| Esta es la escultura del Arde Lucus del 25 aniversario. Foto: El Progreso |
Tengo claro que si el Arde Lucus se hiciese por primera vez este año, no habría fiesta. Todo se ha hecho atropelladamente. La oposición, por boca del concejal Jorge Bustos, dice que han actuado de forma improvisada y tienen toda la razón del mundo, y el ejemplo perfecto, aunque lamentablemente no el único caso, es la historia del caballo que se pensó como estatua del 25 aniversario.
Como bien dijo Bustos, el Arde Lucus “no es una verbena”, y aunque temas importantes como el plan de autoprotección estaban aprobados dos semanas antes de la fiesta, en la actual edición se aprobó este mismo lunes. Está dentro de plazo, por supuesto, pero justito. Los contratos de las asociaciones de Arde Lucus salieron a licitación el martes (al menos de los que yo tengo noticia) y tienen que estar firmados hoy, lo que también indica que se trabaja contra el reloj.
Jorge Bustos, repito, tiene toda la razón... el problema es que cuando dice eso no es consciente de que la responsabilidad es suya.
Elena Candia recibió las llaves del gobierno el día 7 de mayo, un mes y once días exactamente antes del comienzo de la fiesta. No es que lleven seis meses ahí mirando las musarañas, es que llevan poco más de cinco semanas. Si, como bien dice Jorge Bustos, el Arde no se organiza en un mes, ¿no tendrían que estar las cosas preparadas o al menos muy avanzadas ya aquel día?
Algunas sí lo estaban, pero para mal. La herramienta para la financiación de las actividades de las asociaciones se firmó un par de días antes de la moción de censura, pero eligiendo un sistema sobre el que todas las entidades habían expresado dudas, incluso algunas muy serias desde el punto de vista de la legalidad del sistema, y que todas acabaron rechazando (ninguna se acogió a esa opción). Candia tuvo que corregir eso, lo que lleva una tramitación administrativa no muy sencilla, por lo que en lugar de dejarle trabajo avanzado sembraron el camino de piedras.
Pero más allá de ese asunto (importantísimo, por supuesto), como les decía al principio, el ejemplo el caballo es significativo.
Desde hace varios años cada edición del Arde Lucus supone la adquisición de una escultura, normalmente metálica (si no todas, no lo tengo claro) que pasa a engrosar el catálogo de adornos que hay en nuestras calles. Este año se encargó un caballo metálico de al escultor José Ortiz, de Ponte Caldelas, que ya tiene varias esculturas del Arde Lucus en la ciudad. Hasta ahí nada que objetar.
El problema es que no hay ni licitación, ni pliego, ni adjudicación ni nada de nada de nada. El pedido se hizo verbalmente algo que es, según la literalidad de la ley de contratos del sector público, total y absolutamente ilícito.
Dice la prensa que “el anterior gobierno” encargó la escultura a principios de año. Ahora supongo que los miembros de ese "anterior gobierno" saldrán a criticar que se tramiten las cosas atropelladamente, pero tal vez, sólo tal vez, influya ligeramente que en esos meses no se molestasen en corregir su error al hacer un encargo de forma ilegal, lo que le toca ahora al nuevo gobierno.
El artículo 37 de la Ley de Contratos del Sector Público prohíbe expresamente la contratación verbal, poniendo una única excepción: la contratación en caso de emergencia. El texto tampoco deja margen a la interpretación sobre qué es una emergencia, ya que la define en el artículo 120 diciendo que se restringe a los casos en que la administración tenga que actuar “de manera inmediata a causa de acontecimientos catastróficos, de situaciones que supongan grave peligro o de necesidades que afecten a la defensa nacional”.
Salvo que la estatua del caballo tenga dentro un dispositivo electromagnético que nos ayude a defendernos de los drones enemigos en caso de guerra, es obvio que el censurado gobierno bipartito cometió una ilegalidad manifiesta. La contratación es nula de pleno derecho, y eso quiere decir que corregir eso no es tan sencillo como darle a un botón.
Elena Candia se encontró con este marrón sobre la mesa. La solución no es tan sencilla como “vestir” el pedido de legalidad, ya que podría arriesgarse a tener un problema mayor, porque, en caso de presenciar un asesinato, colaborar y esconder el cadáver también es delictivo.
Según se contaba ayer, la alcaldesa en persona tendrá una reunión con el escultor para ver cómo se soluciona. Quiero creer que lo más probable es que sí tengamos estatua. Los servicios jurídicos municipales tendrán que ver cómo se corrige esta trangallada, porque una cosa es asumir un compromiso y otra meterse en un lío para hacerlo.
Así que sí, querido Jorge (ya sé que siempre me dice usted no me lee, pero quizás alguien le haga llegar el tema), el Arde Lucus 2026 se está organizando de forma atropellada porque hay muchos de sus errores que corregir, alguna ilegalidad, y mucha tramitación que hacer y que no dejó usted hecha.
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