| Alfonso Orol y Marcos Iglesias. César saliente y César entrante. La foto no es ninguna joya pero es la que tengo de los dos juntos en este momento. |
Soy muy de Astérix. No les diré que me sé todas las aventuras de memoria (algunas sin duda) pero sí que me han gustado muchísimo desde que las empecé a leer en casa de mi abuelo Luis, que tenía la colección completa. Una de las mejores historietas es “El regalo del César” y por eso me ha salido así el título del artículo, por asimilación. En ese episodio el emperador le regala a un soldado licenciado “una pequeña aldea de irreductibles galos” y claro, se lía.
Ayer no se lio. Tras la renuncia a hacer el papel de César Augusto por parte de nuestro amigo Alfonso Orol por motivos que se explicaron a los compañeros y que son más que razonables, se eligió a Marcos Iglesias, presidente de la Asociación Senatus Lucus Augusti, como nuevo César Augusto.
Marcos ya hizo en años anteriores papeles militares y le salieron muy bien. Es de los mejores actores que tenemos en el Senado y estoy convencido de que será un gran César Augusto, y no es algo fácil porque Alfonso dejó el listón muy alto.
Orol ha encarnado el papel durante casi tres lustros y logró una loa tan unánime como poco frecuente. Todas las asociaciones, de hecho creo que todo el mundo, aplaudió siempre su buen hacer, su simpatía y, no menos importante, que siempre se ciñera a su función de forma totalmente neutral… creo que se me entiende, pero si no es el caso (no me caracterizo por mi prudencia) me refiero a que nunca hizo política con el puesto.
“¡Sólo faltaría!”, dirá algún lector. Bueno… hemos visto cosas que nos hacen ser poco optimistas como algún discurso de los reyes magos que, lejos de estar enfocado a los niños, se convirtió en un panfleto más propio de un mitin que de una fiesta municipal.
Pero a lo que iba, el legado de Orol como César del Arde Lucus es el de una labor impecable y un aplauso unánime. Alfonso ha sido un magnífico César y (no es por ponerle nervioso) Marcos lo tiene muy difícil para llegar a su nivel. Sin embargo, no tengo la menor duda de que lo hará.
Es un muy buen actor, con una presencia imponente, una voz fuerte y un gesto noble. Encarna sobradamente las actitudes idealizadas de un César Augusto, y por si eso fuera poco, la coraza le queda que ni hecha a medida.
Obviamente no soy objetivo, pero no se trata de lo que piense yo sino de lo que han elegido los compañeros en la Asamblea de ayer, donde teníamos un par de opciones de sentido común pero incluso los demás que podían hacer el papel dijeron claramente que les parecía que Marcos era la elección ideal, y lo es.
A menos de un mes del Arde Lucus es un cambio importante, meterse en un fregado en toda regla, pero la vida es más interesante cuando hay desafíos que afrontar.
Mucha suerte, Marcos. Lo harás de fábula.
¡Ave, César!
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