viernes, 13 de noviembre de 2020

Más aclaraciones sobre los ERTEs (¿Limitación o impedimento?)

Cerrar o no cerrar, esa es la cuestión...

Ya ven que esta semana no he publicado casi nada, pero es que no doy para más. De todas formas sí me ha parecido importante aclarar ciertas dudas sobre los ERTEs (sí, al final el uso hace costumbre y si todo el mundo les llama así no voy a ser yo el Espartaco que siga insistiendo en la denominación "correcta", ya que son EREs). Espero que les resulte de utilidad.

Cada vez tengo más claro que cuando hay una nueva normativa sobre Regulación de Empleo es más rentable para todos esperar unos días para presentar una solicitud para dejar que se asiente el polvo levantado con las primeras consultas, y una vez despejado el horizonte, proceder con cierta seguridad.

En mi último artículo sobre los nuevos expedientes de limitación o impedimento daba por sentado que el nombre de ambas clases era tan evidente que no hacía falta mayor aclaración. Parece que es de Perogrullo afirmar que un expediente de limitación se tramita cuando una empresa ve reducida su actividad y uno de impedimento cuando la ve anulada. Pues no, no es tan sencillo porque hay casos puntuales en que se producen matices relevantes.

Por ejemplo, una cafetería que sólo hace cafés para llevar, ¿se considera limitación o impedimento? La primera interpretación, basada en el sentido común, dice que es limitación porque trabajar trabaja, por poco que sea. Genera ingresos, así que no tiene cerrado el local. Pues casi pero no exactamente: si quien atiende el negocio es el autónomo en persona y tiene a toda su plantilla en suspensión de contratos se entiende que es impedimento.

¿Eso quiere decir que en cualquier caso el impedimento implica que todos los trabajadores tengan su contrato en suspenso? Pues tampoco, porque hay casos, muy excepcionales eso sí, en que se permite que haya trabajadores. Imaginen por ejemplo un gran salón de banquetes que tiene cerrado porque este mes no les queda más remedio, pero que necesita una persona para tareas mantenimiento de maquinaria o de limpieza. Pues también se considera impedimento.

Aplicando el sentido común tiene lógica. Eso sí, cuidado con intentar colar lo que no es porque luego vienen las sanciones, las anulaciones de expedientes y los problemas. Aunque sólo sea por decencia, a pesar de que ésta va muy cara, no abusen. Utilicen esta herramienta de los EREs/ERTEs como se debe y será lo mejor para todos.

En cualquier caso la previsible avalancha de expedientes con las nuevas restricciones está siendo mucho menor de lo que se preveía, y quizá la explicación más sencilla sea que una empresa que tenía un ERE/ERTE aprobado en marzo y no hubiera renunciado a él prefiera incluir nuevamente a los trabadores en ese expediente en lugar de hacer uno nuevo. Es cierto que no tiene reducciones en las cotizaciones de este mes en que no trabajan… pero también que no adquiere otro compromiso de mantenimiento de seis meses de los puestos de trabajo.

Eso hace temer que si la campaña navideña es mala empecemos a tratar, ya no de un montón de expedientes de regulación de empleo temporales, sino de despidos masivos, lo que es un tema mucho más serio.


lunes, 9 de noviembre de 2020

Los efectos del cierre de la hostelería

Ejemplar manifestación de los hosteleros de Lugo. Foto: La Voz de Galicia

Sólo lleva la hostelería cerrada dos días y ya se notan los efectos en muchas costumbres y hábitos de los lucenses. Sí, ya sabemos todos que había estado cerrada antes, cuando el confinamiento, pero de aquella todo el mundo estaba metido en casa y no se apreciaba tanto lo mucho que influye en nuestras vidas ese sector.

