viernes, 15 de mayo de 2026

Símbolos y gestos

A la izquierda, un símbolo práctico. El resto es una ensalada de logotipos en que parece obvio que el más adecuado es el único oficial, el de la derecha. Quizá no sea lo más adecuado seguir dando vueltas y perder el tiempo con esto, por importantes que sean los símbolos.

La vida está plagada de cuestiones prácticas, pero también de símbolos. En algunas ocasiones, no demasiadas, ambas cosas coinciden, y ayer fue un día de esos en que ves cosas que te ilusionan y otras que te despistan.

A mediodía estuve en una reunión que mantuvieron la alcaldesa, Elena Candia, y las concejalas Silvia Comenero y María Reigosa con los placeros de Lugo. Nada que ver con las reuniones que se mantenían con la anterior concejala a la que, como comprenderán, los placeros no le guardan demasiado cariño porque eso de que un representante público los insulte en la prensa les crea algo de resquemor. Maniáticos que son. Si al menos esa persona hubiera hecho una gestión mínimamente decente, pues aún, pero no es el caso. Si no creen en mi palabra (aunque en ese caso no sé qué hacen leyendo este blog, si bien soy consciente de que hay mucho troll masoquista) pregunten a cualquiera de Plaza y Mercado y verán. 

A lo que iba. Estábamos acostumbrados a que las reuniones fueran una batalla campal: desprecios, negativas y cabezonería eran marca de la casa y el trato despectivo a los placeros la tónica habitual. Ayer fue diferente. Se escuchó a los industriales, se tomó nota de sus demandas y se explicaron los compromisos a los que podían llegar en ese momento y los que requerían más estudio.

Evidentemente todos desconfiamos un poco. Es el momento de las buenas palabras, pero si no vienen avaladas por acciones realmente no valen para nada y de hecho una persona de la reunión lo dijo tal cual se lo cuento. Se llevó un aplauso que, para sorpresa de todos, inició la propia Elena Candia.

Algunas de las peticiones son algo más farragosas, como climatizar Plaza y Mercado para que las temperaturas no sean ilegales (que ahora lo son) y requieren estudios técnicos e inversiones importantes. Otras son más fáciles (modificar la ordenanza y adaptar los horarios a la realidad, algo a lo que los anteriores responsables se negaron reiteradamente), y otras están tiradas, como reponer las mesas que se quitaron en la pandemia porque Dios iluminó a la concejala y le dijo que eran peligrosísimas (las del Mercado no lo eran, curiosamente). Una vez pasada la pandemia no se repusieron porque se lo tomó como una guerra de poder y quería llevar la suya por encima. Y la llevó... hasta ahora.

Esas mesas no sólo ayudan a que un puesto sobreviva (una cafetería, a la que se quería boicotear) y a que el público tenga un servicio más que no cuesta un céntimo a las arcas municipales, sino que para los placeros son muy cómodas porque pueden tomar un café a media jornada sin perder de vista sus puestos. Pues nones.

La reunión de ayer terminó sobre las 16:30. A las 17:00 las mesas estaban puestas. No es un mal comienzo.

En la cuestión de símbolos también hubo ayer otra novedad. La concejalía de cultura hizo algo que inicialmente me pareció un error al cambiar el logotipo de su área y hacer lo que yo aplaudí que no hicieran en un artículo anterior: pusieron un color sospechosamente parecido al corporativo del PP, azul oscuro.

Que la nueva corporación entre en una guerra de colorines era justo lo que me parecía estupendo que no hicieran cuando pusieron el escudo de Lugo como icono. Reitero que el escudo me parece un símbolo un poco vintage, por no decir carca, pero que como solución provisional es buena porque no tiene connotaciones partidistas. Teñir el logo de “azul PP” sí las tiene, y por eso me pareció un paso en la dirección equivocada.

Pero las cosas a veces no son tan sencillas, sobre todo si vemos que el nuevo concejal no ha cambiado el color que venía usando el BNG. Como lo leen: no lo han tocado. Es mismo tono de color azul oscuro que usaba el ala nacionalista del gobierno en “su” parte. Lo único que han hecho es eliminar esa especie de mariposa azul clarito (“azul BNG”) que iba contra lo que marca el manual de imagen corporativa del que tanto presumen, ya que hay una reserva visual que la dichosa mariposa se saltaba a la torera.

Bien es cierto que el nuevo uso del logo tampoco respeta el manual, ya que éste sólo contempla como colores el rojo o el negro y, para usos específicos, el dorado o el gris, pero al César lo que es del César, la nueva corporación no ha cambiado ningún color, ha eliminado un añadido, que no es lo mismo.

Aquí nadie es idiota. Si la Muralla de ese logo hubiera sido de un color con connotaciones políticas ajenas estoy convencido de que lo habrían cambiado entero, pero la suerte les ha favorecido y el uso que el BNG hacía del logo se les ha vuelto en contra a los nacionalistas. Cosas que pasan.

En realidad es un tema menor desde el punto de vista práctico. Creo que a ningún ciudadano le importa un pimiento el color del logo del Ayuntamiento, pero que sí les molestaría que se gastasen una fortuna en hacer otro icono cuando el que había funcionaba bien.

El uso del escudo provisionalmente para unificar todo hasta tomar una decisión no me pareció desacertado, pero si tenemos un manual de identidad corporativa bien hecho (y lo está), darle importancia a que el color sea el mismo que el del PSOE es un debate bizantino. Probablemente nadie vote al PSOE porque el logo del Ayuntamiento coincida con su color, pero sí puede que se decidan votos por perder el tiempo en eso.

Hagan lo que hagan, es fundamental tomar una decisión y dejar de dar bandazos con esto o ni siquiera que parezca que se dan. Es un error seguir con esta discusión, como lo fue que el bipartito usase el logo como le salía de la gaita sin seguir ese manual que costó unos dineros públicos importantes. Si el logo del manual es rojo, aplíquese como tal pero en todas partes igual. Si toca envainársela, pues toca, no deja de ser un tema menor.

Mira que no hay cosas en que usar el tiempo, que tampoco es demasiado.

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