el "guión" de varios de los actos, pero esto es ya casi una característica intrínseca del Arde Lucus.

En cuanto a los aciertos, afortunadamente, fueron muchísimos más que los errores y de mucho más calado.

El bipartito dejó atadas tres cosas que considero muy bien hechas: reducir los puestos mercantiles de la Plaza de España a los que son auténticos puntos de recreación histórica (lo de ver peluches de colores chirriaba enormemente), la reubicación de algunos elementos de la fiesta (por ejemplo, que la Cohors repartiese sus impresionantes máquinas de guerra por la Plaza de España fue un total acierto) y el concierto de Abrahán Cupeiro, que fue un exitazo a pesar de que yo no daba un duro por ello porque el domingo por la noche la gente no da para más y la inmensa mayoría de los visitantes ya se marcharon. Afortunadamente me equivoqué y estuvo lleno hasta la bandera.

El gobierno de Elena Candia también acertó con varias cosas: la fluida y constante comunicación con las Asociaciones, muchas de las cuales (no me atrevo a decir que todas, que me riñen) se sintieron escuchadas por primera vez en años y, por supuesto, su gestión de la financiación de las entidades; la modificación del programa (tanto en algunos horarios, que eran absurdos, como en aligerar la presentación para evitar esa sensación de “ensalada de eventos” que había antes) y, también en el capítulo simbólico, la constante referencia a los servicios municipales, de seguridad, limpieza, sanidad y demás que hicieron posible la fiesta y la tranquilidad de todos. Por último, creo que tal vez el mayor acierto de todos los del nuevo gobierno haya sido poner una sesión más del circo… nocturna. Una maravilla que por desgracia me perdí por cuestiones de horario.

El componente desestabilizador de este Arde Lucus ha sido el terrible, tremendo e incontestable calor que hemos pasado y que ha puesto a prueba la resistencia de castreños y romanos. Ver las armaduras metálicas de los compañeros de las asociaciones militares daba sarpullido sólo de pensar en lo que tiene que ser eso bajo el abrasador sol. Los castreños prescindieron de pieles (como es natural) y, aun así, incluso los que tenemos la fortuna de no llevar equipamiento metálico, nos asamos como pollos.

La iniciativa de los bomberos de enchufar las mangueras a la gente en diversos momentos (en el circo, en el acto central o en el desfile infantil) fue un puntazo, como la iniciativa del Ayuntamiento de repartir agua a los que hacíamos el desfile del sábado (como crítica menor decir que no estaba fresca, pero tampoco nos pongamos estupendos que bastante hicieron llevándola y entraba igualmente de maravilla), cosa que nunca se había hecho a pesar de que no es el primer año que tenemos temperaturas abrasadoras. Se pusieron también puntos de abastecimiento de agua fresca para el público y se modificaron y redujeron recorridos como el del desfile infantil para evitar problemas. 

¿Hubo más o menos gente?… pues nunca se sabe. He escuchado a algunos decir que hubo más y a otra que hubo menos. Lo que sí es indiscutible es que se vio a muchísimo visitante de fuera de Lugo, y que por primera vez vimos espectadores en el desfile central una vez pasada la puerta de Obispo Odoario (calle Montevideo). Jamás habíamos tenido público ahí, aunque también es cierto que había menos en la Mosquera. Seguramente se distribuyó mejor.

Ha sido un Arde Lucus de X (espero que, a estas alturas, ya vemos un 10 en esa X).

Como el artículo ya es largo, dejo para mañana una segunda parte.

¡Viva el Arde Lucus!

¡Viva Lucus Augusti!

¡Viva Lugo!

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