Dejando a un lado la parte económica, la importancia de los empleos, las rentas, el movimiento financiero y demás la hostelería es sin duda alguna uno de los sectores más maltratados e incluso me atrevería a decir que despreciados pero sin embargo de los más usados en el día a día. Usted se cortará el pelo una vez al mes y comprará una prenda de ropa de vez en cuando, pero pocas cosas en nuestra vida son tan agradablemente frecuentes como ir a “tomar algo” con los amigos.

¿Dónde van a tomar ahora sus cafés de media mañana en el descanso de las oficinas? ¿En qué lugar quedarán las pandillas para tomar algo por la tarde? Por no entrar en detalles escatológicos, ¿dónde harán sus necesidades los ciudadanos cuando se vean en un apuro por la calle teniendo en cuenta que en Lugo ya no existen baños públicos? Porque les recuerdo que los quioscos de la ciudad, están cerrados desde hace años y la única alternativa que había, el edificio municipal, ya no permite la entrada para hacer uso de los aseos porque valoran particularmente su pellejo y en una pandemia cuanta menos gente pase por allí mejor.

Cuando estén paseando y se cansen, olvídense de tomarse algo agradablemente sentados al aire libre en una terraza, todas están cerradas contra toda lógica. Pueden, eso sí, comprar un café para llevar a los locales que estoicamente permanecen abiertos con servicio de recogida, pero recuerden que el banco en el que se van a sentar no está desinfectado entre uso y uso como sí lo estaban las mesas y sillas de las terrazas.

Ese es el auténtico valor de la hostelería, mucho más allá de un negocio es un servicio público que sin embargo, casi nunca es valorado como tal y no comprendo el motivo.

Pero vayamos más allá. La gente que vive fuera de Lugo y trabaja en la ciudad, ¿dónde va a comer a mediodía? Sí, puede cogerse un bocadillo y comerlo en la oficina o en la trastienda pero… ¿un mes a bocatas? ¿y si esto se estira, dos, tres…? Muy agradable no es. Seguro que echarán de menos el menú de 10 euros que les arreglaba la papeleta. Ya no hablemos de los comerciales y viajantes que no tienen otro recurso que hacerse un mantel con servilletas en la habitación del hotel. Vaya panorama.

Sí, claro que el hostelero vive de ese servicio público, pero igual que el bombero o el policía. Pero es curioso porque a la gente se le atraganta muchísimo pagar dos euros por un café en la Plaza de España pero no tiene en cuenta todo lo que recibe a cambio.

Espero que este mes de sequía hostelera ayude a muchas personas a recapacitar sobre lo que supone la hostelería en nuestras vidas. Incluso los propios hosteleros deberán empezar a sacar pecho y sentirse más orgullosos aún de su profesión y hacerse valer.

Los bares, restaurantes, cafeterías, locales de copas… son fundamentales en nuestras vidas porque en ellos es donde socializamos con nuestros amigos y muchas veces con la familia. De hecho me preocupa que esta medida haga que aumenten las comidas en domicilios y ahí es precisamente donde bajamos la guardia porque nos sentimos “a salvo” y no, no lo estamos.

Ojalá todo esto sirva para algo. Para frenar los contagios pero también para aumentar el respeto hacia la hostelería. Lo merecen.

viernes, 6 de noviembre de 2020

Guía rápida de los nuevos EREs/ERTEs



Los nuevos decretos aprobados para hacer frente a la segunda ola obligan al cierre de muchos negocios, principalmente de hostelería, y limitan la actividad de casi todos los demás, sobre todo comercios ya que las restricciones de aforo y de horarios (para los que trabajan en franjas nocturnas) les impiden desarrollar su trabajo con normalidad.

Afortunadamente por una vez la legislación ha sido razonablemente previsora y el Real Decreto-Ley 30/2020 de 30 de septiembre aprobó nuevas tipologías de Expedientes de Regulación de Empleo (los llamados EREs o ERTEs) que permiten a las empresas tramitar con sencillez estas herramientas para intentar evitar el cierre definitivo. Como ha habido mucha confusión y diversas normativas vamos a hacer un repaso rápido sobre la situación a día de hoy.

1.- ¿Quién puede tramitar un ERE/ERTE?:

A día de hoy casi cualquier empresa. La inmensa mayoría tiene alguna limitación que justificaría un expediente por fuerza mayor y las que no, se ven perjudicadas en la caída de ventas, salvo casos muy puntuales.

2.- ¿Qué tipos de expedientes hay?

En realidad, todos los expedientes son EREs (expedientes de regulación de empleo), si bien según sean de extinción de contratos popularmente se les llama EREs y si son temporales ERTEs. Pero la distinción legal a efectos de procedimiento no se basa en los efectos, curiosamente, sino en las causas e incluso se tramitan de forma diferente.

Hay dos tipos principales de causas para justificar un expediente: las de fuerza mayor y las económicas, técnicas, organizativas o de producción (ETOP). Las primeras necesitan convalidación por parte de la autoridad laboral (la Xunta en este caso) y las segundas las toma la empresa negociándolas con los trabajadores, y aunque también es obligatorio tramitar un expediente en la Xunta, no están sujetos a autorización por parte de ésta que en la práctica actúa poco más que de depositaria de la documentación.

A su vez, la fuerza mayor a día de hoy se justifica en dos vertientes: limitación o impedimento de la actividad. El nombre es lo bastante obvio como para no tener que extenderse mucho en su explicación. Si hay una orden de una autoridad posterior al 1 de octubre que obliga a cerrar (caso de la hostelería en los 60 ayuntamientos decretados por la Xunta) es una fuerza mayor de impedimento de manual. Si por el contrario solamente se reduce algún aspecto de la actividad (aforos, horarios…) es de limitación y la medida deberá ser proporcional a la reducción. Cuando decimos proporcional hablamos de medidas razonables, no de una regla de tres matemática.

3.- ¿Cómo se tramita un ERE?

Aunque la información detallada está en la web de la Xunta, las claves rápidas son sencillas: si es un expediente de fuerza mayor (de cualquier tipo) hay que tramitar en la sede electrónica un procedimiento TR820C en que se aporta la información en el formulario a cubrir y se adjunta la documentación que justifique de la causa (por ejemplo el DOG que obliga al cierre o la limitación), el anexo II con la relación de afectados y la comunicación hecha a cada uno de ellos y firmada por los destinatarios. No puede ser más sencillo.

Si se trata de un ETOP es más complejo ya que hay dos pasos: un inicio (procedimiento TR820A) y, tras una negociación con los trabajadores o sus representantes, una decisión final (TR820B). Insisto en que en este caso no es necesaria una resolución de la Xunta que autorice el expediente pero hasta que se registra esa decisión final no puede tener efectos.

4. -¿Puedo tener varios EREs al mismo tiempo?

Sorprendentemente sí. Esto probablemente es lo más confuso que hay ahora sobre la mesa. Muchas empresas mantienen desde marzo un expediente abierto, incluso aunque no tengan trabajadores afectados en este momento, cosa perfectamente lícita. Pues bien, a día de hoy, y de forma excepcional por la situación, no tienen que renunciar a ese expediente para hacer uno nuevo.

Esto quiere decir que, por ejemplo, una empresa a la que se le autorizase un ERE por fuerza mayor el 18 de marzo y lo mantuviera abierto podría hacer otro por impedimento e incluir en este último a toda la plantilla. Una vez finalice el impedimento (en un mes, en el caso de un bar pongamos por caso) podría incluir nuevamente a parte de la plantilla en el expediente de marzo y recuperar para trabajar a los que necesite. La diferencia es que en los de impedimento y limitación actuales hay bonificaciones en las cotizaciones de seguridad social que están agotadas en la mayoría de los expedientes de marzo.

5.- ¿Qué plazo tengo para tramitar el expediente?

Si es de fuerza mayor no se agobien, su eficacia es retroactiva. Es decir, si hoy viernes les obligan a cerrar pueden tramitar el expediente la semana que viene con más calma y que sus efectos surtan desde el día de hoy. Esto permite que tengan un margen razonable para reunir la documentación y presentarla bien a la primera, lo que redunda en que todo el proceso sea más ágil para todos.

 

Espero que estas breves claves les ayuden a entender mejor el proceso y si hacer un expediente de este tipo salva a su empresa de la ruina, bienvenido sea, para eso se crearon.

Muchos ánimos a todos en estos tiempos tan oscuros.

Artículo publicado en El Progreso del 6 de Noviembre de 2020

jueves, 5 de noviembre de 2020

Un mes sin hostelería

Las terrazas no entrañan peligro pero también tendrán que cerrar. Foto: El Progreso


Mañana cierra la hostelería de casi toda Galicia durante un mes. Mejor dicho, mañana cierran a la hostelería de casi toda Galicia durante un mes.

Cada vez que leo estas noticias no puedo evitar tener un sentimiento de profunda tristeza, ya que durante toda mi vida he estado metido de lleno en la vida de un restaurante y por lo tanto no es que sienta empatía con la hostelería, es que me considero más vinculado a ese sector que al que me da de comer desde hace 15 años, lo que no deja de ser curioso. Pero es que estas cosas hacen mella y el Verruga no era solamente un negocio sino una forma de vida que influía en todas y cada una de las cuestiones familiares ya que al ser un sector tan peculiar en cuanto a horarios y calendarios condicionaba desde las fechas de las vacaciones hasta la rutina que podías hacer.

Por eso me pongo con cierta facilidad en la piel de quienes están pasando por ese trago y se me encoje el corazón y pienso, no sin cierta dosis de egoísmo, en la suerte que han tenido mis padres jubilándose hace unos años y evitándose este terrible trago en que sólo las ayudas públicas (a las que en general tengo alergia pero que en este caso son la única posibilidad de supervivencia) y la comprensión de los arrendadores de los locales (si es el caso, en el nuestro estoy seguro de que no contaríamos con tal cosa como está pasando a mucha gente que tiene la empatía de una alpargata con sus inquilinos) pueden evitar el cierre definitivo.

A la hostelería siempre le ha tocado bailar con la más fea. Es la diana de todas las críticas en cuanto pasa cualquier cosa, y si hacen porque hacen y si no hacen porque no hacen. Cuando vienen las fiestas de San Froilán o el Arde Lucus, en que son los únicos de la ciudad que están ganándose el pan mientras el resto estamos de fiesta nos vienen con la coña de que “tienen que pagar ellos las fiestas porque son los que se benefician”, como si estar currando cuando todos estamos de jarana fuera jauja. Si hablamos de las terrazas “se benefician del suelo público”, como si las empresas que explotan los autobuses o la publicidad urbana lo hicieran únicamente en locales privados, y sin tener en cuenta que esas mismas terrazas no dejan de sr también un servicio público como se demostrará en este mes, en que las echaremos de menos como nunca. Y así todo.

Por si eso fuera poco, y aunque por supuesto estoy generalizando y hay de todo, la educación con el hostelero brilla por su ausencia. Las mismas personas que en la gran cadena de ropa le piden a la dependienta que “por favor, si es tan amable, me gustaría saber si tiene una talla más de este pantalón” se transforman en groseros que entran gritando “¡caña aquí, chaval!” en cuanto entran en el bar de al lado. Lamentablemente en esto he de reconocer que las cosas se están igualando, pero no para tratar mejor al camarero sino para rebajar la educación con los dependientes de los comercios. Parece que los “por favor” y los “gracias” los cobrasen, y de las sonrisas ya ni hablamos.

El mundo de la hostelería es bastante hermético, en el sentido de que normalmente quienes se dedican a esa profesión no tienen muchas posibilidades de hacer amistades ajenas al sector. La explicación es sencilla: a las muchas horas de trabajo se suma que cuando la gente “normal” descansa, es decir, en fines de semana, festivos, puentes, vacaciones… el hostelero es cuando más trabajo tiene y viceversa. Cogerse las vacaciones en noviembre o febrero hace que coincidas con gente de hostelería normalmente, y claro, así no hay forma de tener una relación de amistad habitual con alguien que se dedique a otra cosa. Eso tiene unas consecuencias sociales tremendas, que normalmente la gente ignora cuando sólo protesta porque “el pincho de tortilla era algo pequeño”.

Ahora les toca cerrar, pero muchos llevan así desde agosto, por ejemplo los pubs. Por mucho ERE o ERTE que hagan, el alquiler, los impuestos, seguros y gastos generales los tienen que pagar igual sin tener un céntimo de ingresos, con lo que evidentemente una parte importante no volverá a abrir. Y ya no sólo hablamos del impacto que esto puede tener en la futura recuperación del país, sino en el drama de las familias, empresarios y empleados, que dependen de esa tarea para poder cobrar a fin de mes.

Esperemos que al menos esto sirva para algo, que se frene esta segunda ola que, como era previsible, aumenta a mayor ritmo que la primera si bien parece que por ahora tiene una menor letalidad. Esperemos también que la Xunta, que ha decretado este cierre, apruebe hoy un paquete de ayudas razonables que evite la ruina absoluta de muchas familias. Esperemos que el Ayuntamiento de Lugo recapacite sobre su decisión de duplicar el precio de las terrazas para el año 2021, algo que no es precisamente una ayuda para la supervivencia. Y esperemos que el futuro sea más luminoso, que buena falta hace.

miércoles, 4 de noviembre de 2020

El chapucero cierre perimetral, y el fantástico vídeo del COVID

El vídeo "+1", una campaña más efectiva que todas las públicas juntas.


Qué quieren que les diga, no me parece ni medio normal. Que el viernes se anunciase de “ya para ya” el cierre de las siete ciudades de Galicia, entre ellas Lugo claro está, con la excusa de que “es que si avisábamos con tiempo la gente salía en tropel de sus casas para irse a la playa” me parece una simpleza como un piano por parte de la Xunta de Galicia. Que ayer esperasen para anunciar a última hora de la tarde que las restricciones se mantienen no tiene excusa de ninguna clase.

Yo no sé a qué juegan. Con la de gente que está pendiente de un hilo, con las previsiones que tiene que hacer cualquiera en su vida particular pero más aún en un negocio, la sensibilidad por parte de quienes deciden es nula.

La Xunta debería enfrentarse al dilema que tenía ayer un hostelero para saber si encargaba o no pescado para vender hoy, porque comprenderán que si no se permite a la gente reunirse con “no convivientes” es complicado que haya comidas de cualquier tipo salvo las familiares, con lo que las ventas caen notablemente. Y ya no es “si ellos no venden el pescadero no compra unos zapatos”, que también, es que directamente no saben qué hacer.

Cuando se juega con el capital ajeno todos somos muy espléndidos. Esa ligereza con la que se habla de subvenciones, proyectos absurdos y demás pozos negros en que se dilapidan millones y millones de euros públicos no sería asumible si fuera un dinero que sintiéramos como propio.

Pero es que además las campañas que se están haciendo de concienciación son, en el mejor de los casos, flojas, porque no atacan la raíz del problema, se quedan en bienintencionadas imágenes de arcoíris y aplausos que realmente hace ya tiempo que la población en general no siente.

Quien sí ha acertado es Willy Suárez, una persona de la que hasta ayer no había oído hablar en mi vida, pero que ha realizado para Cultura Inquieta un corto titulado “+1” que refleja una de las realidades más terribles de todo este lío: que la inconsciencia de unos tiene terribles consecuencias para otros. El título del vídeo se refiere a que se suma una víctima más en el contador del COVID por la irresponsabilidad de un chaval. No les cuento más prefiero que lo vean.


Me ha recordado a las polémicas pero útiles campañas de tráfico contra los accidentes, en que se les acusó de sensacionalistas pero que aún hoy muchos retenemos en la memoria como advertencia de lo que puede pasar.

Sólo aprendemos así, está claro.

martes, 3 de noviembre de 2020

La gracieta de Simón no es para tanto

El contexto no es precisamente el Congreso de los Diputados, donde se oyen burradas más gordas

La ceremonia de la confusión no sólo no se disipa sino que aumenta. Cuando el Gobierno de España quería cerrar Madrid a cal y canto se vio enfrentado a la oposición de la Presidenta de la Comunidad Autónoma, que incluso llevó al juzgado las medidas tomadas para tumbarlas. Ahora que algunas autonomías reclaman un confinamiento domiciliario (Asturias o Melilla por ejemplo), es el Gobierno a través del Ministro de Sanidad quien dice que nones, que es una exageración.

Esto es el despiporre nacional, en que nos entretienen con una frase de Fernando Simón sobre las “enfermeras infecciosas”, que además fue dicha en un contexto humorístico e informal en una entrevista en que la gracieta no salió de él sino de uno de los escaladores con los que hablaba (por cierto, ¿qué pintan dos escaladores entrevistando a la cara visible del Gobierno en la pandemia? ¿no sería más constructivo un debate con Matías Prats, por ejemplo?). Con todas las meteduras de pata de los “uno o dos casos aislados” que dijo al principio de todo este rollo, o el “estamos estabilizando la situación” justo cuando comenzaba la segunda ola, pedir su dimisión por esta chorrada es como juzgar a Capone por evasión de impuestos: podrá ser efectivo (esta sociedad de chichinabo en la que vivimos funciona así) pero es inmoral. De hecho me parece mal, y tener a la Oposición pidiendo su cabeza por eso les rebaja a la categoría de tertulianos del Sálvame.

No me considero un defensor de Fernando Simón, pero tampoco envidio el papelón que le está tocando hacer ni tampoco creo que la tontería de las “enfermeras infecciosas” dé para más. No es para tanto y no es de buen gusto, pero vamos, tampoco podemos elevarlo a la categoría de crimen de guerra, aunque por cosas menos relevantes hayan crucificado desde el Ministerio de “Igualdá” a otras personas, pero porque eran enemigos del pueblo, ya saben.

Este país es un continuo chiste. Estamos inmersos en una broma macabra tras otra. Ahora se rumorea que están preparando una nueva normativa para poder confinar por zonas a partir del jueves, una cuestión que puede ser cierta o no, pero que en caso de que sea real me chirría por el “están preparando”. Se ve que desde marzo hasta ahora no se les había pasado por la cabeza lo de escribir una normativa que se pudiera debatir con cierto grado de tranquilidad y mesura. Y no será porque no se pidió, porque diversas autonomías, entre ellas Galicia, llevan hablando de eso meses. Pero insisto es un rumor nada más.

En esta segunda ola, en que los contagios se producen mayoritariamente en las reuniones familiares y de amigos, se cierran los pubs y se declara el toque de queda, pero se mantienen los buses y metros llenos de gente que viaja como sardinas en lata, ajenos a cualquier distancia de seguridad que en cualquier otro aspecto es poco menos que dogma de fe. Y así todo.

La coherencia de las normas no es necesaria para obligar a su cumplimiento, pero ayuda enormemente.

lunes, 2 de noviembre de 2020

Dos gobiernos por el doble del precio de uno

La Alcaldesa anuncia la suspensión de TODAS las actividades. Cultura anuncia la continuidad de las suyas. No es muy difícil sacar conclusiones, ¿no les parece?

El fin de semana había programados diversos actos de Samaín, que fueron cancelados en su mayoría dada la nueva situación sanitaria que vivimos, con un aumento de contagios espectacular y más ganas de encerrarse en casa y atrancar la puerta que de juerga.

Les diré que es una auténtica faena verse obligado a cancelar estas cosas, y más cuando hay críos de por medio. Incluso actividades que no entrañaban el menor riesgo y de las que les hablé el jueves, organizadas desde la Asociación Lugo Monumental fueron anuladas, o mejor dicho, pospuestas hasta mejores tiempos (ya me veo venir un “truco o trato” navideño) y les confieso que fue una decisión dura aunque no difícil. Dura porque después del esfuerzo de organizar todo da una rabia tremenda tener que tirar todo al suelo, pero fácil de tomar porque nos pareció que no había otra posibilidad más que la de la prudencia y el “sentidiño” y los socios prefirieron aplazarlo.

Sin embargo, a pesar de que nosotros lo vimos muy claro, el Gobierno Local del Ayuntamiento de Lugo siguió adelante con parte de su programación, o mejor dicho la mitad del Gobierno Local del Ayuntamiento de Lugo, que se ve que va por libre. Tras anunciar la Alcaldesa la cancelación de “todas las actividades previstas para estos días”, haciendo mención expresa de las de Samaín, Cultura mantuvo su programación, ya que como dijo una buena amiga será que son del Ayuntamiento de Castroverde…

Ya era grave lo de tener dos programas diferentes de Samaín, uno del PSOE y otro del BNG (por mucho que lo disfracen de “diferentes concejalías” hablamos de partidos políticos como todos sabemos) pero contradecir un anuncio realizado por la Alcaldesa me parece una falta de respeto intolerable hacia ella.

¿Por qué hacer un programa para Samaín cuando puedes hacer dos gastando el doble?

Verán, no critico que se mantuvieran las actividades. Estoy seguro de que han cumplido todos los protocolos, las garantías y las precauciones que había que mantener, y si les digo la verdad yo mismo pensé inicialmente en mantener el “Truco o trato” porque por la calle ya me dirán qué riesgo va a haber. Se canceló por prudencia, pero me parece razonable que se mantuvieran otras convocatorias si se tomaron las precaucione debidas.

Lo que sí es criticable es que tengamos un Gobierno tan obvia, evidente y descaradamente dividido. Tanto que cuando anuncian una cosa unos la cumplen y otros no, lo que nos lleva a preguntarnos… ¿quién manda en el Gobierno de Lugo?

Según me han dicho, Lara Méndez y Rubén Arroxo acordaron suspender todas las actividades una vez que la Xunta anunció las restricciones, lo que me lleva a la siguiente pregunta lógica: ¿Cultura va por libre? Ya sé que es marca de la casa, y que tradicionalmente esa concejalía suele dar problemas porque hace lo que le da la gana, pero me parece gravísimo que haya, ya no una descoordinación, sino un absoluto, público y notorio desprecio a la Alcaldesa de Lugo, a nuestra Alcaldesa, por una concejala de su propio gobierno.

Estoy seguro, como lo estará la concejala Maite Ferreiro, de que no habrá consecuencia alguna. El “pacto de gobierno”, que hoy se demuestra una vez más que no es tal sino un reparto del botín, le garantiza una total impunidad para hacer lo que le venga en gana ya que si se ponen muy cazurros, y dado que su mayoría “fabricada” la tienen por los pelos, puede hacerles la puñeta marchándose al grupo mixto y torpedeándoles desde los presupuestos hasta la permanencia del mismísimo gobierno. Eso se traduce en que cada uno de los trece concejales que suman esa “coalición” (que, insisto, no es tal sino una suma de intereses particulares) tiene un poder terrible y que por eso anden todos con tiento para no “molestar” a nadie, no sea que les hundan el chiringuito a todos.

Personalmente creo que un insulto de este calibre a la Alcaldesa no debería quedar así, pero estoy seguro de que será lo que pase, y eso solamente reforzará esa impunidad para hacer cada uno lo que le venga en gana.

Dos gobiernos por el doble del precio de uno. Habrá quien lo vea como una fantástica oferta. Yo no.